lunes, 23 de mayo de 2016



El pequeño Iniesta fue un gigante en Madrid

La Copa es capaz de sacar incluso la versión más épica del Barça y de convertir en gigante a un jugador de talla pequeña como el capitán Iniesta
Iniesta sortea a varios jugadores del Sevilla ALEJANDRO RUESGA / EFE

No hay competición más dramática que la Copa. La de Alemania, la de Inglaterra, la de Italia, la de Portugal y también la de España precisaron de una prórroga, señal de la igualdad y emotividad del torneo, muy dado a situaciones sorprendentes y a pasajes inolvidables como los vividos en el Calderón. La Copa es capaz de sacar incluso la versión más épica del Barça, al que desde hace un tiempo no se le suponía relato ni emoción, y de convertir en gigante a un jugador de talla pequeña como el capitán Iniesta.
El Barcelona fue un equipo reprobable en igualdad de condiciones, aborrecible futbolísticamente cuando se le exigía que ejerciera de favorito, y se ganó la estima de los aficionados desde la inferioridad, víctima de un rosario de malas decisiones y de calamidades, a merced del Sevilla. A los andaluces les faltó entonces grandeza para rematar una final bien madurada y por el contrario el Barça se batió estupendamente como un equipo pequeño en Madrid.
El Sevilla jugó más como equipo que el Barça 11 contra 11. Fuerte físicamente y mejor organizado, le quitó la velocidad al Barcelona, no concedió ocasiones y sacó ventaja de los detalles tácticos que deciden los partidos complicados, como el de utilizar la envergadura de Iborra desde la posición de media punta para habilitar la carrera de Gameiro. Así se dio la expulsión de Mascherano. Iborra le ganó la pelota en el salto a Piqué y Gameiro corrió más que Mascherano. La expulsión certificó al descanso el dominio escénico del Sevilla y la incomodidad del Barça.
El Barcelona ha sido siempre un conjunto previsible en la convocatoria y en la alineación, también en los cambios, incluso cuando se sale de plano con Busquets de falso volante, sin más sorpresa que la capacidad de desequilibrio de Iniesta y de Messi. El tridente no se toca, ni si quiera cuando los barcelonistas se quedan con 10. Luis Enrique siempre opta por el cambio fácil, por quitar al más débil: Rakitic cedió el puesto a Mathieu. La sustitución exigía un sobre esfuerzo de Messi, una mala solución tal como está el 10, solo compensada a partir de la lesión de Luis Suárez y la entrada de un volante como Rafinha.
Los azulgrana supieron corregirse sobre la marcha, en función de las circunstancias, indesmayables en la adversidad, convertidos en diez luis enriques, confiados en el poderío de Piqué y Mathieu y en el gobierno de Iniesta. El equipo se agrupó y convirtió el encuentro en una cuestión de resistencia y de honor más que de jerarquía, indescifrable para el Sevilla, abatido desde que Banega vio la roja por tirar a Neymar. El guion demandaba el gol de un meritorio, a juego con el sudor de la contienda, pocos como el correcaminos Alba.
El final del Barça fue arrebatador por el toque de Messi, el remate de Neymar y el gobierno majestuoso de Iniesta, un violinista con tambor, símbolo del equipo que quiere Luis Enrique: el jugador talentoso por excelencia es también el que mayor despliegue tiene ante el rival más exigente como es el Sevilla. Muy pocas veces un doblete dejó mejor sabor en el Barça: ganó la Liga al ataque con el tridente y con la defensa conquistó la Copa.

FINAL DE LA COPA DEL REY | BARCELONA, 2 - SEVILLA, 0

El Barcelona, campeón de campeones

Los azulgrana, con diez durante una hora, resisten a un Sevilla competitivo y acaban por levantar su 28ª Copa

El rey Felipe VI hace entrega de la Copa del Rey al capitán del Barcelona, Iniesta, tras ganar al Sevilla por 2 goles. LUIS SEVILLANO / Efe

Un partido crudo, tremendo y variable coronó al Barça en la Copa, a un Barça obligado por las circunstancias a ser otro Barça. Apurado por un Sevilla de cuerpo entero, por ese Sevilla de las gloriosas pasarelas europeas, los azulgrana se vieron ante una intriga desconocida. Con Mascherano expulsado poco después de la media hora y Luis Suárez lesionado de vuelta del descanso, el equipo barcelonista tuvo que tirar de épica, aguantar los arrebatos rivales y esperar su momento. Lo encontró en la prórroga, a la que el Sevilla también llegó con uno menos por una tarjeta roja a Banega. Y le llegó el brindis con un primer goleador inesperado, Jordi Alba. El lateral puso el acento a un partido en el que colosos como Iniesta, Piqué y Busquets quitaron foco a sus distinguidos delanteros. Por supuesto, no faltó Messi, autor de las dos asistencias goleadoras, esas diagonales messiánicas que nadie interpreta mejor que Alba y Neymar, que con su gol postrero bajó la persiana a un Sevilla que no supo rentabilizar su momento cuando en ventaja tuvo que llevar el control.
El manual de inicio fue del Sevilla, que impuso el relato del partido. Apareció el Sevilla más genuino, el que negó cada bocanada de aire a los azulgrana, siempre apretados, acorralados en cada metro cuadrado. Hay mucho del Atlético, azote del Barça en más de una ocasión, en este equipo de centuriones forjado por Emery, donde abundan los soldados rasos de fe infinita, todos de suela desgastada. De libro el Sevilla, los barcelonistas vivieron un engorro constante, falto de chispa Neymar –hasta que se encauzó en el tramo final-, encapsulado Luis Suárez y con Messi de jaula en jaula, de carcelario en carcelario. No hubo un Barça suelto, sino más bien farragoso, neutralizado salvo en alguna arrancada de Leo y los exquisitos pasos del Bolshoi de Iniesta, pero siempre a varias cuadras de Sergio Rico, que no tuvo escenas hasta el final. En este Sevilla hay más de una muralla, es un conjunto de alambradas. Menudo hueso para cualquiera, Barça incluido.
Segado el Barça, el cuadro andaluz se apuntó más de medio partido. Lo suyo, ante rivales de este calado, es rebajar al adversario. Es su primer reto, y lo consiguió con creces, hasta dejar sin tajo a su portero, hasta la prórroga casi de vacaciones ante una delantera con tantos galones. Del segundo pulso, el de ida, se encargaron Iborra y Gameiro. Una pareja tan básica como efectiva, cristalina. Uno las caza al vuelo, el otro, el francés, tira de turbo. Ambos protagonizaron la jugada que alteró la trama. Iborra pasó el peine a un pelotazo, Gameiro metió marcha hace Ter Stegen y Mascherano se colgó de la camiseta del galo. Expulsión o expulsión, como así fue. Como mínimo, al Barça le quedaba casi una hora por delante en desventaja. Nunca se había impuesto con once, ahora le tocaba remar con diez. Y al árbitro administrar la justicia con el mismo rigor, lo que no siempre hizo a ojos de los culés, desquiciados hasta la roja a Banega al considerar un exceso de permisividad con los sevillistas, tipos de corte recio.
La baja de Mascherano condicionó por completo el choque. A uno y otro se le cambiaron los papeles. Luis Enrique esperó hasta el intermedio para dar pista a Mathieu por Rakitic, cuyo relevo ya es tradición en este Barça. En mayoría, al Sevilla le llegó la hora de mutar su papel de resistente. No es equipo que acostumbre a llevar la batuta en las grandes ocasiones, se siente más cómodo en la sala de espera, siempre en alerta para rebañar. Por su parte, al Barça le correspondía más nunca jugar a la contra, a campo abierto. Conducido por Banega, el conjunto hispalense se orientó por los costados, con Iborra en el punto de mira y Gameiro y la segunda línea de pesca. Pero a los chicos de Emery les faltó convicción y, salvo un remate de Banega al poste, no lograron superar a un adversario colgado del tendal de Piqué, inmenso como cortafuegos al igual que Ter Stegen, portero de tan buenas manos como pies. Tampoco faltó la asistencia de Busquets, futbolista de todos y para todo. Con uno menos y Luis Suárez, jugador bandera de la Liga, rumbo a la enfermería, para el Barça el partido quedó supeditado a esos sobresalientes subalternos que no lucen en su delantera de neón.


La baja de Mascherano condicionó por completo el choque


Sometido por el mayor empuje sevillista, los azulgrana se encomendaron al extraordinario respiradero de Iniesta, el calmante de todos, el más capaz para estirar al equipo, para sacarle de la cueva. Con su celo con la pelota, que en sus pies resulta invisible para rivales, compañeros y espectadores, Iniesta sostuvo a los suyos hasta que en el último suspiro antes de la prórroga Banega hizo descarrilar a Neymar y tomó la dirección de Mascherano. Al Sevilla se le fue su momento. Igualadas las fuerzas, irrumpió el Messi de estos tiempos, el pasador sublime, el que ha patentado una jugada de autor: sus diagonales a Neymar y Jordi Alba. Una acción mil veces vista este curso, pero algo tienen los genios que por mucho que se repitan nadie les pilla el truco. Ya en la prórroga, por enésima vez en la temporada, Leo conectó con Alba, que llegó al área como suele, con el mentó en alza y un cohete en las botas. Gol. Como gol fue el Neymar, con otro calco de Messi. Una diana para certificar definitivamente a un campeón de campeones. Lo es por doblete –su séptimo de la historia- este Barça que encadena 24 Ligas y 28 Copas. Y lo es este Sevilla de leyenda, un competidor feroz que se las apaña y se las apaña cada curso. Gloria para ambos, el trono para el Barça y un pedestal para Iniesta.

Barcelona-Sevilla, 2-0

BARCELONA: Ter Stegen (9), Alves (6), Piqué (8), Mascherano (5), Alba (8); Rakitic (6), Busquets (7), Iniesta (10), Messi (9), Suárez (5), Neymar (8).
Técnico: Luis Enrique (8)
Cambios: Mathieu (7) por Rakitic (m. 46); Rafinha (7) por Suárez (m. 56); Sergi Roberto (sc) por Alba (m. 119).
SEVILLA: Rico (9), Ferreira (8), Rami (6), Carriço (7), Escudero (6), Banega (7), Krychowiak (6), Coke (6), Iborra (7), Vitolo ( 6), Gameiro (8).
Técnico:  Unai Emery (4)
Cambios: Konoplyanka () por Mariano (m. 78); Llorente (4) por Iborra (m. 105).
ÁRBITRO: Del Cerro Grande (3), madrileño.
Tarjetas: Carriço (m. 72 y 119), Vitolo (m. 74), Alba (m. 86), Neymar (m. 88), Iniesta (m. 88), Iborra (m. 92), Krychowiak (M. 93); Konoplyanka (m. 101), Escudero (m. 103), Gameiro (m. 113).
Tarjetas rojas: Mascherano (m. 35), Banega (m. 89), Carriço (m. 119).
GOLES: 1-0 (m. 97) Alba cruza ante Rico tras un gran pase de Messi. 2-0 (m. 120) Neymar repite la definición de Alba tras otro pase de Messi.
CAMPO: Vicente Calderón (55. espectadores).

CUADRO DE EL PERIODICO DE CATALUÑA


viernes, 20 de mayo de 2016



Adiós al Toro de la Vega


Hay que celebrar que el gobierno de Castilla y León haya decidido prohibir la muerte del animal en la fiesta taurina de Tordesillas



Tras años de polémica y campañas en contra, el Gobierno de Castilla y León ha tomado por fin la decisión correcta en relación al cruento espectáculo del Toro de la Vega que se celebra en Tordesillas: prohibir que se mate al toro. Aunque el decreto gubernamental sigue permitiendo la fiesta, impide que el toro muera alanceado de forma salvaje. El espectáculo consiste en acosar y perseguir al animal hasta campo abierto y darle muerte a lanzadas en una competición en la que los mozos exhiben su destreza y puntería a costa del sufrimiento del animal. Veinte minutos duró el año pasado la agonía del toro que tuvo la mala suerte de ser elegido para esta fiesta.
Esta exhibición de crueldad se había convertido en un símbolo de atraso cultural que dañaba la imagen de España. Por mucho que la fiesta del toro alanceado se remontara a 1534, formaba parte del tipo de tradiciones que no merecen ser mantenidas. Ya estuvo formalmente prohibida en 1964, pero volvió a celebrarse a partir de 1970. Es de esperar que esta vez el decreto ley emitido suponga el final definitivo. Tratar a un animal del modo en que se hacía en Tordesillas con el único objetivo de proporcionar diversión no puede considerarse de ningún modo un acto cultural. Una sociedad civilizada no puede convertir los instintos más primarios, como la crueldad y el ensañamiento, en motivo de orgullo y celebración. España no podía verse reflejada en un espectáculo tan indigno y anacrónico.
Hay que celebrar que el Gobierno de Castilla y León haya decidido finalmente acabar, como había pedido este diario, con lo que era un símbolo de una brutalidad insoportable. El decreto modifica el reglamento de espectáculos taurinos populares y anula la excepción que lo amparaba, alegando, muy acertadamente, que “el ordenamiento jurídico no puede ser ajeno a la realidad y a la ética social de cada momento histórico”. Las organizaciones animalistas consideran el decreto un paso adelante, pero creen que se ha quedado corto. Habrá que ver cómo queda finalmente la fiesta para juzgar si es o no suficiente. En todo caso, el paso dado era del todo necesario.

miércoles, 18 de mayo de 2016


Andrea Camilleri: "En italia hay gente honesta, aunque parezca extraño"

A sus 91 años, el esritor siciliano sigue haciendo evolucionar a su comisario Montalbano, cada vez más descreído

                       
Andrea Camilleri: "En italia hay gente honesta, aunque parezca extraño"
ERNEST ALÓS
Andrea Camilleri, en su despacho, junto al escritor Antonio Manzini, que fue su alumno en la escuela de arte dramático y hoy compite en las listas de ventas italianas con él.
                         
Ernest Alós/ El periódico de Cataluña/     Martes, 17 de mayo del 2016               
                    
Andrea Camilleri nos recibe en el despacho de su casa, con vistas a los estudios de dramáticos de la RAI donde trabajó cuatro décadas. A sus 91 años, este director teatral que tras su jubilación empezó a escribir compulsivamente novelas en las que transformaba su Porto Empedocle natal en la imaginaria ciudad siciliana de Vigàta ha perdido prácticamente la vista pero no deja de imaginar libros protagonizados por su comisario Salvo Montalbano, ni tampoco de fumar. En la mano humea un cigarrillo. En una estantería, un humidificador compensa el humo con vapor de agua. "Si no se siente como en una cámara de gas, podemos hablar aquí", ofrece con su voz ronca. Ahora publica en España 'Una voz en la noche' / 'Una veu de nit' (Salamandra / Edicions 62); con ella suman ya 20 las novelas del comisario Montalbano traducidas en España (más otros 8 libros de relatos, y 23 titulos al margen de esta serie policiaca).
¿Cómo se encuentra, señor Camilleri? Digamos que de salud estoy bien. En cuanto a la vista, no veo más que sombras difuminadas. Nada más. Pero consigo trabajar gracias a la ayuda de esta señora (a sus espaldas se sienta su agente y colaboradora, Valentina Alferj), así que la cosa es menos grave de lo que podría parecer.

"Los casos de Montalbano representan un momento de Italia. El contexto político, o esas situaciones turbias que en Italia se encuentran a cada paso"

Me han dicho que ahora dicta sus libros. ¿Cómo cambia esto la manera de redactarlos? Es diferente. Cuando uno escribe, tiene siempre a la vista lo que ha escrito antes. Aquí has de tenerlo todo en la memoria. Lo que lo que hago es formarme una especie de imágenes con los personajes, y los puedo hacer hablar y moverse teniendo una visión continua como si fuese el teatro. Eso me permite mantener el hilo del discurso. Después está la continua relectura ("Certo", apunta Valentina). Digamos que mi trabajo se ha ralentizado. Pero funciona. He escrito ya dos libros de Montalbano en estas condiciones y creo que funcionan bastante bien.
Así que vuelve a sacar provecho de su larga experiencia teatral. Porque usted ya la aplicaba a los diálogos de sus novelas... En el diálogo ha sido fundamental para mí la experiencia teatral. Porque en teatro entra el personaje y no sabes nada de él. Ha de decirlo todo a través de sí mismo, de cómo habla, de cómo se mueve. Cuando escribo un personaje nuevo para introducirlo en una historia, lo primero que me imagino es cómo habla. Y después de haber intuido cómo habla, solo entonces lo empiezo a describir. Eso siempre ha sido un residuo de mi experiencia teatral.

El maestro y el alumno

Coincidimos en casa de Andrea Camilleri con Antonio Manzini. Un antiguo alumno del siciliano en la escuela de arte dramático que compite ahora con él mano a mano en las listas de los libros mas vendidos con sus novelas del corrupto policía Rocco Schiavone, de las que se acaba de publicar ahora en España la tercera entrega, 'Una primavera de perros' / 'Temps boig'. "Cuando él era director teatral éramos muy amigos, ha sido para mí una persona fundamental, me enseñó muchísimas cosas del teatro, de la literatura y de la vida. Enseñaba sin enseñarte, algo muy difícil. Luego dejamos de vernos, porque quedó absorbido por Montalbano, y ahora nos hemos reencontrado". Las décadas de trabajo en el teatro de Camilleri no son conocidaas en España, pero Manzini destaca que su carrera fue "maravillosa". "Para empezar, fue el primero en representar a Beckett en Italia, hizo grandes adaptaciones para la televisión, no era un dictador, era demasiado culto, monstruosamente culto para nosotros. Para mí tenía grandes sombras de infelicidad, y con la escritura acabó con ellas. Para mí en realidad es más un poeta, porque ha escrito mucha poesía aunque ha publicado poca, que un novelista", explica.
El rostro tampoco es muy importante. No, solo como habla y cómo se relaciona con los otros personajes.
Así que el hecho de que el intérprete de Montalbano en TV, Luca Zingaretti, no se parezca demasiado al que nos imaginamos en los libros, tampoco es tan grave... No, no (ríe), no es algo grave. En realidad, a Montalbano no describí hasta la segunda o tercera novela. Se sabe que tiene bigote... pero yo mismo no lo visualizaba completamente.
Volvemos otra vez al teatro. Un personaje puede tener una cara en un montaje, otra en otro, otra más en el siguiente... Cierto.
El último libro que se ha publicado en España es ‘Una voz en la noche’. El libro se publicó en Italia en el 2012 pero además tiene una nota final que advierte de que fue escrito unos años antes. ¿Cuándo lo escribió? Al menos dos años antes.
Con Berlusconi aún. Así que las circunstancias han cambiado bastante... No tanto. En este caso específico hablo de un político, la persona determinante en el caso es un presidente provincial con poquísimos escrúpulos y Montalbano se comporta ante él en los márgenes de la ley porque si procediera según las reglas difícilmente podría llegar a una solución. Porque las coberturas políticas que existían entonces, y que continúan existiendo ahora, son fortísimas. Me interesaba mostrar la estatura moral de ciertos políticos italianos. Y lo he hecho a mi manera. Porque los casos de Montalbano en general representan un momento de Italia. Difícilmente el contexto en el que se produce el delito es un contexto no politico. En casi todos el contexto es la ambición política, o los servicios políticos, o esas situaciones turbias que en Italia se encuentran a cada paso. Por ejemplo en ‘La pirámide de barro’, que aún no se ha traducido en España, el tema son las uniones de empresas para obtener contratas públicas, un mundo en el que anida un volumen tal de corrupción que da miedo. Las obras públicas son una fuente de corrupción notable, siempre, en Italia.
Cuando lo entrevisté hace unos años, me explicó que en sus novelas la figura del mafioso no aparecía porque no quería correr el riesgo de convertirlos en personajes atractivos, como los del cine norteamericano. Pero me parece que la presencia de la mafia va siendo mayor en cada una de sus novelas. No los convierto en protagonistas pero existen, actúan, están allí, no puedo no hablar de ellos. En la mafia está sucediendo un hecho, más que la organización mafiosa empieza a contar el sentir mafioso, el comportamiento mafioso. Hoy no disparan, no hay atentados, pero todo lo que ha sucedido en Roma, por ejemplo, es otro tipo de mafia. Y por eso escribo un poco más sobre ella. Es un tipo de mafia que no utiliza el kalashnikov, cosa que me interesaba poco, me interesa más la mafia que actúa con complicidades políticas y bancarias. Pero su modo de comportarse es el mismo, es mafioso, son solo los medios de imponer la voluntad mafiosa los que han cambiado. Esto es lo que intento hacer entender.

"Escribo un poco más sobre la mafia. La que actúa con complicidades políticas y bancarias, que no utiliza el kalashnikov pero solo ha cambiado los métodos"

Hay tres ‘montalbanos’ publicados en Italia pero aún no en España. ‘Un covo di vipere’, ‘La piramide di fango’ y ‘La giostra degli scambi’. ¿Cómo sigue evolucionando Montalbano? El segundo es más político, el último una especie de investigación policial casi pura, sin intervención mafiosa, el primero tiene pocos elementos mafiososos... en realidad lo que me interesa más es la evolución del personaje de Montalbano, que se aleja cada vez más del interés por seguir, digamos, el desarrollo judicial de su investigación. Cada vez se convierte más en un juego solitario de descubrimiento de la verdad. Porque en el 90% de los casos la persona que envía a prisión saldrá tarde o temprano absuelta, o con una leve condena, así que no es un justiciero, es un investigador que quiere averiguar la verdad. Cuando lo consigue, todo lo demás no le importa nada. Cada vez le interesa menos el que debería ser su deber oficial para convertirse en una especie de cazador solitario que intenta hacer luz para sí mismo, más que en nombre de la justicia.
Pero a Montalbano, aunque no le importe mucho la ley, los procedimientos de la justicia, siempre le ha importado la justicia en el sentido moral. ¿O ya ha renunciado? No, pero es un camino hacia el desinterés definitivo. Cuando yo hablo de su vejez, en realidad no es un hombre viejo. Es un hombre cansado. ¿Qué hacer con los imbéciles? Porque él, el crimen lo considera sobre todo un acto de imbecilidad. Y una vida consumada al contacto continuo con determinado tipo de gente es agotadora, lo ha acabado por cansar.
La sensación de envejecimiento ya aparece en la primera página de ‘Una voz en la noche’. Es para destacar que mi personaje, en el curso de todos los libros que he escrito, envejece con sus investigaciones. Siempre lo he querido diferenciar de personajes emblemáticos como Maigret, que son atemporales. Puede estar ocupada Francia y eso no lo afecta.

"A Montalbano cada vez le interesa menos su deber oficial para convertirse cada vez más en una especie de cazador solitario"

Sus novelas siempre tienen una pequeña introducción, a veces un sueño, a veces una ensoñación, o una escena absurda... Introduje este recurso a partir de la tercera novela. La serie ha tomado forma a medida que la iba escribiendo. Por ejemplo, en la primera escena de la primera novela, ‘La forma del agua’, no está Montalbano. A partir del segundo siempre está presente. Y en el 99% de los casos he acabado haciendo que fuese en forma de un sueño que, aunque sea de forma muy lejana, tuviese que ver con el desarrollo de la novela, como sueños premonitorios imposibles de descifrar pero que después el lector, en el transcurso de la lectura, acabará por relacionar.
Usted ha distinguido sus novelas/novelas, utilizando la terminología de Simenon, y las novelas policiacas. Además de esta función argumental, ¿en estos capítulos introductorios usted aprovecha para mostrar el estilo de ese otro Camilleri de las novelas/novelas? Puede que sea así. Mi escritura ha ido evolucionando. En Montalbano he contenido mucho mi escritura para que no se convirtiese en otro problema para el lector. Pero a medida de que los lectores se han habituado a mi lenguaje he ido llevando más el de mis novelas/novelas al interior de las novelas de Montalbano, no simplificado como en realidad lo era en las novelas que protagonizaba. Muchos lo han notado en las últimas novelas, que irrumpe cada vez más. Esto es algo voluntario.
Antonio Manzini  me dijo que usted, en realidad, es un poeta. La poesía la escribí de joven, e incluso gané algún premio. Pero cuando empecé a dedicarme al teatro, la dejé. Y cuando al cabo de muchos años retomé la escritura, la poesía ya se había ido. Aunque supe que bajo el régimen de Franco un poema mío, ‘La muerte de Lorca’, se tradujo y tuvo cierta difusión.
Hablando de Franco. En España se llegó a decir que contra Franco vivíamos mejor. ¿Contra Berlusconi se vivía mejor? Ja, ja, es una frase deliciosa. ¡El espiritu  sabio de los españoles! En realidad contra se vive siempre mejor.
¿Y ahora que no se puede salir a la calle contra Berlusconi? Estar contra es siempre una posición cómoda. Yo siempre he sido del partido comunista y siempre estábamos contra, contra, contra. Pero una vez que estuvimos a punto de ganar unas elecciones un alto dirigente comunista dijo, aterrorizado por la posible victoria: '¿Pero ahora qué hacemos?'
¿Y qué opinión tiene del actual gobierno de Renzi? Yo soy antirenziano, no por prejuicio sino porque tú no puedes gobernar diciendo que eres de izquierda y pactar a veces con Berlusconi, a veces con Verdini. Una cosa como esta no me interesa. Son compromisos sucios.
Pero quizá es imposible gobernar sin compromisos. Sí, dicen que la politica es el arte del compromiso. Estoy completamente de acuerdo. Pero estará de acuerdo también en que ha de haber un límite al que no se puede llegar. Y Renzi ha superado muy fácilmente estos límites.

"Mi personaje envejece con sus investigaciones, no como Maigret. Aunque en realidad no es un hombre viejo, sino cansado"

¿Hay alguna posibilidad de que algo movilice o ilusione a los jóvenes italianos? No, hay un alejamiento de la politica, lo dicen las cifras. Hay gente honesta en Italia, aunque parezca extraño, pero es gente que se ha alejado de la política, que se demuestra continuamente que es corrupta. No siempre los italianos están dispuestos a colaborar con sus marranadas. Los jóvenes se dedican solo a buscar trabajo y si no lo encuentran se van.
Usted fue un pionero a la hora de introducir la figura de los inmigrantes en sus novelas. ¿Cómo está reaccionando Italia a su llegada? Cuando desembarcan en Sicilia se encuentran perfectamente. En otras partes de Italia, no tanto. Es un gran problema que durará y crecerá y que Europa no está preparada para afrontar. Se hace pagar a Italia, a Grecia, precios altísimos por esta inmigración sin que el resto de Europa colabore. Incluso el final de Europa puede acabar por producirse por esta invasión pacífica.
Usted escribe sobre Sicilia, pero hace 70 años que vive en Roma. ¿Es usted ya un romano o sigue siendo un siciliano? Siempre seré un siciliano. Usted puede irse a vivir a Nueva York, pero en su interior siempre será un catalán, ¿verdad?
¿Es distinto ver Sicilia desde la distancia? Esta mirada lejana de Sicilia es peligrosa, porque cuanto más alejado estás, más nostalgia sientes. Y la nostalgia te hace ver menos peligrosas algunas situaciones peligrosas. Por eso en los últimos años me niego a hablar de Sicilia, sobre todo de sus circunstancias políticas, porque no vivo allí pero sobre todo porque sería demasiado clemente. Porque en la memoria, en la distancia, el afecto que sientes hacia tu propia tierra te puede llevar a no querer ver cosas que no funcionan.
Hace pocos meses también se ha publicado en España un libro sobre las mujeres, reales o imaginarias, importantes en su vida. ¿Cómo refleja la figura de las mujeres en sus libros? Suelen ser fuertes, con personalidad... pero parece que vivan en un mundo aparte. En la comisaria de Montalbano no hay mujeres, Livia vive allí en Génova... Es que es diferente. Montalbano es perfectamente consciente de que si tuviese que vivir con Livia su relación no iría bien. La distancia de verse de vez en cuando hace que su relación se mantenga viva. Montalbano es sustancialmente un solitario que ha encontrado en la comunicación con esta mujer una relación en que es todo: es amante, es marido, es hijo. Livia tiene este poder.

martes, 17 de mayo de 2016


La construcción del euroyihadismo

Europa debe mirar hacia adentro para hacer frente con eficacia al radicalismo islámico gestado en el interior de su propia casa. Entre otras cosas, debe garantizar un ‘sueño europeo’ que permita a todos mejorar sus vidas.

El historiador belga Henri Pirenne vincula el nacimiento de Europa como continente cristiano en el siglo VIII a su ruptura con el islam. Pirenne probablemente nunca hubiese esperado que surgiera un gueto musulmán en Bruselas, y mucho menos que esta ciudad se convirtiera en un centro del yihadismo, donde viven jóvenes musulmanes marginalizados y enojados, quienes se sublevan en contra de Europa desde dentro de sus propias fronteras.
El divorcio con el yihadismo no es una opción viable en la actualidad. Pero tampoco lo es el tipo de matrimonio que propugna el académico islámico Tariq Ramadan. Ramadan, nieto del fundador de los Hermanos Musulmanes en Egipto y ciudadano suizo con residencia en Reino Unido, sostiene que la ética y los valores islámicos deben inyectarse en el sistema europeo. Europa, en ese caso, no solo toleraría el islam, sino que, de hecho, lo acogería como una parte integral de su propia esencia.
El problema con la visión de Ramadan es que Europa es un continente mayoritariamente laico, con un enfoque que tiene una profunda visión de futuro con respecto a la ética. Las sociedades islámicas, por el contrario, son, a la vez, profundamente religiosas y se encuentran hondamente incrustadas en el pasado. Cuando los islamistas hablan de la reforma política o social, normalmente están mirando hacia el pasado, con la esperanza de resucitar una época en la que los principios fundamentales de la Europa actual —que van desde la igualdad de género hasta el matrimonio homosexual— se repudiaban. Incluso los musulmanes que apoyan la modernización del islam, en su mayoría, no se convertirían en seguidores de la visión ética de Europa.
Las fallas con la solución al euroyihadismo que propone Ramadan reflejan los fallos en la explicación que brinda sobre el fenómeno, que atribuye esencialmente a la participación de Europa en las guerras en Oriente Próximo, en una supuesta confabulación de Europa para la supresión de los palestinos por parte de Israel y al supuesto apoyo del continente a los árabes autócratas. “No podemos”, escribe, “apoyar dictaduras... no podemos estar en silencio cuando los civiles son masacrados al sur de nuestras fronteras, y no podemos tener la esperanza de que no vamos a recibir una respuesta a la injusticia y humillación que hemos provocado”.
Sin embargo, es Estados Unidos el país que lanzó guerras en Irak y Afganistán. Es este país el que ofrece su apoyo incondicional a Israel, y es quien ha apoyado en repetidas ocasiones a los autócratas árabes. Y es Europa la que ha criticado sistemáticamente dichas políticas, a menudo con mucha dureza. Sin embargo, EE UU no experimenta un importante aumento del sentimiento yihadista dentro de sus fronteras.

EE UU no experimenta un importante aumento del sentimiento yihadista dentro de sus fronteras

Puede haber ayudado el hecho de que el presidente Barack Obama se alejara de algunas de estas políticas. Cuando comenzaron la primavera árabe, por ejemplo, se apresuró a cortar el apoyo al presidente de Túnez Zine el Abidine Ben Ali y al presidente egipcio Hosni Mubarak, permitiendo que los manifestantes —inspirados en el modelo occidental de democracia— forzaran los cambios de regímenes. El posterior retorno a la autocracia a Egipto en 2013, a través del golpe de Estado de Abdel Fattah al Sisi, ciertamente no recibió la ayuda de Estados Unidos ni de Europa, que apoyaron a la democráticamente elegida Sociedad de los Hermanos Musulmanes. Europa ha ofrecido aún más ayuda directa a los países árabes en los últimos años. Si no fuera por la intervención militar de Europa, los libios todavía estarían viviendo sometidos por el tirano Muamar el Gadafi.
En términos más generales, a pesar de que Occidente —sobre todo EE UU— ha cometido graves errores de política en el mundo árabe durante el transcurso de los últimos 50 años, no se le puede atribuir toda la culpa por la debacle de la región a las potencias externas. Y si la política exterior de Europa no es responsable por la actual agitación en el mundo árabe, desde luego que no puede ser la razón del surgimiento del yihadismo dentro de sus propias fronteras. El verdadero problema reside en casa: un déficit desastroso de políticas eficaces relacionadas con la justicia social, la educación, la vivienda y el empleo para los jóvenes musulmanes europeos. La marginación genera frustración, que a su vez es alimentada por una creciente islamofobia y el ascenso de estridentes movimientos de derecha en todo el continente.

Si no fuera por la intervención militar de Europa, los libios vivirían aun sometidos por Gadafi

Este vínculo es evidente en el hecho de que la mayoría de los yihadistas europeos proceden de entornos desfavorecidos. Esencialmente, no son personas bien versadas en las verdaderas enseñanzas del islam, y debido a que carecen de oportunidades para mejorar sus vidas, se convierten en presas fáciles para los extremistas. El yihadismo, con su certeza absoluta y su gran misión, ofrece propósito, orgullo e identidad —sin llegar a mencionar aventura— y una salida para la ira que sienten estas personas contra el lugar que llaman su “hogar”.
La historia de los musulmanes de Estados Unidos sirve de medida para evaluar el fracaso que se vive en Europa. Al igual que la mayoría de los estadounidenses, los musulmanes en EE UU mantienen una cierta dosis de fe en el sueño americano. Ellos pertenecen, en su mayoría, a la clase media, y no han renunciado a la creencia de que, en Estados Unidos, se recompensa el trabajo duro y la iniciativa. EE UU es un país de inmigrantes, con una economía dinámica que ha habilitado, repetidas veces, a los recién llegados para que alcancen grandes éxitos. En Europa, por el contrario, siempre ha sido muy difícil mejorar la propia posición social; y, en un momento de estancamiento económico y de desempleo extraordinariamente alto, esto no se hace más fácil en lo absoluto.
Asimismo, en lo social, Estados Unidos ofrece algo a los musulmanes que Europa no ofrece. La fundamentalmente religiosa cultura estadounidense permite que los musulmanes conserven su identidad en mucho mayor grado respecto a lo que ocurre en la Europa laica. De hecho, pueden digerir con mayor facilidad los valores fundamentales de EE UU —responsabilidad personal y patriotismo constitucional— en comparación con la forma de liberalismo más agresivamente laico de Europa.
Todo esto sugiere que Europa debe mirar hacia adentro para hacer frente con eficacia al yihadismo gestado dentro de su propia casa. Esto no quiere decir que debería moderar su esencia laica, y mucho menos sus valores liberales. Por el contrario, Europa tiene que dar vida a su propio sueño europeo, garantizando que todas las personas tengan acceso a las oportunidades reales para mejorar sus vidas. De lo contrario, se enfrentará a una generación perdida de millones de jóvenes europeos, ya sean estos musulmanes o no.

Shlomo Ben-Ami, exministro israelí de Asuntos Exteriores, es vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz. Es autor del libro Cicatrices de guerra, heridas de paz: la tragedia árabe-israelí.
Traducción de Rocío L. Barrientos.