sábado, 12 de mayo de 2012



Hasta la vuelta, Pep


Antonio Mora Plaza Economista


nuevatribuna.es | Actualizado 10 Mayo 2012 - 21:24 h.


Hay un relato de Gabriel García Márquez titulado “Me alquilo para soñar”, donde una mujer tiene el don de la adivinación interpretando los sueños de forma sui generis, no probablemente a la manera freudiana. Poco tiene que ver el contenido, en todo caso, del relato con quien ha conseguido con el Barcelona esos 13 títulos en 4 temporadas, pero el título es un martillo que viene como de molde al caso. García Márquez ha tenido una habilidad extrema para los títulos, quizá porque es un gran periodista, además de un grandísimo escritor. En estos años todos los futboleros del mundo nos hemos sentido inquilinos del sueño de un nuevo deporte, porque Pep ha inventado otro deporte, parecido al futbol, que se juega con las mismas reglas y en las mismas canchas, pero otro deporte. Y, además, hemos soñado que éramos niños y que éramos capaces de hacer lo que nunca hicimos cuando lo fuimos: regatear como Messi, inventar como Iniesta o dar pases como Xavi, defender con tres y tocar el balón como en una orquesta por esta banda maravillosa de pitufos que son los pequeños de Pep. El futbol es el deporte de los pobres, de los desposeídos. No me refiero al amplio puñado de jugadores millonarios, profesionales que viven de esto. Pocas instalaciones se necesitan para jugar al futbol: dos piedras, una cosa más o menos redonda, correr y… soñar, soñar con regatear como Messi o chutar como Ronaldo. Los niños de muchos países de África, Asia y Latinoamérica no tienen instalaciones para apenas ningún otro juego, porque el futbol es primero un juego para los pobres y luego un deporte para los ricos. No tienen piscinas para nadar, apenas cestas y paredes para encestar, recintos cerrados para jugar en invierno o para protegerse de las lluvias. Muchos millones de niños apenas pueden alimentarse, pero si tienen la suerte –es un decir– de calmar su hambre, no necesitan apenas más que cuatro piedras, cuatro bultos, cuatros palos que hagan de postes y algo redondo y golpeable, y los sueños llegan, la imaginación se dispara, la habilidad se emplea, las caras se iluminan y la amargura de las miradas desaparece. Quizá al día siguiente no tengan para comer porque nosotros, los habitantes de los países ricos, no somos capaces ni queremos dejarnos gobernar por quienes lucharían contra esa situación a nuestra costa. Pero en ese día fueron felices correteando detrás de un balón, emulando a sus ídolos si es que les llegan imágenes de sus ídolos. 
La inmensa mayoría no saldrán de la pobreza, serán siempre pobres de adultos, vivirán mal, rodeados de hambre y miseria, y quizá les cueste ser felices alguna vez, pero siempre tendrán el consuelo de haberlo sido con un balón en los pies cuando eran niños y no tenían metas, responsabilidades, cuando vivían al día, sin futuro y sin tener que preocuparse por ello. Por eso nos gusta tanto a los que fuimos alguna vez chicos de pueblo o de barriada, aunque sea en este primer mundo, porque con un balón, con una pelota, nos bastaba. Y ahora, de adultos, ya sólo nos queda el recuerdo, recuerdo avivado por este Barcelona de Pep y por la Roja, de la que es culpable en gran medida el equipo catalán. Ver jugar a estos dos equipos, aunque sea sólo ante la pantalla de la tele, es recordar lo que quisimos ser y no fuimos, lo que quisimos compartir y no supimos, lo que nos gustaba hacer y no pudimos. Pep volverá, estoy seguro, porque la deuda que tiene con nuestros sueños es tan grande que no hay fondo que la pague ni conciencia mortal que lo soporte, y Pep es mortal y sabe que si no vuelve se convertirá en un ídolo, en un símbolo, y a Pep, estoy seguro sin conocerle, que no le gusta ser ni un ídolo ni un símbolo. Al menos en vida. Pep volverá y reinventará el futbol, porque lo que no le gustará, estoy seguro sin conocerle, es repetirse. Necesita tiempo para esa invención, pero volverá, se alquilará para interpretar nuestros sueños, porque los inventores de sueños nunca se retiran, sólo se transforman.

lunes, 7 de mayo de 2012


Nombramiento.

Del blog De Javi Ramírez (casi un blog).

http://javiramirez.blogspot.com.es/2012/05/nombramiento.html

La financiación de los sindicatos.

J. Manuel Marañón .

Este es un extracto para publicación en prensa del capítulo "cuotas y subvenciones " del trabajo que, para la Fundación 1º de mayo, ha realizadfo Pere Beneyto titulado "Legitimidad, derdechos sindicales y fuentes de financiación en España y la UE"

Se ha generado, en torno a la financiación de los sindicatos, mucha demagogia y confusión, presentándolos interesadamente como “subvencionados” y faltos de autonomía económica y estratégica.
En realidad, las subvenciones apenas representan el 10% del presupuesto global de los sindicatos, cuya principal fuente de financiación son las cuotas regulares de sus afiliados/as, así como los ingresos obtenidos por la prestación de servicios.
CC OO, en concreto, tenía en 2011 un presupuesto de 168 millones de euros, de los que el 70% procedía de las cuotas de su 1.200.000 afiliados/as, el 12% a la prestación de servicios a los no afiliados/as que acuden a sus asesorías jurídicas y técnicas, el 9% en concepto de beneficios de empresas propias y/o participadas (viviendas, seguros, turismo social) y sólo otro 9% correspondía a subvenciones públicas. La cuota  media de un afiliado/a de CC OO es de 8,2 €/mes, un 0,44% del salario medio.
La justificación de tales subvenciones tiene rango constitucional y su asignación anual viene fijada por los Presupuestos Generales del Estado, lo que les confiere un indudable grado de transparencia y legitimidad.
Partiendo del reconocimiento genérico de la función social de los sindicatos en la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios (art. 7), la Constitución reconoce su intervención en la negociación colectiva (art. 37) y su participación y asesoramiento institucional (arts. 129.1 y 131.2) en materia de seguridad social, empleo, pensiones, etc., justificando así la doble vía para su realización, en la medida que la intervención sindical en dichos ámbito genera bienes colectivos de cobertura universal.
En consecuencia, desde mediados de la década de los ochenta, los Presupuestos Generales del Estado han incluido sendas partidas destinadas a subvencionar a los sindicatos (y las organizaciones empresariales) en función de su representatividad y para la realización de sus actividades de interlocución laboral e institucional, habiéndose fijado para el ejercicio 2012 un recorte del 33% en las dotaciones previstas respecto del ejercicio anterior, hasta situarlas en 14,4 millones de euros, lo que representa una aportación anual equivalente a 1 euro por cada persona asalariada, muy inferior a la recibida por instituciones tan diferentes como la Iglesia católica, los partidos políticos, el cine o la fiesta de los toros.
Por otra parte, los agentes sociales participan también en la gestión de diversos programas de formación profesional y servicios sociales para cuyo desarrollo se articulan los correspondientes programas finalistas, estrictamente asociadas al cumplimiento de los objetivos previstos, que en el caso de CC OO  ascendieron en 2010-2011 a 200 millones de euros en concepto de formación para el empleo y otros 25 millones para los demás proyectos sociales, dotaciones que para el ejercicio 2012 han experimentado una reducción del 33% aproximadamente.
Se trata, pues, de contraprestaciones por la provisión de servicios y desarrollo de programas, por lo que no pueden considerarse en sentido estricto subvenciones, siendo perfectamente homologables a las existentes en los principales países europeos que incluyen, en muchos casos, otras vías de financiación pública y privada de los sindicatos.
Vamos a aportar los datos más significativos correspondientes a tres  países grandes de la UE, a los efectos de contextualizar correctamente el caso español.
En estos países como en otros muchos, las cotizaciones de los afiliados constituyen la parte mayoritaria de los presupuestos sindicales, si bien los delegados disponen, asimismo, de créditos horarios para el ejercicio de sus funciones y los sindicatos reciben financiación directa, tanto pública como privada, e indirecta, a través de su participación en la gestión de diferentes servicios.
Así vemos como en Alemania son las empresas las que pagan todos los gastos de funcionamiento de los Comités, incluida la formación de sus miembros, que disponen para ello de permisos retribuidos de entre 3 y 4 semanas. Asimismo, y con carácter complementario al crédito horario para actividades sindicales, la normativa legal fija una dotación de liberados en función del tamaño de la empresa, oscilando entre 1 para empresas de entre 200 y 500 y 15 por cada 10.000 trabajadores.
Por su parte, la legislación italiana confía a los sindicatos la realización de diversos servicios de asesoramiento, en materia de pensiones, seguridad social, ayudas familiares, incapacidad laboral, etc, que les aportan una notable visibilidad y capacidad de intervención social en base a una red integrada por 900 locales y 8.000 técnicos que los gestionan financiados con fondos públicos. En cuanto a los créditos horarios para el desarrollo de las funciones de representación sindical, una ley regula su distribución y funcionamiento, así como su acumulación en sindicalistas a tiempo completo, de los que existen 2.700 en el sector público y un número mucho mayor, aunque difícil de precisar, en el privado. Existen otras vías de financiación sindical, como la denominada “cuota de servicio” abonada por las empresas (25 euros por afiliados y 50 por cada trabajador no afiliado), como contribución por la información a los trabajadores de lo acordado en los convenios colectivos firmados.
Finalmente, el caso francés incluye diversas modalidades de ayuda y financiación a los sindicatos, desde subvenciones directas en función de la representatividad acreditada y en concepto de participación institucional, a permisos remunerados para la formación sindical de los delegados electos (20 millones/año), pasando por la regulación de los créditos horarios y su posible acumulación, en un número importante, aunque indeterminado, de casos en el sector privado y de 5.500 en el sector público, lo que teniendo en cuenta la tasa de afiliación sindical del país (5,2%, casi cuatro veces inferior a la española) resulta especialmente significativo.
Así pues, en los principales países de nuestro entorno operan mecanismos de financiación pública y privada de los sindicatos, en función de su representatividad y como reconocimiento a su decisiva participación en la gestión de las relaciones laborales y la prestación de servicios a los trabajadores y al conjunto de la sociedad.
Lo que pedimos, desde CC OO, simple y llanamente, es que más allá de la demagogia y la desinformación, se hagan las críticas desde los datos objetivos y desde estudios dotados de un mínimo de rigor.

jueves, 3 de mayo de 2012



Los recortes en Formación Profesional, una noticia nefasta.

Javier Ramírez- J.Manuel Marañón-Montse Milán.
Sindicalistas de CC OO

“...es fundamental para salir de la crisis”. Si hiciéramos una búsqueda en Google sobre este texto, advertiríamos que aparece con una frecuencia muy importante en las citas de prensa y / o opinión relacionadas con la formación profesional. Lo han hecho suyo todo tipo de profesionales, periodistas especializados, cargos políticos (de cualquier signo o color), sindicatos, asociaciones de estudiantes, profesores y profesoras de todos los niveles educativos, todo tipo de organismos e instituciones, presidentes / as de Comunidad Autónoma, economistas, organizaciones empresariales ... Y es que, con todos los matices que se quieran, hay un gran consenso en torno a la opinión de que “la formación profesional es fundamental para salir de la crisis”.

La afirmación, que empieza a sonar a tópico, es incontestablemente cierta. Hay  experiencia y conocimiento científico suficientes para poder afirmar que, más que una opinión que comparte mucha gente, es una realidad objetiva.

El Ministerio de Educación acaba de publicar el RD que recoge las drásticas medidas que propone para ahorrar 3.000 millones de euros en educación. Una frase del Rector de la UPV, Iñaki Goirizelaia, valora de manera oportuna, sintética y contundente lo que representan estas medidas: "Si la educación es cara, no podemos ni debemos experimentar el coste que puede llegar a tener la ignorancia".

En materia de Formación Profesional, que es el tema que nos ocupa aquí, hay que hacer dos referencias específicas, aparte del impacto general del aumento de ratios o jornada lectiva que afecta tan negativamente a esta etapa como al resto de etapas del sistema educativo.

En primer lugar, se difiere  la aplicación del RD 1147/2011 al curso 2014-2015. Este decreto es de 29 de julio de 2011 y establecía la ordenación general de formación profesional del sistema educativo.

Los cambios que contiene el RD 1147/2011 conformaban una de las reformas más importantes en la ordenación de la formación profesional del sistema educativo. Estos cambios iban pretendidamente dirigidos a facilitar el aumento de nuestro nivel de titulados y, por tanto, a promover la convergencia con Europa en los niveles de cualificación de la población activa del país (aquellos que suelen utilizarse como indicadores de competitividad), datos a los que aludía el ministro Wert hace muy poco para "constatar" la "ineficacia de la LOGSE" y justificar la implantación de un modelo dual del que no sabemos todavía nada.

Ni siquiera se ha manifestado el ministro a favor de conservar o adelantar, con carácter general, sólo algunas de las medidas claramente positivas para la dinamización y modernización del sistema, como las pasarelas entre los diferentes niveles, la generalización de los Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) de dos años o los cursos de acceso específicos, por decir sólo algunas . Es evidente que "se ha valorado el coste de implantarlas, pero no el coste que nos supondrá prescindir de ellas”.

Ha habido una excepción. Se permite la  paralización toda la reforma contenida en el RD 1147/2011 menos la disposición adicional séptima, la que permite que el Ministerio autorice a los centros docentes militares a ofertar títulos de FP del sistema educativo. Al parecer, había comenzado a aplicarse antes que todas las demás, por lo que no ha podido afectarle el aplazamiento.

Es oportuno recordar que este Ministerio derogó los nuevos temarios de oposición, ya publicados y en vigor, antes de que se pudieran utilizar en ningún concurso. Esto ha obligado a volver a utilizar los antiguos, es decir, nuestros opositores han de prepararse en contenidos y materias desfasados ​​o ya inexistentes en las disciplinas y especialidades correspondientes (sólo hay que pensar, en la informática o la electrónica de los temarios hace 15 años), lo que supone una involución inexplicable que denota una clara falta de preocupación por lo que deben saber los profesores/as y lo que deben enseñar al alumnado.

En segundo lugar hay que decir que, también, anuncia el RDL 14/2012, el decreto de los recortes, que los ciclos formativos de grado medio y grado superior cuya implantación estuviera prevista para el curso escolar 2012-2013 se implantarán en el curso escolar 2014-2015. Una decisión nefasta, a nuestro juicio.

No se puede justificar de ninguna manera que se dejen de aplicar las nuevas titulaciones porque son las que incorporan las nuevas competencias que demandan los sectores del mercado de trabajo actual. ¡Por eso se actualizaron! ¿Cómo es posible que se planteen dejar de ofrecerlas, cuando lo que hay es una verdadera necesidad de facilitar, en lo posible, el acceso al trabajo? La actualización de las titulaciones supuso un esfuerzo colectivo y económico enorme. No tiene ningún tipo de explicación que en el contexto actual de crisis y paro juvenil no se aproveche la potencial rentabilidad que tiene renovar la oferta de títulos.

Todo ello no es sólo no avanzar, es simple y llanamente retroceder. Y por lo tanto, desde CC OO, entendemos que esta medida junto con otras como los recortes de la inversión en I+D+I  implica que el Gobierno ha renunciado a intentar un cambio en el modelo productivo y apuesta por mantener a España en un papel muy secundario en el conjunto de la UE en el campo del desarrollo socioeconómico.



sábado, 31 de marzo de 2012

Domingo Malagón, prodigioso falsificador del PCE

Dirigió el equipo que proveía de papeles a la resistencia antifranquista

 
 
 El 2 de octubre de 1976 el ciudadano Domingo Malagón Alea volvió a pisar tierra española. Durante casi cuatro décadas había sido el responsable del aparato de documentación falsa del PCE, conocido como grupo técnico. Su regreso del exilio ponía fin a una auténtica paradoja vital. “Mirad cómo me han salido las cosas”,comentó alguna vez, “algunos me decían que hubiera podido llegar a ser un artista brillante, entendiendo por eso tener el reconocimiento público. Al final no sé si he logrado ser un artista, pero sé que el éxito de lo que he hecho se ha debido, entre otras cosas, a que me he rodeado de la mayor discreción posible”.
Madrileño, del barrio de Chamberí, Malagón nació en una familia humilde en 1916. Huérfano de padre cuando aún no había cumplido los tres años, pasó por diversos hospicios, donde padeció todo tipo de vicisitudes y penalidades. Gracias al apoyo de algunos de sus profesores accedió a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Corría el curso de 1933-34. Casi de forma inmediata entró en contacto con la Federación Universitaria de Estudiantes (FUE), organización estudiantil progresista fundada en 1927.
Pocas semanas después de que se produjera el golpe fascista del 18 de julio, Domingo Malagón, junto a otros compañeros de La Paloma, se incorporó al Quinto Regimiento, formando la 8ª Compañía de Acero, con destino en la sierra de Madrid. Su alta en el PCE se produjo en este periodo histórico. En 1938 fue enviado a Cataluña y al exiliarse en Francia ocupaba el puesto de instructor de la 16ª División.
Al otro lado de los Pirineos fue internado en varios campos de concentración, en primer lugar por el de Barcarès y después por el de Saint Cyprien. Durante su estancia en el primero, el 14 de junio de 1940 se produjo la entrada de Hitler en París. Al cabo de pocos días Pétain, mediante la firma del armisticio, entregaba la mayor parte de Francia. Malagón, que había logrado escaparse de Saint Cyprien y esconderse en Perpiñán, comenzó la que habría de acabar siendo una soberbia contribución a la lucha clandestina antifranquista.
Concluida la II Guerra Mundial, a base de mucha constancia, mucha precaución y, sobre todo, mucha necesidad, se fue constituyendo el denominado equipo técnico, el grupo encargado de elaborar los documentos falsos que posibilitaban el libre tránsito de los miembros s del Partido Comunist de España a la península y el resto de Europa. La consolidación de este equipo se produjo hacia 1950, cuando el régimen de Franco, aún con muchas restricciones, permitió que los españoles pudieran salir del país; tan solo se necesitaban… papeles.
El responsable político de Malagón durante algún tiempo, Jorge Semprún, desaparecido el pasado junio, glosó en su Autobiografía de Federico Sánchez (1977), la “genialidad” como falsificador de Malagón. "Voy a callarme el nombre” —por esas fechas aún se tentaba la ropa Semprún— “y a silenciar la identidad del camarada que fabricaba nuestra documentación; ese camarada al que tantos debemos la libertad y, algunos, también la vida, porque eran los papeles que fabricaba o amañaba tan prodigiosamente parecidos a los auténticos que nadie podría sospechar de ellos. Alguna vez le he visto trabajar, manejar casi amorosamente las tintas, las gomas, los plásticos, los colores, las imprentillas, los hornos, en un taller donde los documentos falsos adquirían categoría de objetos artísticos, de salvoconductos fraternales para cruzar los posibles temporales de la vida clandestina”, afirmaba en la obra citada.
Domingo Malagón falleció en la madrugada del viernes 30, a los 96 años, en el Hospital de Parla. En esa localidad madrileña es un personaje tan respetado y reconocido que ya hace tiempo decidieron que una calle lleve su nombre. Habría sido un buen pintor, pero se quedó en revolucionario.



Mariano Asenjo es periodista y coautor, junto a Victoria Ramos, de Malagón. Autobiografía de un falsificador (El Viejo Topo, 1999).