lunes, 14 de enero de 2013



Premio a la excelencia

Messi, Cesc y Thiago firman la victoria del Barça en Málaga, fraguada a golpe de pase corto




Los goles de Messi y Cesc Fàbregas permitieron al Barcelona sumar otros tres puntos en su imparable y majestuoso camino al título. Al tiempo, les alcanza a los de Vilanova para firmar la mejor primera vuelta de la historia de la Liga, invictos y con 55 puntos, superando el de la temporada 2010-2011, con Guardiola, cuando sumaron 52 puntos. Volvió Tito a sentarse en el banquillo, solucionados los temas personales que le privaron de asistir al duelo contra el Córdoba, el jueves en Copa, y, como entonces, aunque cambió varias piezas, el equipo funcionó otra vez como un reloj, ante un equipo que le encaró desde el buen gusto. No podía ser de otra manera si la idea lleva la firma de Pellegrini. Pero con eso tampoco alcanza este año para parar al Barcelona.
MÁLAGA, 1 – BARCELONA, 3Málaga: Willy Caballero; Sergio Sánchez, Demichelis, Weligton, Monreal; Camacho, Toulalan (Iturra, m. 69); Isco, Joaquín (Portillo, m. 84), Eliseu (Buonanotte, m. 62); y Santa Cruz. No utilizados: Kameni, Onyewu, Seba y Saviola.Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba; Xavi, Busquets, Cesc (Thiago, m. m. 73); Pedro (Alexis, m. 78), Messi e Iniesta. No utilizados: Pinto, Puyol, Adriano, Song y Tello.Goles: 0-1. M. 27. Messi, tras un fallo defensivo. 0-2. M. 50. Cesc. 0-3. M. 83. Thiago. 1-3. M. 89. Buonanotte, de falta.Árbitro: Delgado Ferreiro. Mostró la tarjeta amarilla a Camacho, Cesc y Busquets.La Rosaleda. Lleno: 29.500 espectadores.
“La pelota es prioritaria”, sostiene Pellegrini, así que su equipo se juntó mucho para quitársela al Barcelona y la jugó con criterio como arma para tumbar al líder. No hace falta decir que sin el balón el Barça está perdido. El equipo malacitano se aplicó en el intento de arrebatársela. No pudo. El Barcelona tuvo paciencia de santo para guardar la pelota ganando metro a metro camino de Willy Caballero, un pase tras otro. Igualado el partido desde esa necesidad, se jugó bastante más a lo ancho que a lo largo, lleno como estaba el centro del campo de peloteros. Movió tanto y siempre la pelota el Barcelona que a ratos parecía caminar, pero lo que hizo fue desgastar hasta esperar un despiste y entonces, golpear a la mandíbula.
Eso hizo, otra vez al ritmo que marcó Xavi. Si se busca un once de gala en el manual de Vilanova saldría muy parecido al que dispuso en La Rosaleda, con Iniesta partiendo de punta izquierda y Cesc de volante, junto a Busi y Xavi. Apostó además por usar a Mascherano con Piqué, para garantizar buena circulación de balón desde la primera línea de pase. Delante suyo, el Málaga salió guapetón, con Toulalan, Isco, Joaquín y Eliseu bien juntos, encontrándose por dentro para buscar a Santa Cruz o generar espacios para los laterales, Sergio Sánchez y Monreal. Enfrentado al Barça desde la intención del toque, el Málaga se ofuscó en buscar los pasillos interiores, así que el Barcelona no sufrió para mantener al Málaga lejos de Valdés, que apenas hubo de salir un par de veces a los pies de algún rival.
Al paso del Barcelona pareció faltarle profundidad, porque Messi y Cesc llegaban desde demasiado lejos. La Pulga se acerca cada vez más a la línea del centro del campo que a la del área rival. Parece como si pasara por allí, ajeno a todo, hasta que decide que la presa está tierna y afila el colmillo. Entonces, brinca, pica, mata y celebra. Eso hizo otra vez el chaval de los cuatro balones de oro para romper un partido entre dos equipos tan cuajados que parecía condenado a decidirse por un error. Eso sucedió. Camacho buscó un pase de seguridad para su portero con tan mala suerte que lo intuyó Messi. El argentino cazó la cesión, sentó a Willy con su regate y a puerta vacía remató para poner ya el partido cuesta abajo para el Barcelona.

El Barça a ratos parecía caminar. Lo que hizo fue desgastar, despistar y golpear a la mandíbula

El gol no modificó la apuesta inicial de los equipos. No tenía razones el Barcelona para variar un guion en el que se siente cómodo y mucho menos ante el Málaga, que juega con fe ciega en lo que hace, que no es poco. Una victoria le hubiera metido en la zona Champions y no perdió el pulso al partido. Pero si estuvo bien jugando, no remató nunca la faena. De eso se encargó el Barça, tan paciente para mantener la ventaja antes del descanso como dañino en la reanudación. Messi tardó un suspiro después del descanso en encontrar el pase para Cesc, y el catalán firmó su sexto gol en esta Liga, que le convierte en el segundo artillero del equipo, por detrás de Messi, claro.
Pellegrini dinamizó a su equipo metiendo a Buonanotte en escena, pero el Barcelona no se despeinó demasiado al defenderse sin balón. Cedió unos metros, dio un paso atrás, y a cambio encontró más espacios a la espalda de la línea medular de los locales, por lo que Iniesta cobró mayor presencia en el partido, y lanzó a los suyos a por el tercer gol, que firmó Thiago. El Málaga porfió hasta el final y acabó encontrando el premio a su trabajo con el gol de Buonanotte, aunque fuera a título honorífico. El Barça ya había completado otra actuación magistral.

jueves, 3 de enero de 2013


Comentario libre
Iñaqui Gabilondo


Cuando oigo hablar mal de los sindicatos, recuerdo mi visita al Masai Mara de Kenia. Observé varios rebaños de gacelas Thonson pastando: y me sorprendía ver que algunas de ellas, situadas en las orillas, no comían, no bajaban la cabeza ni apartaban la mirada del exterior. El guía me explicó que eran las encargadas de avisar al rebaño del ataque de las leonas próximas para que el rebaño pudiera iniciar la fuga. Supongo que si las leonas hubieran manejado los medios de comunicación de la sabana, también habrían lanzado una campaña de difamación contra aquellas gacelas vigilantes, tan incómodas, que las obligan a una larga carrera, en vez de zamparse tranquilamente a la primera despistada que encontraran en su camino. Algo parecido a lo que hacen políticos y empresarios corruptos con los sindicatos, que les estorban para manejar cómodamente a los trabajadores.
Muerte a los sindicatos, nueva moda. Rajar de los sindicalistas, algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, de politización, corrupción, derroche económico.
Resulta curioso: los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.  Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen detrás de la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos. El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes : “qué bien estaríamos sin sindicatos” empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resumen en: “Para lo que hacen, mejor que no hagan nada”, “Por mi lo echaba todos y los ponía a trabajar”, “Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores”. Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: “Conozco a uno que está de liberado sindical”.
Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero , haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena para utilizar como insulto la palabra “sindicalista”. Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera  de sus muchos cargos (concejal, alcalde o delegado provincial) y trincar lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando a niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a Hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.
En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista. Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en la que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a los que escupieron sobre la huelga. O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la prejubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería. Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.
Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que nos les echaran de la Renault, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en el supermercado donde trabajaba. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultando porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta núm. 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel que se mató cuando trabajaba sin casco. Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización justa por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.
Esta sociedad de consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén las demás. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clínex de usar y tirar dependiendo de las modas.
Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas. Grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase  trabajadora. ¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los empresarios del super-ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?.  ¿Preguntamos mejor entre  la Iglesia o la Monarquía? .
Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda y obtendrás fanatismo barato. Qué bien asfaltado le estamos dejando el camino a los que realmente nos explotan cada día.
¡Acabemos con los sindicatos!. Si. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones. Verán qué contentos se podrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa sus mezquindades”.

Iñaqui Gabilondo.

lunes, 31 de diciembre de 2012



Navarro resintoniza al Barcelona

La antológica exhibición de la figura del Barcelona Regal, con 33 puntos y un solo fallo en 17 lanzamientos, bate por primera vez al Madrid esta temporada y endereza la marcha de su equipo

Navarro percute contra Draper. / ALBERT OLIVÉ (EFE)


Navarro llevó al Barcelona Regal y a la Liga Endesa a una nueva dimensión en un clásico apasionante que encalló por primera vez esta temporada a un Real Madrid obstinado y persistente. La sensacional actuación del escolta, bien acompañada por un equipo catapultado por su empeño en olvidar su acentuada e inusual crisis liguera, marcó definitivamente la diferencia. Ganó un Barcelona descomunal, capaz de meterle 96 al Madrid cuando solo promediaba 75 en su tortuosa temporada, capaz de sumar 12 de 21 triples, un 57%, cuando hasta ahora solo llegaba al 30%, capaz de resistir el ataque del mejor equipo del campeonato.

Barça Regal, 96 - R. Madrid, 89

Barcelona Regal: Sada (7), Navarro (33), Mickeal (15), Lorbek (9) y Tomic (8) —cinco inicial—; Marcelinho (2), Jawai (7), Wallace (8), Rabaseda (0) y Jasikevicius (7).
Real Madrid: Llull (6), Rudy Fernández (18), Suárez (2), Mirotic (12) y Begic (0) —cinco inicial—; Sergio Rodríguez (17) Slaughter (8), Carroll (11), Felipe Reyes (10), Draper (3) y Hettsheimer (2).
Parciales: 23-20; 22-24; 28-20 y 23-25.
Árbitros: Arteaga, Araña y Cataltrava. Sin eliminados.
7.359 espectadores en el Palau. En el descanso, se entregó a Manel Comas el galardón ‘Raimundo Saporta’ a su trayectoria.
Nada hubiera sido igual sin Navarro, que anotó 33 puntos, con cinco triples sin fallo, y además de seis rebotes y tres asistencias. Las metió de todas las formas posibles, con reversos que dejaban su liviano cuerpo en una posición inverosímil, a la salida de fintas que dejaron retorcidos, medio mareados, a sus marcadores de turno, que fueron varios, claro: Llull, Carroll y el hombre llamado a darle la réplica, Rudy Fernández. Y el alero mallorquín asumió el papel hasta la media parte, pero en la segunda perdió el hilo y sucumbió con solo cuatro tiros libres en el tercer cuarto y ningún punto en el último.
Pablo Laso tardó algo más de la cuenta en apreciar que el partido entraba en un punto de inflexión determinante entre el final del tercer cuarto y el inicio del cuarto. Fue entonces cuando el Barcelona dio un notable tirón, con un parcial de 11-2 que abrió una tremenda brecha: 81-66. El detalle es que Rudy Fernández no estuvo durante esos minutos en la cancha. Y en bastantes de ellos tampoco estuvo Sergio Rodríguez, el hombre que había catalizado al Madrid en la primera parte con un recital en la dirección de juego, hasta cinco asistencias y algunas canastas providenciales como el fantástico triple con el que cerró el segundo cuarto (45-44).
La Bomba lanzó cinco triples sin fallo, capturó seis rebotes y dio tres asistencias
Quedaban ocho minutos, mucho tiempo, muchísimo, pero el Barcelona, a pesar de contar con un montón de jugadores cargados de faltas, podía empezar a administrar su ventaja. No es tarea fácil cuando enfrente está un rival como el Madrid, capaz de anotar a discreción, en un abrir y cerrar de ojos. De hecho, el Madrid logró amenazar de nuevo cuando un triple de Carroll lo situó a cinco puntos, 86-81, con tres minutos y medio por delante y Mickeal, demasiado beligerante con los árbitros, castigado con una falta en ataque sobre Rudy. Pero la inercia del juego pertenecía ya al Barcelona, y a Navarro por supuesto, que volvió a anotar un triple desde casi ocho metros.
El duelo resultó vertiginoso, con rienda suelta para el talento, el paisaje ideal para Rudy y Navarro, con un toma y daca táctico entre Pablo Laso y Xavi Pascual más digno de computadoras que de entrenadores. No hubo tregua. Pascual repitió la idea del partido ante el Fenerbahçe, con Sada de nuevo titular en lugar del hasta ahora habitual Marcelinho. Se trataba de que Sada contuviera a Llull como lo había conseguido el viernes con McCalebb. Misión cumplida. La defensa en zona del Barcelona también a las primeras de cambio también incomodó al Madrid.
Cuando el Barça se escapó, Rudy Fernández no estaba en la cancha
Pascual utilizó todo tipo de defensas para tratar de frenar el poderoso ataque del Madrid, también con una zona mixta, en la que Rabaseda se emparejó con Carroll, y con una zona 2-3 en varias ocasiones durante en la segunda parte. Tomic no anotó su primer punto hasta bien entrado el segundo cuarto, pero su labor de intimidación y en la lucha por el rebote resultó vital para impedir que el Madrid sacara provecho de una de sus principales armas, el rebote en ataque. A pesar de que estuvo mejor en el balance de balones recuperados y perdidos, el Madrid no pudo explotar otra de sus mejores armas, sus magníficos porcentajes en los triples —apartado en el que los blancos se quedaron en 9 de 24 para un pobre 37%—.
Por primera vez en lo que va de temporada cayó el Madrid, que no logró igualar el récord de 15 triunfos consecutivos que está en su poder, en manos del equipo que dirigía Lolo Sainz en la temporada 1987-1988. Fue precisamente la temporada en la que Nacho Solozábal logró un recordado triple que le dio el triunfo al Barcelona en la Copa del Rey. La situación, 25 años después, empezaba a similar a la de aquel día en la final de Valladolid.
La derrota del Madrid le impide igualar el récord de 15 triunfos seguidos de Lolo Sainz
El Madrid continúa muy lejos en la clasificación, inalcanzable prácticamente para el Barcelona en la fase regular de la Liga. Pero Navarro encarriló a su equipo para obtener el billete para la Copa, que tan increíblemente le habían complicado sus siete derrotas. Y, de paso, dio una nueva dimensión a un campeonato monopolizado hasta ahora por el Madrid.

sábado, 29 de diciembre de 2012



Frente a la crisis, un Barça supersónico

El equipo de Xavi Pascual mejora radicalmente su juego y arrolla (100-78) al Fenerbahçe



Navarro, en una entrada a canasta / JOSEP LAGO (AFP)

Inmerso en su peor crisis de los últimos años, resucitó el mejor Barça. Ante el exigente calendario que le citaba con el elenco impresionante del Fenerbahçe y le depara, mañana de nuevo en el Palau, al todavía más imponente Real Madrid, el Barça despegó como un cohete. Nada tuvo que ver con el equipo que pena en la Liga Endesa con siete derrotas, o al que también le pudo el CSKA de Moscú o al que batió su récord negativo de anotación en casa con sus 54 puntos ante el Obradoiro. Ante el Fenerbahçe, alcanzó el centenar y venció por 22 de diferencia: 100-78.
La transformación resulta fácil de explicar con los números en mano, pero no se entiende que, de un día para otro, un equipo rinda con tales picos de mediocridad y excelencia. Los detalles siempre son importantes y Xavi Pascual acertó de pleno al variar su quinteto titular y dar entrada a Sada. El marcaje a Bo McCalebb, el reputado base estadounidense-macedonio del equipo turco, se antojaba una de las claves del partido. Y si el Barça cuenta con un especialista defensivo entre sus jugadores exteriores, ése es Sada. Su implacable labor de zapa fue la primera piedra sobre la que construyó el Barcelona su abrumador triunfo.

Barça Regal, 100-Fenerbahçe, 78

Barcelona Regal: Sada (5), Navarro (14), Mickeal (12), Lorbek (12), Tomic (12) —cinco inicial—; Huertas (14), Jasikevicius (7), Ingles (3), Rabaseda (3), Jawai (10), Wallace (6) y Todorovic (2).
Fenerbahçe: McCalebb (2), Sato (15), Andersen (2), Bogdanovic (19) y Batiste (13) —cinco inicial—; Preldzic (9), Onan (5), Ermis (9) y Savas (4).
Parciales: 24-13; 30-22; 25-25 y 21-18.
Árbitros: Jovcic (Serbia), Viator (Francia) y Shulga (Ucrania). Sin eliminados.
4.693 espectadores en el Palau Blaugrana.
La receta de Pascual incluyó un inicio de manual, cargando sus acciones ofensivas sobre su juego interior. Tomic se fajó con el experimentado Batiste y se mantuvo en el notable nivel que le permite repetir dobles figuras de manera constante, 12 puntos y 11 rebotes en esta ocasión. Su compañero en el interior de la pintura, Lorbek, estuvo muchísimo más acertado que en partidos precedentes y ganó claramente su duelo con el exazulgrana David Andersen. El vendaval al que se vio sometido el Fenerbahçe prosiguió con el juego exterior, en el que Navarro y Jasikevicius se mostraron muy acertados y Marcelinho y Mickeal se apuntaron a la fiesta.
El ritmo fue totalmente del Barcelona. Navarro llevó por la calle de la amargura a Bogdanovic, a su vez uno de los pocos jugadores del equipo turco que le dieron algún quebradero de cabeza a la defensa azulgrana. El Barça dominó el rebote, con 16 capturas más que su rival, corrió al contraataque, acertó en los triples, con un 8 de 17, y no perdió en la relación de balones perdidos y robados respecto a su rival, como repetidamente sucedía en los últimos partidos.
El Barça se disparó muy pronto en el marcador (34-19), llegó dominar por 23 puntos (72-49) y Xavi Pascual hasta pudo permitirse el lujo de dosificar a algún jugador importante de cara al clásico contra el Real Madrid. La encrucijada ante el Fenerbahçe resultó el mejor reconstituyente para un Barcelona ansioso ahora por demostrar en la Liga Endesa su nivel de excelencia en la Euroliga.

lunes, 17 de diciembre de 2012


Una goleada de campeonato

Un Barça muy seguro de sí mismo remonta una diana de Falcao con un monumental tanto de Adriano y dos más de Messi, lo que deja al Atlético a nueve puntos y al Madrid a 13


 
 
Tiempo de vino y rosas en el Barça. Las buenas noticias se suceden sin parar en el Camp Nou. Igual da que el adversario, el segundo clasificado, juegue muy bien al fútbol durante un buen rato y se ponga por delante en el marcador. No importa que Falcao marque y Messi no toque la bola durante una hora. Incluso es posible que meta un gol decisivo Busquets. Hasta puede ocurrir que el Espanyol, penúltimo, empate en el Bernabéu. Al Barça le sonríe la vida y la gent blaugrana canta y baila en el estadio después de una jornada redonda: nueve puntos le saca al Atlético y 13 al Madrid antes de la mitad de la Liga.
Tampoco el Atlético parece en condiciones de discutir el liderato del Barça. El reto rojiblanco duró media hora más o menos, tiempo en que sus chicos jugaron como campeones, muy a gusto de Simeone, siempre al servicio de Falcao. A la que tuvieron que ejercer de amos, cuando se imponía cerrar el partido y apretar la tabla, se vencieron en cuanto tomaron el empate en una jugada imposible de defender, porque el tiro de Adriano no lo pilla ni el mejor portero. El Atlético siempre fue El Pupas. Los goles marcaron la diferencia para suerte del Barça, contundente, seguro de sí mismo.

 

BARCELONA, 4 – ATLÉTICO, 1

Barcelona: Valdés; Adriano (Alves, m. 85), Piqué, Puyol, Jordi Alba; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Villa, m. 80), Messi y Alexis (Thiago, m. 75). No utilizados: Pinto; Mascherano, Song y Tello.
Atlético: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis (Cata Díaz, m. 46); Koke, Mario Suárez (Adrián, m. 56), Gabi, Arda Turan; Diego Costa (Tiago, m. 59) y Falcao. No utilizados: Asenjo; Tiago, Emre, Raúl García y Manquillo.
Goles: 0-1. M. 31. Falcao. 1-1. M. 36. Zurdazo desde fuera del área de Adriano. 2-1. M. 45. Busquets. 3-1. M. 57. Messi. 4-1. M. 87. Messi, en un golpe de picardía.
Árbitro: Pérez Lasa. Amonestó a Mario Suárez y Thiago.
86.637 espectadores en el Camp Nou.


Tito Vilanova nunca ha politiqueado con la alineación, de manera que siempre hay algún jugador que queda señalado, sobre todo cuando no median rotaciones y se afrontan los partidos decisivos. Una vez encajado Iniesta, y reafirmado Adriano en el puesto de Alves, ahora el que no cabe es Villa, relegado por Pedro y también por Alexis, dos futbolistas negados ante la portería y por el contrario especialmente generosos con Messi. Todos los caminos del Barça conducen al 10. La alternativa de Villa parece formar parte ahora del plan B, como cuando jugaba Larsson.
Ocurre que a veces no es fácil dar con Messi, sobre todo cuando el rival es el Atlético, muy bien parado y organizado en su cancha, especialista en la ocupación de los espacios y las ayudas defensivas, más rápido en las transiciones que los azulgrana en la elaboración del juego. Impaciente y reiterativo en la pérdida del cuero, el Barcelona no encontraba situaciones de superioridad, ni desequilibraba ni profundizaba, muy bien ligado por los rojiblancos, vertiginosos en el despliegue, mejor colocados para proteger a Courtois y encontrar a Falcao, convertido en el jugador de la noche durante un buen rato en el Camp Nou.
Falcao cabeceó al poste derecho de Valdés un centro de Koke al poco de empezar y más tarde cruzó en exceso un remate que se había ganado por piernas ante Puyol. No perdonó el colombiano en el tercer mano a mano con el portero del Barça. La jugada fue un retrato del partido: perdió un balón dividido Messi y Diego Costa tiró el pase para la carrera del Tigre, que definió con un toque celestial con la zurda en cuanto vio que salía Valdés. El partido pertenecía definitivamente al Atlético y se exigía un nuevo remonte el Barcelona, reducido por la poca presencia de futbolistas como Messi y Xavi, falto de la sorpresa de Cesc.
No podían filtrar pases los medios ni chutaban los delanteros azulgrana, imposible jugar por dentro en campo del Atlético. No quedaba más remedio que actuar por fuera y utilizar recursos de emergencia como los laterales, nada extraño por otra parte si se recuerdan partidos anteriores como el del Valencia. La solución se llama Adriano. El brasileño, que ya cuenta seis goles, controló un cambio de orientación de Iniesta y remató con la zurda desde fuera del área a la escuadra derecha de Courtois. El soberbio tiro exterior de Adriano descuajeringó a los rojiblancos, que tomaron un segundo tanto en un córner remachado por Busquets.
Cuando tuvieron que ejercer de amos y apretar la tabla, los visitantes se vencieron
La efectividad barcelonista resultó cruel para los rojiblancos. Al Atlético se le vino el mundo encima porque perdía por 2-1 después de haber controlado el encuentro y conceder solo dos tiros al Barça. Ni siquiera la valentía de Simeone cuando dio entrada a Adrián pudo levantar al Atlético porque prácticamente al mismo tiempo Messi enganchó en el balcón del área un zurdazo a la base del poste derecho de Courtois. Al 10 le valió con una ocasión para el 3-1.
Y ya se sabe que Messi los mete de dos en dos o de tres en tres, así que el partido se acabó con un segundo tanto del 10 después de un error de Godín. No perdonó el delantero y coronó la buena actuación azulgrana después del descanso. Afortunado y efectivo al inicio, se corrigió después con un juego de control, armónico y solidario. Hubo tiempo incluso para que la hinchada testimoniara su afecto hacia Villa, que salió, un año después de su lesión, para colaborar en la goleada. El Guaje necesita cariño porque hoy es suplente y ayer Alexis justificó la titularidad. Las cosas están claras y no se discute las alineaciones de Vilanova.
Tiene el Barça una fe ciega en la Liga. Ni se rinde ni perdona una, y menos cuando de por medio hay un partido decisivo. A veces basta con una jugada para entender un partido y una trayectoria. Ninguna tan elocuente como la de Adriano, el gol de la Liga. Monumental.