sábado, 18 de junio de 2011

Cinco ejes contra la crisis y el paro : 4 : Defender los sevicios públicos .

Del blog de Javi López.

ccooblog.wordpress.com

miércoles, 8 de junio de 2011


Un rojo español

JOSÉ MARÍA RIDAO-El País- 08/06/2011.
 

Jorge Semprún pagó un alto precio por disponer de un excepcional talento literario y, a la vez, de una irreducible vocación política. Hablar de él en el país al que el exilio, en lugar de alejarlo, lo unió con lazos más fuertes que los del nacimiento y la lengua, era evocar inevitablemente al dirigente comunista y al ministro de Cultura de un Gobierno de Felipe González, no al escritor de un puñado de obras imprescindibles para entender los dramas del siglo XX. No solo los dramas colectivos de los que dan cuenta los libros de historia, sino también, y sobre todo, el drama íntimo multiplicado por innumerables hombres y mujeres que un día descubrieron, y no se lo ocultaron, que habían combatido por la buena causa, sí, pero desde ideas que resultaron monstruosamente equivocadas.Percibido en España como político y no como escritor, su figura, reconocida en Europa con todos sus matices y su fascinante y misteriosa complejidad, quedó a merced del sectarismo que se ha ido adueñando de la vida pública hasta convertirla en el cenagal del que abominaba, pero del que jamás se desentendió. Tanto, que de manera cada vez más firme durante los últimos años de su vida pareció construirse un país propio en el que la expresión "rojo español", más allá de su significado literal, empezó a resumir la totalidad de su inagotable experiencia, elaborada y reelaborada hasta el límite en su fecunda obra literaria y en el inmenso placer que encontraba en la conversación.
Jorge Semprún se recordaba como un rojo español cuando, siendo un muchacho, debió abandonar España al acabar la guerra civil. También cuando, en la Francia ocupada, se alistó en la Resistencia. Y también cuando cayó en manos de la Gestapo y fue torturado e internado en Buchenwald. Y cuando escuchó un Padrenuestro en español al primer y sobrecogido soldado norteamericano que entró en el campo en el momento de la liberación, un negro de origen hispano. Y cuando cruzó incontables veces la frontera desde Francia para organizar el Partido Comunista clandestino, citándose con Javier Pradera. Y cuando fue expulsado junto a Fernando Claudín por defender la evidente necesidad de la reconciliación. Y también, definitivamente también, cuando en los últimos tiempos muchos más jóvenes que él creyeron que la expresión "rojo español" encarnaba todas las virtudes olvidando, sin embargo, todas sus miserias. Reconociéndolas, expiándolas, combatiéndolas, y haciéndolo, además, cuando eso conllevaba la soledad y el anatema, no el aplauso de la mayoría, fue como Jorge Semprún quiso dotar a esta expresión de la dignidad serena y consciente que fue adquiriendo en su vocabulario y en ese país a la vez imaginario y real que quiso que fuera España.
Ignorando en gran medida al escritor y recordando sobre todo al político, el país al que consagró infatigablemente sus esfuerzos se ha privado durante demasiado tiempo de un legado que está a la altura de los más clarividentes testimonios de los dramas que padeció el siglo XX. Dramas españoles y europeos, y también universales, sobre los que Jorge Semprún, un rojo español, no dejó de interrogarse hasta el último aliento.

sábado, 4 de junio de 2011

El Diario Montañés-04.06.2011 

 Entre los días 16 y 19 de mayo se celebró en Atenas el Congreso de la CES (Confederación de Sindicatos Europeos), un congreso en el que se reúne al conjunto del sindicalismo europeo, que representa a algo más de 60 millones de afiliados y afiliadas y en el que se ha elegido presidente a Ignacio Fernández Toxo. Las discusiones se han centrado en torno a diez ejes que constituirán los objetivos por los que la CES trabajará en el próximo periodo. Es interesante citar estos diez objetivos.

Hablamos de trabajar por una gobernanza económica europea justa, por un empleo de calidad y sostenible, por una regulación financiera eficaz contra el capitalismo de casino, por el reforzamiento del modelo social europeo, por un modelo productivo y de desarrollo justo y sostenible, por una mayor igualad y cohesión social, por una movilidad justa y equitativa, por la salud y la seguridad de los trabajadores y trabajadoras, por una Europa más fuerte que trabaje por una globalización justa y por un verdadero diálogo social a todos los niveles.
El contexto socioeconómico y laboral en el que se ha producido este Congreso de la CES está caracterizado por la promoción, desde las instituciones europeas, de unas políticas socialmente injustas, con influencia decisiva en los ámbitos nacionales. Políticas que suponen una ofensiva contra el modelo social europeo, en el que las estrategias de la Unión Europea, basadas en las políticas de recorte, en nuevos ajustes presupuestarios y en la presión a la baja de los salarios y las condiciones de trabajo, está añadiendo nuevos obstáculos a la recuperación del crecimiento de la economía y del empleo.
Esto es palpable si consideramos la continuidad de la recesión en Grecia e Irlanda, la recaída en ella de Portugal y el estancamiento de España y otros países lo que indica que las políticas de recorte no sólo son injustas, sino que además son erróneas. Deprimen fuertemente la demanda interna, el crecimiento y el empleo y con ello no permiten alcanzar los objetivos de reducción de los déficits y la discusión sobre un nuevo rescate de la propia Grecia viene a ponerlo de manifiesto. Todo ello está conduciendo a un desapego de la ciudadanía del proyecto europeo y a una profunda crisis política de la misma UE. Por cierto, la armonización fiscal, imprescindible en la Zona Euro para concebir una alternativa de reducción de los déficits públicos y de salida de la crisis que se base en un reparto mínimamente justo de sus cargas, casi ni se menciona.
La Unión Europea con más de 23 millones de parados en los Estados miembros, paro que está afectando de manera dramática a la población joven, con un crecimiento cada vez mayor de la desigualdades sociales y un ensanchamiento de las zonas de exclusión y pobreza, corre el riesgo de dejar de ser la región del planeta en la que la convivencia de políticas de empleo expansivas, con fuertes estados del bienestar posibilitaron crecimiento, desarrollo y altas cotas de bienestar social. Para conseguir los objetivos planteados en los ejes de discusión, el sindicalismo europeo tiene la imperiosa necesidad de responder al reto de articular nuevas iniciativas y mecanismos de vertebración organizativa de las organizaciones nacionales, que lejos de replegarse tienen que fortalecer el trabajo y la acción sindical europea.
Es urgente que la CES se constituya en un interlocutor de primer orden frente a los organismos y las instituciones dónde se toman las grandes decisiones de política socioeconómica y, en primer lugar, frente a la UE. Cuándo el 50% de la masa salarial mundial depende directamente de las estrategias de empresas transnacionales o superamos los discursos nacionales o la labor sindical se dedicará a actuar sobre los efectos de las decisiones pero nunca podrá tener influencia en esas decisiones
Para avanzar en el camino de la consecución de los antedichos objetivos se exige fortalecer el discurso sindical, combatiendo las tesis neoliberales que sostienen que la existencia de un sistema de derechos y garantías resulta incompatible con un crecimiento económico competitivo. De donde se desprende, según estas tesis, la necesidad de reducir, flexibilizar o desregular buena parte de los elementos básicos que configuran el derecho laboral que es parte sustancial del modelo social europeo, esto es, un sistema de derechos y garantías.
Frente a estas tesis la CES tiene que hacer valer sus propuestas que van desde una nueva regulación del sistema financiero que conlleve, entre otras cosas la implantación de un impuesto a las transacciones financieras hasta un Plan europeo de inversiones de un valor equivalente al 1% del PIB siempre con el horizonte de cambiar el modelo económico hacia una economía verde con una «transición" justa, todo ello regido por un real Gobierno económico de la UE que incluya fiscalidad, políticas industriales, energéticas y medioambientales y que se plantee reducir los déficits públicos mediante el reparto de cargas y el acuerdo social.

En resumidas cuentas, la CES plantea la rectificación de unas políticas económicas y sociales que se han demostrado erróneas para el bienestar de las personas y la entrada en una dinámica en la que el bienestar de las personas sea el centro de la cuestión para lo que es imprescindible la preservación del modelo social europeo.

jueves, 2 de junio de 2011

El Barça liquida al Caja Laboral

El conjunto de Pascual exprime la falta de paciencia del de Ivanovic

SONSOLES ZUBELDIA-El País- 02/06/2011
 
 
Al Caja Laboral le pesó demasiado la calidad del adversario y la responsabilidad de tener que ofrecer a su público una proeza. Su proverbial carácter tan solo se atisbó en algunos momentos del partido y no fue suficiente para frenar a un Barcelona seguro, dominador y agresivo. El conjunto vitoriano pecó de ser poco paciente y erró demasiadas canastas mientras que el catalán, en plena forma, daba buena cuenta de cada uno de los errores de los locales. Los jugadores de Xavi Pascual borraron al Caja Laboral de la eliminatoria sin hacer demasiados esfuerzos, de tres certeros empujones. Ya están en la final, a la espera del Bizkaia Bilbao o del Real Madrid.
       

      CAJA LABORAL 61 - REGAL BARCELONA 71

      Caja Laboral: Marcelinho Huertas (8), Oleson (0), San Emeterio (14), Teletovic (9) y Barac (8) -equipo inicial-; Ribas (10), Palacio (3), Logan (3), Batista (4) y Dragicevic (2).
      Regal Barcelona: Sada (0), Navarro (13), Anderson (12), Lorbek (9) y Perovic (10) -equipo inicial-; Ricky Rubio (7), Lakovic (3), Vázquez (7), NDong (8), Morris (0) y Grimau (2).
      Árbitros: Arteaga, Bultó y Peruga. Eliminado por faltas: Barac (m. 37).
      Buesa Arena: 9.500 espectadores.

         

       
      El Caja Laboral saltó a la cancha con una actitud ganadora y tratando de esquivar los fallos que le habían situado en tan complicada situación, a una derrota de la eliminación de la Liga tras haber perdido los dos primeros partidos de su semifinal.
      Una inmaculada línea defensiva hizo desesperarse al Barça, que solo pudo ir salvando los muebles gracias a los continuos errores en el ataque y los diversos regalos que los pupilos de Dusko Ivanovic fueron espolvoreando durante la primera parte del choque. Teletovic y Oleson articularon un par de golpes maestros que hicieron sombra a los dolorosos embistes de un Navarro en estado de gracia. Mientras tanto, Pascual insistía a sus jugadores en actuar uno contra uno "para no dejar que se cuelen". De esa manera, el cuadro vitoriano coordinaba su juego hasta conseguir una imponente puesta en escena grupal.
      El Buesa Arena ardía y el Barcelona quería finiquitar la serie cuanto antes. Esa ansiedad, que circulaba en doble dirección, afectó a los dos equipos en situaciones diametralmente opuestas.
      El punto de peligro llegó con una canasta de Lakovic y los ocho puntos de desventaja, diferencia máxima durante la primera parte, que arrastraba el Caja Laboral. Fue el incombustible San Emeterio, el alma del equipo, quien puso el ánimo y un triple que dio aire a sus compañeros.
       
      La esperanza vitoriana se vino abajo cuando Lakovic y Navarro tomaron el mando


      Ivanovic reclamó a su equipo paciencia en uno de los tiempos muertos. "No juguéis a lo loco. Aún hay tiempo", abundó. Y es que las incursiones locales se parecieron más a los impulsos que a las estrategias sopesadas.
      Tras el descanso, el Caja Laboral pareció recuperar ese carácter que suele sacarle de aprietos y le ha permitido culminar gestas. Pero su mayor enemigo fue él mismo cuando decidió dejar de lado las acciones de conjunto para apoyarse solo en las individuales. Le costaba mucho anotar mientras el Barça, en cambio, encadenaba canastas fáciles y algunas incluso acrobáticas.
      La diferencia fue en aumento mientras el poderío del equipo catalán se inflaba más y más. Algún destello de Barac y el buen hacer de Huertas y Ribas mantuvieron la esperanza para el Caja Laboral hasta el último cuarto. Pero entonces Lakovic y Navarro tomaron el mando. Esta vez, sin retorno.

      martes, 31 de mayo de 2011

      El futuro del sindicalismo europeo.

      J.          Manuel Marañón Gutiérrez

      Entre los días 16 y 19 de mayo se celebró en Atenas el Congreso de la CES (Confederación de Sindicatos Europeos), un congreso en el que se reúne al conjunto del sindicalismo europeo, que representa a algo más de 60 millones de afiliados y afiliadas y en el que se ha elegido presidente a Ignacio Fernández Toxo.
      Las discusiones se han centrado en torno a diez ejes que constituirán los objetivos por los que la CES trabajará en el próximo periodo. Es interesante citar estos diez objetivos.
      Hablamos de trabajar por una gobernanza económica europea justa, por un empleo de calidad y sostenible, por una regulación financiera eficaz contra el capitalismo de casino, por el reforzamiento del modelo social europeo, por un modelo productivo y de desarrollo justo y sostenible, por una mayor igualad y cohesión social, por una movilidad justa y equitativa, por la salud y la seguridad de los trabajadores y trabajadoras, por una Europa más fuerte que trabaje por una globalización  justa y por un verdadero diálogo social a todos los niveles.
      El contexto socioeconómico y laboral en el que se ha producido  este Congreso de la CES está caracterizado por la promoción, desde las instituciones europeas, de unas políticas socialmente injustas, con influencia decisiva en los ámbitos nacionales. Políticas que  suponen una ofensiva contra el modelo social europeo, en el que las estrategias de la Unión Europea, basadas en las políticas de recorte, en nuevos ajustes presupuestarios y en la presión a la baja de los salarios y las condiciones de trabajo, está añadiendo nuevos obstáculos a la recuperación del crecimiento de la economía y del empleo.  
      Esto es palpable si consideramos la continuidad de la recesión en Grecia e Irlanda, la recaída en ella de Portugal y el estancamiento de España y otros países lo que indica que las políticas de recorte no sólo son injustas, sino que además son erróneas. Deprimen fuertemente la demanda interna, el crecimiento y el empleo y con ello no permiten alcanzar los objetivos de reducción de los déficits y la discusión sobre un nuevo rescate de la propia Grecia viene a ponerlo de manifiesto. Todo ello está  conduciendo a un desapego de la ciudadanía del proyecto europeo y a una profunda crisis política de la misma  UE.Por cierto, la armonización fiscal, imprescindible en la Zona Euro para concebir una alternativa de reducción de los déficits públicos y de salida de la crisis que se base en un reparto minímamente justo de sus cargas, casi ni se menciona.
      La Unión Europea con más de 23 millones de parados en los Estados miembros, paro que está afectando de manera dramática a la población joven, con un crecimiento cada vez mayor de la desigualdades sociales y un ensanchamiento de las zonas de exclusión y pobreza, corre el riesgo de dejar de ser la región del planeta en la que la convivencia de políticas de empleo expansivas, con fuertes estados del bienestar posibilitaron crecimiento, desarrollo y altas cotas de bienestar social.
      Para conseguir los objetivos planteados en los ejes de discusión, el sindicalismo europeo tiene la imperiosa necesidad de responder al reto de  articular nuevas iniciativas y mecanismos de vertebración organizativa de las organizaciones nacionales, que lejos de replegarse tienen que fortalecer el trabajo y la acción sindical europea. 
      Es urgente que la CES se constituya en un interlocutor de primer orden frente a los organismos y las instituciones dónde se toman las grandes decisiones de política socioeconómica y, en primer lugar,  frente a la UE. Cuándo el 50% de la masa salarial mundial depende directamente de las estrategias de empresas trasnacionales o superamos los discursos nacionales o la labor sindical se dedicará a actuar sobre  los efectos de las decisiones pero nunca podrá tener influencia en esas decisiones
      Para avanzar en el camino de la consecución de los antedichos objetivos se exige fortalecer el discurso sindical, combatiendo las tesis neoliberales que sostienen que la existencia de un sistema de derechos y garantías resulta incompatible con un crecimiento económico competitivo. De donde se desprende, según estas tesis, la necesidad de reducir, flexibilizar o desregular buena parte de los elementos básicos que configuran el derecho laboral que es parte sustancial del modelo social europeo, esto es, un sistema de derechos y garantías.
      Frente a estas tesis la CES tiene que hacer valer sus propuestas que van desde una nueva regulación del sistema financiero que conlleve, entre otras cosas la implantación de un impuesto a las transacciones financieras hasta  un Plan europeo de inversiones de un valor equivalente al 1% del PIB siempre con el horizonte de cambiar el modelo económico hacia una economía verde con una "transición” justa, todo ello regido por un real Gobierno económico de la UE que incluya fiscalidad, políticas industriales, energéticas y medioambientales y que se plantee reducir los déficits públicos mediante el reparto de cargas y el acuerdo social.
      En resumidas cuentas, la CES plantea la rectificación de unas políticas económicas y sociales que se han demostrado erróneas para el bienestar de las personas y la entrada en una dinámica en la que el bienestar de las personas sea el centro de la cuestión para lo que es imprescindible la preservación del modelo social europeo.