sábado, 16 de mayo de 2009


REFLEXIONES DEL PASIEGO
Políticos o gestores

J.Manuel Marañón.


Un tema que recurrentemente vuelve al debate de las ideas políticas, sobre todo, desgraciadamente, en el ámbito de al izquierda, es si al frente de los puestos de responsabilidad debe haber políticos o gestores.
Y digo desgraciadamente porque para alguien de izquierda la respuesta debía de ser obvia. Para la izquierda debía ser claro la primacía de lo político.
Planteo esta cuestión porque a veces padecemos en una administración de izquierdas personas a las que se les ha puesto en el cargo porque, supuestamente, son buenos gestores y cuándo dan muestras de su ineptitud y reciben las correspondientes críticas, como tampoco tienen los mimbres de un buen político que sabe que cuándo accede a un cargo público en el sueldo le va encajar esas críticas por muy injustas que le parezcan; esas personas se convierten en un peligro.
¿Y porqué se convierten en un peligro? Porque personalizan las diferencias y muchas de sus decisiones están guiadas mas por el hecho de pasar factura a los que le critican (por supuesto, injustamente según su visión) que por decisiones políticamente correctas lo que genera en torno a esa administración unos rechazos que no se hubieran producido de otra manera.
Y esto deriva impepinablemente en votos para la abstención y en el triunfo de las derechas. Lo curioso es que estos personajes cargan sobre el hipercriticismo de los votos de izquierda la culpa de la situación y nunca reconocen que lo caprichoso de muchas de sus decisiones está en la raíz del problema.

lunes, 11 de mayo de 2009

Hablemos de los problemas de las personas


REFLEXIONES DEL PASIEGO.
La víctima irresponsable, el pueblerinismo rampante y los problemas de las personas.

J.Manuel Marañón

Asisto en estos últimos días a un debate en Cantabria que me produce una mezcla de perplejidad, indignación y cachondeo. Me refiero al debate relativo a la ubicación del centro Informático del Banco de Santander, el denominado vulgarmente como el bunker del Santander.
La discusión no era si se ubicaba en Cantabria, en Torrevieja, en Tomellloso o en Pernambuco. No. Era si se situaba en terrenos ubicados en Santander, frente al Parque Tecnológico o en el Polígono Industrial de Marina y Medio Cudeyo. La distancia entre ambas ubicaciones es de unos 15 kms. Y el desplazamiento no llevará más de 10 minutos.

Bueno, pues el Santander se ha decidido, finalmente, por el polígono de Marina- Medio Cudeyo y se ha montado la mundial.
El señor De la Serna, alcalde de Santander ha montado en cólera y ha acusado al Presidente del Gobierno de Cantabria de birlarle el bunker a la ciudad de Santander. Este hombre, la víctima irresponsable, es un maestro en el arte de no asumir ninguna responsabilidad y hacer culpable a los demás: el propio Gobierno Regional, El Ministerio de Fomento, la Autoridad Portuaria, el sumsum cordam……Este hombre por supuesto no tiene ninguna responsabilidad en el enorme endeudamiento del Ayuntamiento, aunque él fue miembro de los equipos de gobierno del anterior alcalde, Sr. Piñeiro.

Habrá que recordarle que hace un par de años, un grupo de empresarios pidió al gobierno de Cantabria hacer un PSIR en terrenos de Bezana y de Santander para hacer un parque empresarial. Bezana aceptó la idea. El Ayuntamiento de Santander se negó en redondo aduciendo que los pensaba dar un uso residencial. Los terrenos son los que ahora se ofrecían, supuestamente, al Santander.
Dicen las malas lenguas que algunos constructores habían comprado en la zona y que el PSIR rompía sus sueños de grandes plusvalías. Pero, a saber.
De todas formas, el alcalde de Santander no debía preocuparse tanto. Parece que el Parque Tecnológico se queda pequeño en relación a la demanda existente. La solución parece de cajón, que los susodichos terrenos se ofrezcan para la ampliación del susodicho Parque Tecnológico.

Este hombre, el alcalde, no sé si gestionará bien o mal, lo que tengo dudas de que gestione algo. Es que el hombre no para: fotos, ruedas de prensa, actos mediáticos…. Ahora anda enfrascado en la capitalidad cultural para el 2016. Santander se merece esa capitalidad, pero no será por lo que el Ayuntamiento hace en este campo. La cultura en Santander está en manos de instituciones públicas como la Universidad de Cantabria, la UIMP o el Palacio de Festivales, de instituciones privadas como Cajacantabria o la fundación Marcelino Botín o de algunas entidades asociativas. Si fuera por el Ayuntamiento, esto sería un desierto cultural. Si la nominación fuera por la actuación municipal tendríamos que haber nominado a Camargo o a Torrelavega.

Bien está que el bunker vaya al polígono Marina-Medio Cudeyo puesto que de momento solamente se ha instalado la fábrica de fibroyeso GFB de Orejo. Se publicitó después de una serie de viajes del Sr. Revilla y del Sr. Pesquera, el consejero mudo, a Costa Rica como una actuación industrial que iba a generar 250 empleos directos. Pues bien, en estos momentos después de iniciar el trabajo apenas 70 personas la fábrica están en proceso concursal y los trabajadores/as sin cobrar hace más de 3 meses. El Sr. Revilla se sale por la tangente y el consejero mudo ya no está. En resumidas cuentas nadie asume responsabilidades.
Y digo yo, ¿qué pensarán de este debate las 13000 personas paradas sin prestación, las 7000 que cobran una prestación de apenas 400 €, los 18000 que cobran prestación contributiva y los 5000 sometidos a ERE o los miles más que están temblando por el futuro de su puesto de trabajo?

Reflexión final. A los dirigentes públicos se les pone, se nos pone para resolver los problemas de la gente, no para que discutamos por absolutas tonterías.

lunes, 20 de abril de 2009

Recomendaciones hosteleras





REFLEXIONES DEL PASIEGO
El cambio en el modelo productivo, también, tiene que darse en el sector de la hostelería.

Los sindicatos llevamos desde hace mucho tiempo demandando un cambio en el modelo productivo, cambio imprescindible en estos momentos de grave crisis económica. Y cuándo se oye esta expresión a muchas personas les suena a industria, I+D+i, tecnología…. Y efectivamente no puede haber un cambio en el modelo productivo en España sin que se sustente en estos pilares.
Pero el cambio debe hacerse en el conjunto de todos los sectores productivos. Y, también en el sector servicios y dentro de él en los servicios para el ocio. Sector que engloba la cultura, el deporte, la hostelería, el turismo, etc. Me referiré, en concreto, al sector del turismo y la hostelera.
Ha sido un sector que, tradicionalmente, se le ha asociado con empleo precario y poco cualificado, un sector intensivo en mano de obra y para el que, según el inconsciente popular, cualquiera vale independientemente de sus capacidades y formación.
Esta mentalidad deriva del boom turístico de los años 60 y 70 en España que creó un modelo de turismo barato de sol y playa, un modelo depredador con el medio ambiente, modelo agotado en los destinos turísticos tradicionales (Mediterráneo e Islas) y claramente insuficiente para el resto del país.

Afortunadamente, el desarrollo cultural y económico de los últimos 30 años ha cambiado sustancialmente una buena parte de la demanda que, ahora, se dirige al turismo de la cultura, la naturaleza y el patrimonio. Por lo tanto, es un segmento ciudadano exigente con el servicio que le gusta disfrutar y con el dinero que paga por él, que, en resumidas cuentas, demanda una buena relación calidad-precio.
Y en relación con ello, el sector de manera creciente ha incrementando su nivel de profesionalidad en el servicio que presta y cada vez es mas raro encontrar un establecimiento en el que al entrar tienes la sensación de estar molestando.

Y voy a referirme a varios ejemplos de profesionalidad de los que he disfrutado en los últimos meses y en los que se ha dado una alta relación calidad-precio.
En Cantabria voy a situar el primer ejemplo que es el de un establecimiento de gestión pública, elemento que a la gente de izquierda siempre nos llena de especial orgullo. Me refiero al Restaurante del Golf de Nestares en Campoo, gestionado como toda la instalación por CANTUR, empresa pública del Gobierno de Cantabria. Acudí un domingo con dos familiares y disfrutamos de un excelente menú de 22 € con platos exquisitamente preparados y servidos con esmero. Es más ante un pequeño retraso al principio sin mayor importancia se presentaron las correspondientes excusas. Todo ello de manera muy profesional, insisto.
Otro restaurante que recomiendo en Cantabria es la Posada del Pas en S. Vicente de Toranzo.

Antes de hacer referencia al primer establecimiento de fuera de Cantabria me referiré, ahora, al camino de Santiago, un itinerario cultural que cobra un enorme auge a principio de los 90, tras su declaración como tal en 1986 por parte del Consejo de Europa. Tradicionalmente hago con Carmen, mi mujer, un tramo de 100-120 Kms cada año lo que, para agnósticos como nosotros, significa una semana de desconexión. Y en torno a este camino cultural se han desarrollado unas series de servicios hosteleros de diverso tipos y calidades.
Este año hemos caminado de Ponferrada hasta Sarria y nuestra primera etapa ha sido Ponferrada- Villafranca del Bierzo. Y en esta última población berciana, quiero hacer una mención especial al microhotel restaurante “La Puerta del Perdón”. La parte de alojamiento la habían inaugurando en el mes de agosto restaurando con un enorme gusto y una gran funcionalidad una vieja casona. Y el restaurante en el que llevan tres años en la parte baja de esa casona conjuga una excelente cocina con un servicio esmerado y una atención personalizada de su dueño. Lo recomiendo de veras.

Y finalizaré con dos recomendaciones más. En primer lugar, Restaurante “Casa Vallecas” en Berlanga de Duero, en el que comí hace un año. Tiene, también, alojamiento. Y el Hotel Dª Blanca en Albarracín, en que hace unos años pasé un fin de semana.
Insisto y volviendo al principio en que el cambio en el modelo productivo ha de ser global y abarcar al conjunto de los sectores.

martes, 31 de marzo de 2009

Jesús de Cos, el sindicalista por antonomasia.



REFLEXIONES DEL PASIEGO
Jesús de Cos, el sindicalista por antonomasia.

J. Manuel Marañón.

A finales de los 70, descubrí la obra del escritor siciliano Leonardo Sciacia y durante unos años “devoré” no solamente su obra sino los artículos que se publicaban sobre él. Me quedaron grabadas dos cosas: una frase y una filosofía de vida. La frase venia a decir que Sicilia era la tierra en la que “lo que al hombre le corresponde como derecho, se le concede como favor” Y la filosofía de vida consistía en una dedicación permanente a hacer valer los derechos de los ciudadanos/as contra aquellos que quieren apropiárselos para luego “revenderlos” como favores.
Porque Sciacia, conciencia crítica de Italia, no se refería solamente a la violencia mafiosa, se refería, también a la corrupción política y a la ideología social que autojustificaba las pequeñas corruptelas diarias que parecían “normales” a los individuos en su cotidianeidad.
Pero Leonardo Sciacia no escribía desde el pesimismo, escribía y vivía desde la esperanza (“Sin esperanza no pueden plantarse olivos”) y como él hay multitud de personas en todos los ámbitos sociales y territoriales cuya filosofía de vida es la misma, la lucha por hacer valer los derechos de sus conciudadanos/as. Estas personas siempre han gozado de mi admiración.

Y en esa línea quiero hablar de mi amigo, Jesús de Cos Fernández. En mi trayectoria de 35 años de compromiso con la cosa pública, comencé muy joven a los 19, he conocido gente muy valiosa en muchos ámbitos, pero ninguno alcanza la dimensión humana y ética de Jesús de Cos. Le conocí a principios de los 80, pero ha sido en los últimos 15 años cuándo he tenido una relación más estrecha con él. Y siempre me han impresionado dos cosas. Por una parte, su entrega al problema de cualquier trabajador/a que se acerque a él y, por otra, el enorme respeto que hacia esa entrega y su humanidad manifiestan de forma casi unánime los ciudadanos/as de Torrelavega y la comarca occidental de Cantabria cuándo hablan de él.
Pero la relación personal que mantenemos está cimentada, sobre todo, en el compartir la misma visión de lo que debe ser una organización sindical. Nosotros no estamos en CC OO de la misma manera por la que mucha gente es hincha de de cualquier equipo de fútbol. Nosotros estamos en CC OO de manera razonada y no visceral porque entendimos, en su momento, y seguimos entendiendo ahora que es el mejor instrumento para hacer valer los derechos de los trabajadores/as.
Y por ello nunca nos hemos resignado cuándo hemos entendido que nuestro sindicato no cumplía bien ese objetivo y lo hemos denunciado, habitualmente en el interno y, excepcionalmente, en el externo. Y lo hemos hecho así porque creemos que el buen nombre del sindicato no se resguarda tapando lo que no funciona bien sino poniéndolo encima de la mesa de manera transparente y poniendo los medios, valga la redundancia, para corregirlo.
Pero este permanente desvelo por mejorar la organización no ha distraído nunca a Jesús de Cos de sus desvelos fundamentales. Y así nunca ha mirado si era un problema individual de un trabajador/a o si era el problema de un conjunto de trabajadores/as ya fuera el de una pequeña empresa de 5 o el de una gran empresa de 500, ya tuviera enfrente a la patronal más dura o a una administración de izquierda o de derecha. Y nunca ha hecho su planteamiento de espaldas a los trabajadores/as. Siempre han sabido lo que hacia y siempre lo ha hecho con su respaldo y su implicación. Nunca ha “vendido humo” y siempre ha planteado a los trabajadores/as que sin su implicación en la pelea no se podía resolver el problema.
En resumen, esta ha sido la filosofía de trabajo de Jesús de Cos, cuidar el instrumento del que nos hemos dotado y no hacer componendas que lesionen los legítimos derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Por ello le respetan no solamente los trabajadores/as sino aquellas instituciones y empresarios que saben valorar el tener como interlocutor a un hombre íntegro. Por el contrario, le odian todos aquellos/as a los que les gustaría apropiarse de derechos para revenderlos como favores.
Por todo esto, Jesús de Cos es un activo fundamental de un grupo que lleva trabajando con la idea central de que todas las personas y todas las organizaciones de CC OO de Cantabria tienen unos derechos que hay que hacer valer desde la dirección del sindicato. Una dirección, en fin, que debe ser capaz de construir propuestas colectivamente, de impulsar consensos y de generar corresponsabilidades.