domingo, 31 de enero de 2010

La formación en la Ley de Economía Sostenible.
J. Manuel Marañón.

Para empezar y en estos momentos, a finales de enero, nos preguntamos ¿quién se acuerda de la Ley de Economía Sostenible? Casi nadie. Y ello fundamentalmente porque es una ley necesaria pero que se ha presentado tarde y mal.
Desde CC OO veníamos advirtiendo desde principios de siglo que en todas partes y, singularmente, en España, estábamos asistiendo a un modelo de desarrollo insostenible y que, tarde o temprano, estallaría por alguna parte.
Es más, nadie con responsabilidad política y económica nos contradecía pero nadie hacía nada. Y al final todo estalló y, al final, lo paganos somos los de siempre. Los trabajadores y las trabajadoras.
Un gobierno coherente habría presentado esta ley en 2005. Y, así, cuando estalló la crisis tendríamos muchos desarrollos normativos hechos y estaríamos poniendo en marcha las medidas que nos permitieran conseguir el objetivo que nos proponemos. Pero no, hemos vivido al día y, ahora, en medio del drama de la crisis parece más un brindis al sol que una herramienta de solución de los problemas.
Curiosamente, sí parece que se habla de un futuro a medio plazo en el tema de las pensiones. Un retroceso en toda línea de los derechos de la clase trabajadora. Y, cuando leáis estas líneas, vosotros mismos podréis analizar si la propuesta de reforma laboral profundiza en el camino del recorte.
Y, más allá de las justificaciones políticas, económicas, sociales y hasta procedimentales, a uno le queda la sensación, casi la certeza, de que, en 2005, los poderes económicos y financieros no hubieran visto con buenos ojos que una ley de economía sostenible pusiera coto a su depredación y, ahora, exigen recortes de derechos para volver a un escenario propicio para continuar con esa depredación.
Luego, como es habitual en este país, parece que una ley que habla de bastantes cosas solamente habla de una: las modificaciones en la Ley de Propiedad Intelectual, que no es más que una disposición final entre 137 artículos, 9 disposiciones adicionales, 8 transitorias y otras 21 finales.
Es una ley que habla, entre otras cosas, de órganos reguladores, de mercados financieros, de sostenibilidad financiera de las AA.PP., de simplificación administrativa en la gestión empresarial, de la sociedad de la información, de ciencia e innovación, de formación, de modelo energético sostenible, de reducción de emisiones, de transporte, etc.
Centrándonos en el aspecto más puramente formativo, la Ley dedica 4 artículos a la Universidad y, nada menos, que 16 a la FP.
En el ámbito de la Universidad se fija como objetivo, ya, incluso en el título de la sección, la transferencia del conocimiento y, fundamentalmente, de la transferencia al tejido productivo, estableciendo como marco de trabajo la Estrategia Universidad 2015 y como herramienta de desarrollo los Campus de Excelencia Internacional.
En principio, parece que suena bien, pero como siempre son los desarrollos de la propia ley los que concretan el amplio abanico de posibilidades y, en este caso podemos derivar hacia una sumisión de la universidad a los designios empresariales o, por el contario, hacia una mayor asunción de su responsabilidad social.
Y ¿qué entendemos por responsabilidad social de la Universidad en CC OO? Voy a transcribir dos párrafos del artículo que Elvira S. Llopis escribió para el anterior suplemento de Cantabria del TE.
Decía Elvira que, en lo tocante a la Universidad, “se trata de investigar los problemas sociales y económicos, de analizar las necesidades de los ciudadanos y buscar alternativas, tanto en lo global, como en lo local: a la crisis económica, al desarrollo sostenible, al hambre, a la pobreza y al desarrollo social del entorno más próximo. Se trata de innovar y transmitir el conocimiento y el espíritu crítico, de enseñar lo necesario para ejercer una profesión, pero también de impulsar la reflexión, difundir el arte y la cultura, el humanismo y la formación a lo largo de toda la vida”.
Y remataba, diciendo que “conocimiento e investigación, que son las dos actividades básicas de la Universidad deben contar con herramientas potentes que garanticen su transferencia a la sociedad de la que también forma parte el entorno productivo; esas herramientas existen y ya han demostrado su eficacia, aunque posiblemente precisen de una revisión y reordenación para su mejora, como precisan, sin lugar a dudas, de una financiación suficiente que no interfiera ni pervierta la función social de la Universidad dejándola cautiva de estrechos criterios de mercado”.
Esta misma filosofía es aplicable al Capítulo dedicado a la FP. Efectivamente, la música suena bien: integración de los subsistemas, certificación de competencias, relación con el mundo productivo, incluso, de la ley puede deducirse una cierta apuesta por una dirección educativa en la línea de la formación a los largo de la ida.
Pero, permitidme que sea escéptico. Y ello por una serie de razones que apuntaré a continuación.
El tema de la integración de lo subsistemas, aparte, de tener una lógica aplastante en la línea antes apuntada de formación a lo largo de toda la vida, tiene, también, la virtualidad de optimización de los recursos públicos existentes. Pero llevamos hablando de ello más de una década, no es una cosa nueva. Y aparte de lo enormes intereses creados en torno a la formación para el empleo, son las propias administraciones las primeras responsables de su atasco por la rivalidad existente entre la autoridad educativa y la laboral como se vio de manera patética en el último plenario del Consejo Estatal de la FP.
También, se habla de la certificación de las competencias profesionales. Aquí, todavía estamos en peores circunstancias. En Cantabria, por ejemplo, estamos pendientes de que se defina este aspecto desde 2007. Para CC OO debe ser un organismo público e independiente el que se encargue de este campo puesto que será lo que dé validez real a esos certificados. Organismo cuya puesta en funcionamiento no podemos postergar indefinidamente, es más, es imprescindible que entre en funcionamiento este mismo año.
Y un tercer aspecto, la relación centro de formación- entorno productivo. La ley prevé crear algún órgano consultivo que puede llevar a tener una visión alicorta de la realidad económica y social y que puede llevarnos a la sumisión de los centros de formación a las necesidades puntuales de las empresas.
Me refiero a los órganos territoriales de participación que van a ser los que propongan las necesidades formativas en base a las necesidades productivas del territorio con una participación capital de las empresas.
Si luego las Administraciones Públicas hacen un seguidismo mimético de estas propuestas es cuando tendremos una formación al servicio de esa empresa y no al servicio del ciudadano/a que acude al centro de formación.
Y no lo digo, solamente, porque cualquier formación debe ir más allá del mero aprendizaje o perfeccionamiento de una profesión, que también, sino porque, en un mundo globalizado, si nos ceñimos a las meras necesidades formativas concretas de las empresas del territorio, estamos cortando posibilidades de acceso a otros mercados laborales más amplios en los que estén surgiendo necesidades que, por lo que sea, no sean interesantes a las empresa de ese territorio. Y que conste que con la ley en la mano, en Cantabria podrían constituirse más de media docena de esos organismos territoriales.
En resumidas cuentas, una ley que se ha presentado tarde y mal y que implica que las organizaciones sindicales debemos estar tantos para que sea un buen instrumento para el acceso y la mejorar en el empleo para los trabajares y trabajadoras y no que solamente sea un instrumento al servicio de los intereses pacatos de una cierta clase empresarial.



sábado, 30 de enero de 2010



Busquets, el futbolista moderno
JORDI QUIXANO - EL PAÍS - 30/01/2010
El medio centro del Barça acapara tantos elogios en su propio equipo como en los rivales


En la primera temporada como técnico del Barça, Frank Rijkaard alivió sus quebraderos de cabeza con Edgar Davids, un medio centro físico con recorrido que jugaba de interior. En los años siguientes apostó por ejes como Edmilson y Márquez, de carrocería, músculo y desplazamiento del balón. Pero su decisión creó cierto revuelo entre los puritanos azulgrana, que defendían un medio centro de toque y finura. Al estilo cruyffista. Pep Guardiola, sin embargo, propone a Sergio Busquets (Sabadell, 1988), un compendio de ambos modelos. "Es importante para el equipo", le elogia el entrenador. Así lo creen todos. Incluso el Sporting, su rival de esta noche. El Barça se presenta en El Molinón sin Alves ni Keita, lesionados.
Explosión fulgurante. En el curso anterior, Busquets sorprendió en la segunda jornada liguera ante el Racing y rubricó su fútbol en la siguiente, en El Molinón. "Tiene desparpajo y supo manejarse desde el primer día", le define Ernesto Valverde, el entrenador del Villarreal. "Explotó de forma inesperada, pero siempre ha transmitido un gran equilibrio defensivo", añade Xabier Azkargorta, que ha dirigido banquillos por todo el mundo. "Fue una sorpresa muy agradable", concede Guardiola. Barral, ariete del Sporting, agrega: "Nos dejó parados porque ofreció un gran rendimiento desde el inicio". Y Miguel Ángel Lotina, el técnico del Deportivo, razona: "Es el medio centro prototipo azulgrana, el nuevo Guardiola del Barça".
Busquets no deja indiferente a nadie y menos aún a Manolo Preciado, el técnico del Sporting: "Es el futbolista moderno. Defiende bien y ataca mejor. Está entre los cuatro mejores jugadores españoles de la última década".
- Orden y equilibrio. Los jugadores del Barça no dudan. "Juega inteligente y sereno. No se pone nervioso gracias a su talento", le alaba Chigrinski. "Es bueno al primer toque, en la recuperación, en el juego aéreo... Lo tiene todo", apostilla Pedro. Preciso en el pase y atento al corte, Busquets ha jugado 41 partidos (4.731 minutos) y logrado seis goles desde que Guardiola le diera la batuta. "No atrae a la gente, pero genera fútbol y hace mejores a los demás", puntualiza el técnico. "Recupera la pelota con asiduidad y tiene sincronía con los demás", argumenta Jabo Irureta, ex entrenador del Athletic, el Deportivo y el Zaragoza. "Aporta el equilibrio", interviene Valverde. Y Azkargorta amplía: "Está donde se le requiere". Añade Barral: "Sabe qué hacer".
- Veteranía prematura. En su segundo año, Busquets ya ha celebrado seis títulos y alcanzado la selección. "Da una sensación de tranquilidad que no es normal", comenta Gerard Autet, del Sporting. "Es un futbolista maduro que mantiene el tipo durante todo el partido", resalta el punta rival, Mate Bilic. "Es muy completo para la edad que tiene", corrobora Irureta. E interviene Lotina: "Es joven, pero ya es el futbolista apoyo para sacar la pelota, jugarla o dar ayudas".
- Fútbol de contacto. No esconde la pierna Busquets, que provoca más tarjetas que nadie. El curso pasado sacó 24 cartulinas y en éste siete más. "Tiene ese puntito de mala leche. Sabe dar la patada y, cuando se la dan a él, magnificarla", advierte Azkargorta. "Es fuerte y duro. Al colectivo del Barça le va bien", replica Irureta. A los rivales, sin embargo, no les hace demasiada gracia. "Una torta suya me dejó el tobillo fatal. Siempre se queja, pero también da bastante", insiste Bilic. "Cuando el equipo ataca, está muy conectado, pendiente de lo que pueda pasar. Por eso a veces rasca. Pero es noble", concluye Pep Guardiola.
- De difícil detención. Presiona, roba y reparte. "Llega a todas partes", explica Autet. Además, quitarle la pelota resulta complicado. "Es un rival muy escurridizo", conviene Bilic; "juega y hace jugar". Para intentar evitarlo, Manuel Preciado tiene un plan: "Hay que frenarlo con el trabajo colectivo. No se le puede poner un solo hombre porque siempre inventa algo". Subraya Autet: "Tiene mucho movimiento. Hay que atarlo en corto y hacer que se sienta incómodo". Pero Barral contradice: "Antes hay que parar a Messi o Iniesta".

domingo, 24 de enero de 2010

JAVIER VEGA-MIEMBRO DE LA ACADEMY OF POLITICAL SCIENCE -EL DIARIO MONTAÑÉS-24.01.2010


Qué tienen en común la República Francesa y el Club de Fútbol Barcelona?: Un 'modelo de desarrollo', inimitable a corto plazo, que les convierte en campeones prácticamente inevitables de sus respectivas ligas. Si Bill Clinton se presentara ahora a las elecciones tendría que matizar su antiguo slogan, ya no 'es la economía, estúpido' sino 'el modelo económico'.
Pero empecemos por el Barsa. Messi es el mismo cuando juega en Barcelona que cuando juega en Argentina, pero el modelo, el sistema de juego, es radicalmente distinto; lo cual explica sus decisivas acciones en la primera y su inocua presencia en la segunda. El problema no es que Maradona sea un ególatra desequilibrado -como mucho éste sería un problema añadido-; el problema es que Maradona no podría reproducir el sistema de juego del Barcelona aunque quisiera. Su modelo de juego no se improvisa ni en una ni en dos temporadas. Messi llegó a La Masía con 13 años y esta escuela de fútbol, de la que también salió Guardiola, cumple ahora sus 30 años. Ésta es la amarga verdad, la barrera insuperable contra la que chocan los contrincantes del Barsa.
Quien más, quien menos, los otros técnicos, lo reconocen así y ya llevan algunos años intentando reconstruir el viejo 'espíritu de equipo' echado a perder por 'la liga de las estrellas'. Uno de los alumnos más aventajados, la Selección Española, lleva por lo menos ocho años formando un equipo integrado con las canteras de Barcelona, Madrid, Valencia y Sevilla; pero sólo este año ha conseguido convertirse en la mejor selección de Europa, favorita de los mundiales. Al otro extremo del espectro, el Madrid insiste en reproducir su antiguo modelo estelar, aunque uno sospecha que no es porque su directiva esté trufada de recalcitrantes irredentos, sino porque con una chequera ilimitada se puede comprar a Ronaldo, Kaká, Benzema y Xabi Alonso, pero no se puede comprar el sistema de juego. Un equipo de superestrellas es la segunda opción, bastante más ruinosa y difícil de sostener.
Supongo que ya imaginan a dónde quiero llegar: la decisiva importancia del 'modelo de crecimiento' y la insoportable levedad del capitalismo desregulado como columna vertebral sobre la cual construir la sociedad. Algo de esto debió intuir Thatcher cuando dijo que «la sociedad no existe, solo existe el individuo». Si ello fuera cierto, tratar de dar cuerpo a un ente inexistente es una fantasía; por tanto habría que dejarse de utopías sociales y eliminar toda barrera a la fuerza creadora del individuo. La crisis, sin embargo, ha venido a poner algunas cosas en su sitio.
Durante los años previos a la crisis, cuando el PIB de Francia crecía por debajo de la media europea, los franceses escucharon de todo, incluida 'la grand boutade'" de que el PIB español llegaría a sobrepasar el francés (Zapatero dixit). La América de Bush, resentida por la falta de apoyo a la guerra de Irak, puso en marcha una campaña especialmente venenosa contra el socialismo francés, es decir, de Chirac (!); la campaña incluyó el simbólico vaciado de botellas de vino francés en el Mississipi. La cosa llegó al extremo de introducir la duda en el corazón de los franceses, quienes eligieron a Sarcozy bajo la promesa de liberar la economía francesa e impedir que les disputasen su posición de líderes europeos junto a Alemania.
En esto llegó la crisis. El muy astuto Sarcozy dio un giro de 180 grados a su promesa electoral y situó la política económica exactamente en el mismo punto que la había encontrado: un modelo de desarrollo económico fuertemente regulado; una maquinaria estatal perfectamente engrasada para controlar los mercados estrechamente; y una red de seguridad, a base de inversiones masivas en obra pública y social, que amortigua los efectos de las crisis sobre los ciudadanos. El PIB francés ha crecido en 2009 más que el de cualquier otro país desarrollado, mientras conseguían mantener los tradicionales niveles de desempleo.
Ahora bien, como en el caso del Barsa, el modelo francés no puede improvisarse. Los vecinos lo miran con sana envidia mientras se ven obligados a seguir la antigua senda neoliberal, malamente recauchutada, a la espera de llevar a cabo un nuevo modelo de 'desarrollo sostenible'. Ello requerirá adoptar muchas de las características del modelo francés, en primer lugar: situar el objetivo de desarrollo de una sociedad exitosa por delante de los éxitos económicos a corto plazo. La sociedad sí existe y la cohesión social es tan importante como las libertades individuales.
Otras características importantes del modelo francés: demografía muy dinámica, tanto en número de habitantes como en su distribución por edades y sexo; un nivel de desigualdad entre las rentas de los más bajos de Europa, el cual, a partir de mediados de los ochenta, ha seguido reduciéndose, justo al contrario que el resto de países ricos; una sanidad pública clasificada entre las mejores del mundo; más producción de energía independiente del petróleo y el carbón que cualquier otro país desarrollado; y una asignatura pendiente: la integración de los inmigrantes.
Visite nuestro blog: "La tercera orilla". Si tiene alguna pregunta o comentario a este artículo mejor aún.

miércoles, 20 de enero de 2010



















Teverga

J.Manuel Marañón.

He pasado el fin de semana en Páramo, en el concejo asturiano de Teverga, en concreto en los apartamentos rurales “Blanca”. Muy recomendable el lugar y el establecimiento.

Páramo está situado a 10 Km. de S. Martín y La Plaza, capital del concejo, en la subida al puerto de Ventana. Desde ahí tenemos acceso, no solamente a las incomparablres bellezas naturales del propio Teverga y los demás municipios de la Mancomunidad de los Valles del Oso (San Adriano, Proaza, Quirós), sino que Pola de Somiedo se sitúa a unos 35 Km. y pasando el propio puerto de Ventana, tenemos cerca las cabeceras de los dos municipios de Babia, S. Emiliano a unos 20 Kms y Cabrilanes a unos 40.

Vamos, una zona privilegiada para los que somos amantes de la naturaleza y el senderismo.

En cuánto a los apartamentos rurales Blanca, decir algo muy fácil de entender. Tienen una excelente relación calidad-precio y la dotación y cuidado de los apartamentos es de lo mejor. Insisto, muy recomendable.

viernes, 15 de enero de 2010


Guardiola, yo te acuso
JOSÉ SÁMANO-EL PAÍS- 15/01/2010


Hay equipos cuya eternidad está por encima de una derrota. Aquella Holanda de 1974 y 1978, el Brasil de 1982, el Madrid de la Quinta de Eindhoven y, por supuesto, el Barça de Pep Guardiola. Sí, el de Guardiola, porque nadie es más culpable que él de la patente de este equipo, obra cumbre del barcelonismo, ya un incunable del fútbol mundial. Guardiola es culpable de mucho más. Para empezar, de la noble ambición de unos jugadores que no distinguen torneos porque se toman cada cita como un placer. Y es culpable, faltaría más, de haber minimizado su papel en los éxitos -"con unos jugadores tan buenos..."- y haberlo amplificado, con cilicio incluido, en el único traspié -"he fallado a los jugadores"-.
Guardiola es culpable, por supuesto, de que el equipo caiga con la pelota al pie, en la trinchera del adversario, frente a un portero épico, sin la más mínima renuncia a un estilo tan celestial que hasta sus contrarios lo admiran. Guardiola, estaría bueno, es culpable de haber alineado a algunos suplentes en un partido de ida ante el Sevilla en el que no subestimó a su estupendo rival, sino que sobreestimó a su grupo. Todo colectivo precisa de un gesto cómplice de su jefe. Guardiola fue coherente con lo que hizo en la pasada edición, cuando levantó el trofeo en Valencia, consecuencia, entre otras cosas, de su mimo al administrar una plantilla corta que el técnico necesitaba tener en vilo ante el maratón del curso. Y así fue. Bojan y Pinto fueron claves ante el Athletic en la última final; Sylvinho tuvo que dar un paso al frente por las circunstancias en Roma, en donde se midió a un tal CR; o Busquets, más suplente de Yaya Touré que este año, se vio de titular en las dos finales al improvisar el africano como central postizo.
Ante la torticera mirada de algunos, Guardiola es culpable de haber fichado a Chigrinski -tampoco es inocente con Ibrahimovic, pero eso no cuenta-, sobre el que azotan al técnico, en la diana de ésos que no perdonan a los triunfadores. Pues es tan culpable del ucranio como de Busquets, Pedro, Piqué y los premios universales a Messi. Aún quedan retorcidos que priorizan en el legado de Johan Cruyff los fichajes de Escaich y Korneiev, no los de Koeman, Laudrup, Stoichkov y Romario. O su desliz con Lucendo, locura embrionaria del alumbramiento de Amor, Guardiola, Ferrer, Sergi...
Guardiola es culpable, cómo no, de amar el fútbol, de sentir el Barça, de jamás olvidarse de hacer un guiño al último polizón del vestuario, aunque se llame Chigrinski. Como si alguien no pudiera equivocarse alguna vez, en caso de que el central resulte un fiasco. Eso está por ver, pero Guardiola ya es culpable. Como lo es de haber ventilado la caseta, donde hay más puntualidad, se vive de día y se duerme de noche. Ya nadie se deslengua, como sucedió en Villafranca del Penedés con el amparo presidencial, tras un demagógico ataque de cuernos. Guardiola es culpable de que por su falta de feeling con alguno de aquellos pretorianos laportistas el Barça pierda como perdió en Sevilla. No hay duda, de eso sí que es culpable este entrenador educado, sensible, con tacto, gusto exquisito y muchas inquietudes al margen de su obsesión por el fútbol. También es culpable de haber contribuido en este deporte a su alfabetización, mal que pese en la caverna, donde el verbo académico está mal visto. Este es el guardiolato, gran favor del Barça. Bendito culpable. Si todos fallaran así...