martes, 2 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
Messi y La Masia avalan al Barça
Sandro, un delantero del filial, corona la buena actuación azulgrana, liderada por el argentino, frente al Villarreal, que se batió estupendamente y tuvo también sus ocasiones
RAMON BESA el país 31 AGO 2014
Aunque se suceden los pleitos en el club, por no hablar de las muchas calamidades, hay dos constantes que se mantienen en el equipo del Barcelona, decisivas para calibrar a los distintos entrenadores y saber de la suerte de la institución: La Masia y Leo Messi. El Barça depende sobre todo del desequilibrio del 10 y del rendimiento de los jugadores del fútbol base, a veces representados por Munir y ayer remitidos al canario Sandro Ramírez, titulares y suplentes activados por Luis Enrique, un técnico atrevido y nada contemplativo, dispuesto a intervenir como en su día Cruyff o Guardiola.
Ha reaparecido Messi, o al menos una versión aproximada a la del mejor futbolista del mundo, y no paran de marcar goles los niños del filial, como si se hubieran contagiado del efecto Munir, muy presente en la temporada, en el Gamper y también en el inicio de la Liga. Dongou resolvió el sábado en el Miniestadi y Sandro marcó las diferencias ayer en Vila-real, después de una jugada estupenda del 10. Un gol, una jugada, un detalle, para decidir un partido interesante, divertido, finalmente favorable al equipo que más expuso e invirtió como fue el Barcelona.
Messi progresa individualmente y avanza colectivamente el Barça, un plantel serio, alegre y con nervio, nada conformista, ambicioso, en un partido que se presentaba como muy oportuno para medir el optimismo causado por la llegada de Luis Enrique al Camp Nou. No hay dudas sobre las intenciones del entrenador asturiano, dispuesto a montar sin reservas un nuevo Barcelona. Mientras, sin embargo, no hay tiempo para las concesiones, necesitado el equipo de los jóvenes y de los veteranos, ya sean titulares o suplentes, como quedó expresado en Villarreal.
Xavi y Neymar quedaron relegados de la alineación en favor de Munir y Pedro, decisión que sirvió para reforzar la autoridad de Luis Enrique. La victoria, en cambio, se alcanzó con el capitán y el brasileño ya en el campo, por más que el gol lo firmara Sandro cuando más abierta estaba la contienda, muy bien enfrentada por el Villareal, que contó tres palos, un botín suficiente para reclamar también el triunfo. La fortuna giró a favor del Barcelona, que también remató dos veces la madera, tuvo más la pelota y estuvo igual de firme que en su debut en la Liga.
El Barça jugó ayer en El Madrigal como el domingo pasado en el Camp Nou. No repara Luis Enrique en el factor campo sino que aspira a que su equipo sea protagonista en su estadio y en cancha contraria, en cualquier partido y torneo. La diferencia fue que el Villareal no es el Elche. Aunque la propuesta azulgrana fue irreprochable desde el punto de vista de la organización y la combatividad, le faltó finura para desequilibrar a un rival muy bien trabajado, organizado y difícil de atacar, genuino representante de la clase media, como acostumbran a ser por otra parte los equipos que entrena el asturiano Marcelino.
La mejores ocasiones visitantes se presentaron tras recuperar la pelota
Las mejores ocasiones del Barça se presentaron después de una recuperación de la pelota, a partir de una buena presión, cuando los ataques eran cortos, sin apenas posibilidad de réplica por parte del Villarreal, tan exigido defensivamente que apenas pudo activar a un correcaminos como Giovani. La intensidad azulgrana provocó que el encuentro se jugara en cancha del Villareal. Al buen control de partido y buen sentido del juego colectivo, expresado en los movimientos de Rafinha y los desmarques de Pedro, le faltaba profundidad, lucidez y desequilibrio, para rematar ante Asenjo. Apenas se contaban remates en el marco del Villareal.
Hubo un posible penalti a Pedro y un tiro al palo de Messi, excelente como organizador, presente en la punta de ataque, faro del ataque del Barcelona. A la perseverante ofensiva azulgrana le faltaba, sin embargo, profundidad y por tanto remate. A pesar de que nadie especulaba y de que el cuero iba más rápido que lento, no había lucidez para elaborar, la mecánica no funcionaba en los ataques largos, ni tampoco se daban ocasiones para trazar el último pase, definitivo para descerrajar al Villareal.
La pelota acababa reiteradamente a pies de Dani Alves, muy pitado desde que el año pasado decidió comerse el plátano que le tiraron, falto de precisión y finura en el centro. Así que el Villarreal se defendía con tanta atención como comodidad y se soltaba en ataque solo cuando adivinaba situaciones de superioridad, que fueron pocas porque el Barça ha aprendido a defender mejor las transiciones, sobre todo por la velocidad de Mathieu, un futbolista que anticipa y cierra, a veces bien y en ocasiones mal, como en el remate al poste derecho de Bravo.
Estéril cuando jugó de manera académica, el Barcelona se entregó después al intercambio de golpes, decidido a que ganara uno de los dos equipos, ya con Neymar, que no dejó de firmar autógrafos mientras calentaba, una actitud que provocó el asombro de los hinchas presentes en El Madrigal. El brasileño agitó el encuentro y le dio aire a su equipo, que pudo ampliar su frente de ataque. Las opciones de gol se sucedieron en las dos áreas hasta que apareció de nuevo Messi. El 10 presionó con Alves la salida de la pelota del Villarreal y después, una vez conseguida, la coló sobre la salida de Asenjo para que la rematara Sandro, un delantero que se mueve muy bien, capaz de abrir el campo y también de rematar, siempre bien perfilado, con más recursos que Dongou, ahora ariete del Barça B de Eusebio.
Xavi y Neymar quedaron relegados de la alineación en favor de Munir y Pedro
El remate de Sandro después del gesto mayúsculo de Messi acabó con la previsibilidad y poca sorpresa del Barcelona. No hay jugador que se resista al influjo del argentino, incluso Rakitic, que ayer prefirió pasar el cuero al 10 cada vez que la acción demandaba un tiro del croata, una suerte que el entrenador le pide reiteradamente al volante fichado del Sevilla. Quedaba escrito que el encuentro pasaba necesariamente por los pies de Messi y Messi habilitó a Sandro, 19 años cumplidos, para rubricar el triunfo del Barça. Nada nuevo en un equipo que ha recuperado sus señas de identidad con Luis Enrique. El éxito o el fracaso depende sobre todo de que se active el 10: si corre Messi corren todos, y entonces la victoria es más probable, también en campos difíciles como El Madrigal.
martes, 26 de agosto de 2014
El PP criticó la “actitud egoísta de Lidia Ruiz Salmón”, alcaldesa de Torrelavega, y su “escandalosa falta de respeto” por no asistir al acto “más antiguo y tradicional de las fiestas de la ciudad”: la misa y posterior procesión en honor a la Patrona con ofrenda del bastón de mando a la Virgen. El PP la considera “una persona incapaz de entender el significado de las fiestas patronales y de desempeñar como es debido el cargo de regidora municipal”. La califica de “deshonra” para Torrelavega. Creen que “no es digna de ser alcaldesa”, pues “ha rechazado estar con los vecinos en un día tan importante, que es una conmemoración histórica del sentir colectivo, de lo que nos une, y de lo que ha significado el día de la Patrona para nuestros antepasados y para los torrelaveguenses de todas las generaciones”.
-¡Por un Estado laico…!
-¡Ya!
“La violencia religiosa tiene su origen en el universalismo de la igualdad entre los creyentes, que priva a los no creyentes o a los que tienen otras creencias, de aquello que se les promete a ellos: dignidad e igualdad”, escribe Ulrich Beck en Dios es peligroso. De los ocho días festivos de ámbito nacional, cuatro son religiosos y en un quinto (12 de octubre) se amalgama la idiosincrasia festiva de España: pasado imperial, fiesta nacional (acepciones patriótica y cornúpeta) y santoral católico en conmemoración de una Virgen, patrona de la Guardia Civil, fuerza de seguridad de un Estado constitucionalmente aconfesional. Sostiene Beck: “Los dioses monoteístas y sus verdades eternas establecen categorías merecedoras de condena” como “hereje”, “pagano”, “supersticioso”, “idólatra”. La alcaldesa de Torrelavega ha sido condenada por “egoísta”, “irrespetuosa” (en grado escandaloso), “indigna”, “incapaz”. Si Dios es peligroso, los segundos y terceros escalafones hasta llegar al concejal de tu pueblo son para echarse a temblar.
miércoles, 6 de agosto de 2014
El centrocampista por excelencia
Xavi, en el partido ante Holanda en el pasado Mundial. / cordon press
La selección española conquistó el mundo cuando dejó de apelar a la furia de los defensas y a la pillería de los delanteros para encomendarse a la sabiduría los centrocampistas como Xavi. No se ganó la Copa con Belauste ni con Butragueño, ni siquiera con Raúl, porque siempre había un zaguero más alto y fuerte y un ariete mucho mejor, sino que los títulos se alcanzaron con futbolistas que organizaban el juego a partir de la pelota. No es casualidad que el único Balón de Oro español sea Luis Suárez. Ni tampoco que el seleccionador responda al nombre de Vicente Del Bosque, sustituto a su vez de Luis Aragonés, contemporáneo de Javier Clemente. La mayoría de aficionados retiene en su memoria a un volante o interior favorito que ha sido redimido en el tiempo por la figura de Xavi.
La Quinta del Buitre no sólo es célebre por la pluma de Julio César Iglesias y los goles de Butragueño, sino por los pases de Martín Vázquez y los centros de Michel de la misma manera que el Dream Team de Johan Cruyff en el Barcelona se vertebró desde la figura del 4 encarnada por Luis Milla y posteriormente por Pep Guardiola, arquitecto después del gran Barça campeón de Europa y de la Copa del Mundo. Las grandes revoluciones del fútbol español han sido protagonizadas por centrocampistas, la última por Xavi, un jugador que ha marcado el estilo con la misma suavidad y elegancia que un Rolls Royce. Aunque pueda ser oportunista no está de más recordar que Pelé insiste en que Brasil no volverá a ser Brasil hasta que encuentre a su Xavi. O Rey al fin al cabo jugó en un equipo con cinco dieces en el Mundial del 70.
Xavi hacía jugar a La Roja con y sin 9. El ascendente del futbolista azulgrana, coronado como el número 1 en el Europeo 2008, ha menguado con los años, hasta el extremo de ser considerado prescindible en la selección y en el Barça. Nadie se cortó las venas cuando no fue titular en el momento decisivo del último Mundial y de la Liga. Incluso hubo quien aplaudió a Del Bosque y Tata Martino. Hay una corriente mayoritaria que apuesta por la jubilación o retirada progresiva de Xavi. Ocurre que en su ausencia el equipo no sólo ha seguido sin ganar sino que nadie ha sido capaz de asumir el rol de metrónomo. Y es que, como buen centrocampista, Xavi es decisivo por lo que representa y sobre todo porque hace buenos a los demás, incluido Messi.
Xavi simboliza el culto al juego y el amor a la pelota en un deporte de equipo cada vez más canibalizado por los egos de los delanteros y porteros, nada que ver con los centrocampistas, protagonistas del fútbol español.
La Quinta del Buitre no sólo es célebre por la pluma de Julio César Iglesias y los goles de Butragueño, sino por los pases de Martín Vázquez y los centros de Michel de la misma manera que el Dream Team de Johan Cruyff en el Barcelona se vertebró desde la figura del 4 encarnada por Luis Milla y posteriormente por Pep Guardiola, arquitecto después del gran Barça campeón de Europa y de la Copa del Mundo. Las grandes revoluciones del fútbol español han sido protagonizadas por centrocampistas, la última por Xavi, un jugador que ha marcado el estilo con la misma suavidad y elegancia que un Rolls Royce. Aunque pueda ser oportunista no está de más recordar que Pelé insiste en que Brasil no volverá a ser Brasil hasta que encuentre a su Xavi. O Rey al fin al cabo jugó en un equipo con cinco dieces en el Mundial del 70.
Xavi hacía jugar a La Roja con y sin 9. El ascendente del futbolista azulgrana, coronado como el número 1 en el Europeo 2008, ha menguado con los años, hasta el extremo de ser considerado prescindible en la selección y en el Barça. Nadie se cortó las venas cuando no fue titular en el momento decisivo del último Mundial y de la Liga. Incluso hubo quien aplaudió a Del Bosque y Tata Martino. Hay una corriente mayoritaria que apuesta por la jubilación o retirada progresiva de Xavi. Ocurre que en su ausencia el equipo no sólo ha seguido sin ganar sino que nadie ha sido capaz de asumir el rol de metrónomo. Y es que, como buen centrocampista, Xavi es decisivo por lo que representa y sobre todo porque hace buenos a los demás, incluido Messi.
Xavi simboliza el culto al juego y el amor a la pelota en un deporte de equipo cada vez más canibalizado por los egos de los delanteros y porteros, nada que ver con los centrocampistas, protagonistas del fútbol español.
lunes, 28 de julio de 2014
Rubem Alves, el teólogo que escapó del gueto de las iglesias
El escritor brasileño pensó la religión desde su relación con la poesía y la vida
Juan José Tamayo EL PAÍS 27 JUL 2014
La muerte del brasileño Rubem Alves el pasado 19 de julio ha teñido de luto a la teología latinoamericana, y muy especialmente a la teología de la liberación, de la que algunos autores le consideran el padre y fue, ciertamente, uno de sus principales iniciadores, junto con otras grandes figuras como José Comblin, José Míguez Bonino, Juan Luis Segundo, Gustavo Gutiérrez, Segundo Galilea y sus compatriotas Hugo Assmann y Leonardo Boff. Su tesis doctoral, Hacia una teología de la liberación humana, publicada con el título de Teología de la esperanza humana, causó un profundo impacto en el panorama filosófico, teológico y científico-social mundial. La editorial Sígueme la publicó en 1973 con el título Cristianismo, ¿opio o liberación? con una presentación del teólogo norteamericano Harvey Cox, autor de la paradigmática obra La ciudad secular, que definía a Alves como un intelectual que sabía “combinar el corazón apasionado y comprometido del Tercer Mundo con una inteligencia refinada” y cuya mente “puede agrupar, como herencia, bajo un solo enfoque, las opiniones de Franz Fanon, Karl Marx, Jürgen Moltmann, Mario Savio, Karl Barth y Paul Lehmann, y enriquecerlos con las ideas de intelectuales latinoamericanos, tal como como Esdras Costra y Paulo Freire”.
¿Se extralimitaba Cox con tal reconocimiento? Creo que no. Alves se convirtió muy pronto en referencia obligada para la elaboración de una teoría crítica de la civilización actual y de la teología, tanto tradicional como moderna, así como un crítico radical de la dictadura brasileña y del fundamentalismo de las iglesias cristianas. Por ambas críticas tuvo que pagar un doble precio: la persecución de la dictadura de su país que le obligó a exiliarse y la expulsión de la Iglesia Presbiteriana, a la que pertenecía. Con todo, fue esta una condena beneficiosa, ya que, según la interpretación de Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Alves salió para siempre del gueto de las iglesias para entrar de lleno en el terreno de la imaginación”. Es la experiencia que hemos vivido muchos teólogos y teólogas heterodoxos de nuestras iglesias, que nos ha conducido por los caminos de una teología inclusiva, interreligiosa, intercultural, interétnica e interdisciplinar, que nos ha enriquecido humana y religiosamente y a la que nunca hubiéramos llegado si nos hubiéramos instalado en el regazo eclesiástico materno.
Alves incorpora un nuevo lenguaje a la teología: el del humanismo político, que es el de la esperanza; el de la libertad, que anuncia un ser humano y una comunidad alternativos; el histórico, que habla de los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de los hombres; el secular y secularizado, que abandona la metafísica, “lo religioso” y los absolutos eclesiásticos, pero también los absolutos históricos; el iconoclasta, subversivo y de la imaginación, que rechaza los hechos como límite, da nombre a las cosas ausentes, rompe el hechizo de las cosas presentes y abre caminos hacia el futuro. Es, en fin, el lenguaje de la esperanza, que define como “el presentimiento de que la imaginación es más real que la realidad y que la realidad es menos real de lo que parece”. ¡Maravillosa definición!
Alves fue un pensador interdisciplinar que transitó por la teología, la literatura, la filosofía política, el psicoanálisis, las ciencias sociales y la educación. Todas sus obras son un intento, creo que logrado, de construir una teología lúdico-poética-erótica centrada en el cuerpo y en la vida en su dimensión real. El lugar de la teología es la vida cotidiana, no la academia. Teología y vida interactúan. Teología y literatura están en diálogo permanente. Su hablar de Dios y con Dios tiene como principales interlocutores a los poetas y otros autores literarios. Una de sus sugerencias finales fue sustituir la palabra teología por teo-poesía. Creo que habría que atenderla en beneficio de la teología y de la poesía. Solo por eso merece un lugar destacado en ambos lares.
Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso, Tirant lo Blanch, 2011.
¿Se extralimitaba Cox con tal reconocimiento? Creo que no. Alves se convirtió muy pronto en referencia obligada para la elaboración de una teoría crítica de la civilización actual y de la teología, tanto tradicional como moderna, así como un crítico radical de la dictadura brasileña y del fundamentalismo de las iglesias cristianas. Por ambas críticas tuvo que pagar un doble precio: la persecución de la dictadura de su país que le obligó a exiliarse y la expulsión de la Iglesia Presbiteriana, a la que pertenecía. Con todo, fue esta una condena beneficiosa, ya que, según la interpretación de Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Alves salió para siempre del gueto de las iglesias para entrar de lleno en el terreno de la imaginación”. Es la experiencia que hemos vivido muchos teólogos y teólogas heterodoxos de nuestras iglesias, que nos ha conducido por los caminos de una teología inclusiva, interreligiosa, intercultural, interétnica e interdisciplinar, que nos ha enriquecido humana y religiosamente y a la que nunca hubiéramos llegado si nos hubiéramos instalado en el regazo eclesiástico materno.
Alves incorpora un nuevo lenguaje a la teología: el del humanismo político, que es el de la esperanza; el de la libertad, que anuncia un ser humano y una comunidad alternativos; el histórico, que habla de los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de los hombres; el secular y secularizado, que abandona la metafísica, “lo religioso” y los absolutos eclesiásticos, pero también los absolutos históricos; el iconoclasta, subversivo y de la imaginación, que rechaza los hechos como límite, da nombre a las cosas ausentes, rompe el hechizo de las cosas presentes y abre caminos hacia el futuro. Es, en fin, el lenguaje de la esperanza, que define como “el presentimiento de que la imaginación es más real que la realidad y que la realidad es menos real de lo que parece”. ¡Maravillosa definición!
Alves fue un pensador interdisciplinar que transitó por la teología, la literatura, la filosofía política, el psicoanálisis, las ciencias sociales y la educación. Todas sus obras son un intento, creo que logrado, de construir una teología lúdico-poética-erótica centrada en el cuerpo y en la vida en su dimensión real. El lugar de la teología es la vida cotidiana, no la academia. Teología y vida interactúan. Teología y literatura están en diálogo permanente. Su hablar de Dios y con Dios tiene como principales interlocutores a los poetas y otros autores literarios. Una de sus sugerencias finales fue sustituir la palabra teología por teo-poesía. Creo que habría que atenderla en beneficio de la teología y de la poesía. Solo por eso merece un lugar destacado en ambos lares.
Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso, Tirant lo Blanch, 2011.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)