martes, 30 de diciembre de 2014

 

 Cuando Joe Cocker era la poderosa voz del exceso

El músico se ganó un lugar de honor en el rock de la contracultura por sus primeros discos y su legendaria actuación en el festival de Woodstock

Joe Cocker, en 1977. / GETTY
Como esa voz que retumbaba en los altavoces hasta parecer que iban a estallar en With a little help from my friends, la inocente y bella composición de los Beatles a la que insufló litros de sangre y todo un universo de rabia y nueva energía, el mejor Joe Cocker, el más legendario, fue el excesivo. Antes de que todo el planeta le conociese como un superventas, la garganta que había incitado como pocas al deseo carnal en la contagiosa canción de la película Nueve semanas y media, capaz de encarar cualquier composición del estilo que fuera, gracias a la hábil combinación de su vozarrón y la experiencia, el cantante británico fue representante de un soul fiero e imbatible, que encajaba a la perfección en el agitado mundo del rock de los sesenta.
Tuvo algo de hazaña que Cocker entrase en el olimpo de la contracultura de los sesenta desde el soul, un estilo alejado de la psicodelia y la experimentación eléctrica, tan propia de los puntales sonoros del verano del amor. También que se dedicase a ello en Reino Unido cuando todos sus compañeros de generación andaban entre el rock y el blues. Pero si lo hizo fue por un carácter musical rompedor y adictivo desde que debutó en 1969 con dos álbumes impactantes como With a little help from my friends y Joe Cocker!
Entre los surcos de esos artefactos, se hallaba un verdadero soulman, una garganta blanca con el pundonor de las negras, que como los grandes maestros del género, entre los que se pueden citar influencias directas como Ray Charles u Otis Redding, tenía su propia fórmula para hacer de canciones de otros sus propias armas emocionales, bañadas de un poderoso dramatismo. Unas veces, reducía su ritmo como en Just like a woman de Bob Dylan o Bird on wire de Leonard Cohen, otras fraseaba, como si en el púlpito de una iglesia sureña estuviese, como en Something de The Beatles o Delta lady de Leon Russell y en otras aceleraba todo hasta enloquecer de éxtasis como en With a little help from my friends de The Beatles.
Ese éxtasis era el que reclamaba la generación contracultural de los sesenta antes de estallar en mil pedazos, como esos sueños adolescentes que terminan por convertirse en un chiste de adultos. Por eso, su actuación en directo en el famoso festival de Woodstock es tan recordada como la de Jimi Hendrix y se incluyó como lo mejor del multitudinario evento. Porque la otra virtud de Cocker fue llevar al escenario todo su soul desgarrado.
Con su imagen de tipo enmarañado y descuidado, moviéndose como poseído por un diablo bendito del ritmo, el músico nacido en Sheffield, que, a diferencia de muchas estrellas británicas de los sesenta, era de origen obrero y fue fontanero antes que cantante, representaba todo el tormento de su propia música tensa, dramática y pasional. Aparte de la grabación del festival de Woodstock, el disco en directo Mad Dogs & Englishmen, publicado en 1970, muestra el poder de esa voz cavernosa y llena de nervio. Para rematarlo, en aquellos primeros años, Cocker, que pecaba de violento, llevaba un desastroso estilo de vida que abrazaba todos los excesos de la época con las drogas y el alcohol. Como con su música, no tenía término medio, recreándose en el extremo.
Tras una travesía en el desierto, sobrevivió a sus propios excesos. Ayudado por un concienzudo manager, Cocker se ajustó desde los ochenta a las expectativas de una industria que sabía que esa voz grave podía amoldarse a baladas para todos los públicos. Por sus cuerdas vocales, empezaron a caer clásicos como When a man loves a woman o What becomes of the broken hearted. También las bandas sonoras que le llevaron al mayor de los éxitos como las de las taquilleras películas Oficial y caballero con Up where I belong oNueve semanas y media con You can leave your hat on.
Ya sólo gastaría la imagen de dandi maduro, como salido de un anuncio de una marca de ropa de lujo, que cantaba el emotivoYou're so beautiful en el homenaje a Diana de Gales. Pero si a un Joe Cocker hay que reivindicar, por mucho que seamos cientos de miles los que alguna vez quisimos ser Mickey Rourke contemplando en vivo y en directo a Kim Basinger durante los poco más de cuatro minutos que dura You can leave your hat on, tiene que ser al joven desatado de los sesenta, a esa encarnación del exceso sentimental que hizo que una canción de los mismísimos Beatles sea ya su patrimonio, nuestro himno de la amistad, una fortaleza contra el desamparo.

martes, 9 de diciembre de 2014


"Jimmy´s Hall": Gran película de Ken Loach

Ken Loach es un director de cine muy politizado. Radicalmente de izquierdas. Algo bien conocido por cualquiera que haya visto alguna de sus películas.
 | Héctor Maravall Gómez-Allende | 05 Diciembre 2014

Mas allá de esa profunda carga ideológica, la película es muy entretenida y vitalista y atrapa con las vicisitudes de un grupo de jóvenes y de sus familias que no se resignan a vivir en la incultura, en la marginación o en el aburrimiento

Ken Loach es un director de cine muy politizado. Radicalmente de izquierdas. Algo bien conocido por cualquiera que haya visto alguna de sus numerosas películas. Ahora con 77 años acaba de estrenar su ultima obra, “Jimmy’s Hall, sin duda una de las mas abiertamente comprometidas con el pasado y desde luego con el presente.
Aunque casi todas sus películas me han gustado, con la rotunda excepción de “Tierra y Libertad”, una tendenciosa interpretación de nuestra guerra civil muy condicionada por una visión trotskista, creo que “Jimmys Hall”  es de lo mejor que ha hecho en todos los aspectos: la historia, los interpretes, el guión, la fotografía, la música. Es además una película “bonita”, aunque eso sí  habrá bastante gente a la que no les guste nada o muy poco, ya que Loach no se anda por las ramas y es directo y opta por “los buenos” de manera inequívoca y sin concesiones a “los malos”.
Porque es una película con claros rasgos épicos, situada en los primeros años 30 del siglo XX en un pueblo irlandés, donde se cruzan todas las contradicciones posibles de un país que acaba de lograr la independencia frente a al Imperio Británico. Independencia que no resolvió sus problemas estructurales y que no sirvió  para cambiar las condiciones de vida de los campesinos y de los trabajadores mas modestos. Las luchas y sacrificios que estos realizaron para echar a los ingleses y la represión que sufrieron, a la postre fue rentabilizada por los terratenientes y los ricos, con el apoyo de la nueva policía y el nuevo ejercito, ahora irlandeses, y el activo respaldo, cuando no incitación,  de la Iglesia Católica. A muchos nos sonara esta letra y esta música, tan actuales.
Hay quien ha criticado la película por considerarla maniquea. Efectivamente la película es en blanco y negro en el retrato de personas y situaciones, no así  la fotografía de los preciosos paisajes irlandeses. Pero desgraciadamente los hechos fueron los que fueron y han tenido que pasar muchos años para que las cosas empezaran a cambiar para las clases populares irlandesas y aún y así han sido victimas también de una grave crisis económica y de un rescate.
Mas allá de esa profunda carga ideológica, la película es muy entretenida y vitalista y atrapa con las vicisitudes de un grupo de jóvenes y de sus familias que no se resignan a vivir en la incultura, en la marginación o en el aburrimiento; que quieren abrir sus mentes y a la vez divertirse, siempre amenazados por las diversas fuerzas conservadoras. Hay escenas de una gran emotividad y todo ello salpicado de una fantástica banda sonora combinación de jazz de los años 20 y 30 y el maravilloso folk irlandés, que invitan a los espectadores a ponerse a bailar como los actores de la película.
Loach que es británico, sin embargo en varias de sus películas se ha situado en Irlanda, demostrando una especial sensibilidad por la historia y los problemas de este país.
Así que mi recomendación ferviente. Disfrutareis y de paso aprenderéis interesantes momentos de la dramática historia de Irlanda, no tan lejana ni diferente a la nuestra.

martes, 25 de noviembre de 2014


Elvira

Por Adela Crespo | Se nos ha muerto Elvira. Como a Miguel Hernández se le murió Ramón Sije, y los versos del poeta resuenan en mi mente: “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada…"
 | 23 Noviembre 2014
Se nos ha muerto Elvira. Como a Miguel Hernández se le murió Ramón Sije, y los versos del poeta resuenan una y otra vez en mi mente: “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo…"
He convivido tiempo con Elvira S. Llopis, hemos hablado de muchas cosas durante muchos años. Ella era responsable de la Secretaría de la Mujer de CCOO de Madrid, cuando yo dirigía el “Madrid Sindical”, corría el año 97, ella estaba presente en las tareas, en las correcciones, en el cuidado a la hora de elegir titulares, de equilibrar las fotografías, de dar presencia a las mujeres e intentar que la igualdad se reflejara en cada página, en cada foto, en cada texto.
Cualquier cosa le servía para evidenciar el papel de la mujer, la importancia de la mujer, la necesidad de reivindcar permanentemente, desde distintos frentes
Años después pasamos varios años juntas en laFundación Sindical de Estudios, donde ella era “la Vice”, siempre preparando artículos, trabajos, exposiciones, textos divulgativos, y donde el discurso de la igualdad era el hilo conductor.
Cualquier cosa le servía para evidenciar el papel de la mujer, la importancia de la mujer, la necesidad de reivinciar permanentemente, desde distintos frentes. En ocasiones decía “creo que en toda mi vida solo he escrito un articulo”. No era cierto, ha escritos cientos de artículos, aunque era fácil adivinar sus inquietudes y sus preocupaciones en cada uno de los mismos, su preocupación y su ocupación por lograr un mundo más justo, más solidario, más igual, era lo que siempre aparecía en sus artículosy conferencias.
Años después fue Vicepresidenta de la Fundación 1º de Mayo, su trabajo muchas veces era resaltar el trabajo de otros, era enriquecer y ayudar a redondear los trabajos de muchos otros. Era contribuir a un trabajo colectivo, probablemente al trabajo que solo son capaces de hacer las personas generosas, las que luchan cada día, cotidianamente, intensamente por un mundo y una sociedad mejor.
Pero además de sindicalista y feminista, Elvira fue y es una gran amiga. Una amiga que se va demasiado pronto, que se enfrentó a la enfermedad demasiado pronto, que empezó a luchar demasiado pronto. Hoy me ha dejado, nos ha dejado a los que la queremos, un poco más solos y un poco más tristes.
Descansa amiga, tus ideas y tus pensamientos me acompañaran, la lista de tus libros y las lecturas recomendadas. Mi gratitud por haberte conocido y compartido tantas cosas a pesar de que nos han quedado muchas más por hablar. Ahora que te has ido me doy cuenta de que aún teníamos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera.

domingo, 23 de noviembre de 2014

No diga gol, diga Messi

El delantero del Barça destroza al Sevilla con un triplete, festeja su diana 253 en la Liga y supera por dos tantos el histórico registro de Zarra

Messi, manteado tras superar el récord. / Andreu Dalmau (EFE)

No es fácil jugar al fútbol sentado en un barril de pólvora, y menos para un equipo tan sensible como el Barcelona, pendiente de cada mueca de Messi desde que a sus 27 años puso en duda su continuidad de por vida en el Camp Nou. Al 10, sin embargo, le encanta la dinamita, resolver los partidos más envenenados, salir manteado de las citas exigentes, como la de ayer ante el Sevilla. A fin de cuentas, Messi es un niño que patalea cuando pierde y brinca cuando gana y marca goles, como anoche cuando metió tres y batió el récord de Zarra, ahora fijado en 253. Los tantos del 10 certificaron un triunfo gestado a balón parado después de un partido monopolizado por el Barcelona.

BARCELONA, 5 - SEVILLA, 1

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mathieu, Jordi Alba (Adriano, m. 81); Xavi (Rafinha, m. 75), Busquets, Rakitic; Luis Suárez (Pedro, m. 73), Messi y Neymar. No utilizados: Ter Stegen; Bartra, Sergi Roberto y Munir.
Sevilla: Beto; Coke, Carriço, Pareja, Diogo Figueiras; Banega, Krychowiak; Aleix Vidal (Deulofeu, m. 61), Denis Suárez (Gameiro, m. 61), Vitolo; y Bacca (Iago Aspas, m. 75). No utilizados: Sergio Rico; Kolodziejczak, M'bia y Reyes.
Goles: 1-0. M. 21. Messi. 1-1. M. 47. Jordi Alba, en propia puerta. 2-1. Neymar. 3-1. M. 65. Rakitic. 4-1. M. 71. Messi. 5-1. M. 77. Messi.
Árbitro: Martínez Munuera mostró cartulina amarilla a Coke, Pareja y Mathieu.
Camp Nou. 78.283 espectadores.


A veces no queda más remedio que recurrir a las suertes más convencionales y desacostumbradas para combatir males mayores, y ayer el fin justificaba los medios en el Camp Nou. La estrategia, inédita desde la visita del Apoel, redimió al colectivo, siempre bien orientado por Busquets. Asegurada la victoria, se impuso la exhibición de Messi, que no paró hasta firmar el 5-1, el dígito mágico del Barça, autor de un excelente final en el Camp Nou ante el aplauso del Sevilla. No hay manera de que Unai Emery le gane un encuentro al Barcelona. Apenas hubo noticias del equipo andaluz, extraviado desde la alineación y también sorprendido después de la entrada en escena de Deulofeu.
Al equipo azulgrana le llevó un buen rato acabar las jugadas, quizá porque el equipo parecía empeñado en que marcara Messi. Había la sensación de que el Barcelona no volvería a ser el Barcelona hasta que igualara el récord de Zarra. Y el reto se alargaba de manera sorprendente, como si fuera una maldición, desde hacía ya tres jornadas. Hasta que llegó el Sevilla, uno de sus rivales preferidos, saco de 15 tantos suyos en 16 partidos anteriores, dos menos de los endosados al Atlético. Ayer, en el minuto 20, el argentino sumó su gol 251, récord de la Liga que compartía con el que fuera ariete del Athletic. El 1-0 fue el anuncio de la goleada y también de la marca del 10.
Messi no transformaba precisamente un libre directo desde el 20 de abril contra el Athletic. Tomó la pelota en el balcón del área y la puso en la cruceta derecha de Beto. Hasta el portero pareció aplaudir el buen gol de La Pulga. Hubo una cálida ovación en el estadio, muchos hinchas sacaron su móvil para inmortalizar el momento y en el marcador se anunció que Messi había atrapado a Telmo Zarra. La finura mostrada por el argentino en el lanzamiento a balón parado contrastaba con su falta de delicadeza cuando se trataba de dar continuidad a la jugada, incluso cuando recibía de Xavi. La torpeza final anulaba las buenas intenciones de Neymar y Messi.
Tenía el Barça un problema serio con el balón y, en cambio, se batía como un jabato cuando se trataba de correr, chocar, presionar, disputar o meter la pierna, cosa seria ante equipos físicos y tácticos como son los de Emery. Muy enérgicos, los azulgrana explotaban su vena febril, la intensidad y el entusiasmo, suficiente para mantener a raya al Sevilla. Las transiciones defensivas y ofensivas eran continuas y el marco de Bravo parecía bien cerrado por la capacidad de anticipación de Piqué, que volvió a la formación ante el descanso de Mascherano por la política de rotaciones del técnico. El juego, sin embargo, era excesivamente acelerado, a veces desordenado, mal resuelto, incluso por Messi.

La tabla de los récords / EL PAÍS

A Neymar le dio por atarse las botas en pleno ataque barcelonista. Luis Suárez entró y salió como 7 o como 9, siempre al servicio del 10, y Messi pidió falta en las cuatro ocasiones que perdió el cuero hasta que metió el 1-0. Al equipo le sobraba agitación y le faltaba pausa, precisión y delicadeza, igual daba que el balón estuviera a pies de Leo que de Neymar o Jordi Alba, excelente en las aperturas por su banda y desafortunado en el cierre, protagonista de un gol en propia puerta tras un centro de Vitolo mal defendido por Mathieu y Bravo, y bien atacado por Denis Suárez
A pesar de no haber chutado, el Sevilla empataba en el Camp Nou: 1-1. Al rescate del Barça acudió de inmediato su nuevo goleador: Neymar cabeceó una falta que botaron a medias Xavi y Rakitic: 2-1. El gol, sin embargo, no serenó a los azulgrana, descontrolados y entregados a un ir y venir que provocaba multitud de montoneras, también en su área, cada vez más acosada por el Sevilla. El Barcelona sólo pudo cerrar el encuentro cuando se paró y tiró la jugada desde la calma: el pase cruzado de Piqué para el desmarque de Luis Suárez y el centro del uruguayo desde la derecha al segundo palo para la llegada de Rakitic, certero con la testa: 3-1.

El argentino convirtió el barril de pólvora en una caja de fuegos artificiales

Las sustituciones ofensivas del Sevilla resultaron una bendición para el Barcelona y especialmente para Messi, manteado por sus compañeros nada más marcar el 4-1, el que batía el récord goleador de la Liga, en una jugada armada por él mismo. Aceleró el argentino, abrió para Neymar y el centro del 11 lo atacó Messi sin que nada pudiera decir Luis Suárez, que sigue inédito como goleador, triunfador en cambio como asistente. Repitió Leo más tarde después de un apoyo en Neymar y el estadio se convirtió ya en un homenaje. Messi había convertido el barril de pólvora en una caja de fuegos de artificio para un aliviado Camp Nou.


Girando con Moustaki

Marina Rossell presenta el disco tributo al trovador que grabó en directo en el Grec

 
NÚRIA MARTORELL/ EL PERIODICO DE CATALUÑA/Sábado, 22 de noviembre del 2014

Hay amistades, amores imperecederos. Y legados que trascienden; eternos. En las siguientes generaciones recae el poder de la memoria. Marina Rossell invitó a artistas como David Carabén (Mishima), Cesk Freixas, Josep Tero, Nilda Fernández, Bikimel y Alessio Arena a cantar con ella en el anfiteatro del Grec en el sentido homenaje que quiso brindar, una vez más, a su admirado Iosif, el nombre en griego de George Moustaki. Del concierto salió un cuidado disco en directo, 'Tribut a Moustaki', cuya gira de promoción empezará este domingo en el teatro La Faràndula de Sabadell.
Después de dos discos de estudio, Rossell cierra una trilogía en la que, de nuevo, prevalecen "criterios como la autoexigencia". La búsqueda "de la excelencia". "En momentos de crisis es cuando más hay que hacer girar la rueda de la vida y del arte, con la calidad como objetivo".
Xavi Lloses ha vuelto a ser su fiel aliado. "La de horas que nos hemos pasado juntos buscando la esencia, despojando las canciones de lo superfluo. Cada nota que hay está para emocionar, para conmover. No para adornar". En el recital, le arropará Lloses al piano. Y contará con dos músicos más: el contrabajista Miquel Àngel Cordero y el guitarrista Pau Figueres.

Tomar el testigo

"Después de tener la suerte de ofrecer esta actuación en el Festival Grec, me vino a la cabeza lo que decía Rubert de Ventós: 'conocer algo es hacerse cargo de eso'. Una frase que me ha ayudado mucho y en muchos momentos: Cuando me fui a cantar a Ciudad Juárez, Irak, Guatemala... Lugares extremos que he conocido y que ya nunca más me dejaron indiferente". Y por eso quiso también, explica, elegir a cantantes de distintas generaciones para que tomaran el testigo y se hicieran cargo del imprescindible cancionero del autor de 'Le Métèque'.
En el concierto contó con otra colaboración muy especial, la de la hija del cantautor, Pia Moustaki, con la que abordó un animado 'Milord'. "Su presencia fue muy importante. La conocí en los hospitales, y en el entierro. No sabía qué relación podía establecer con ella. Resulta que tenemos la misma edad, el mismo signo del zodiaco... La invité sin saber qué respondería. Y lo que ha surgido es una sincera amistad -relata-. Cuando salió ella a cantar, sentí que la rueda de Moustaki seguía girando. Sé que Musta, como le llamaba yo de cariño, hubiera estado muy contento de vernos juntas".
Rossell compuso una letra al malogrado trovador, 'Absents', que cantó con su habitual halo de invocación; de trascendencia. "Es una deuda de amor recíproco, que empezó cuando él tradujo al francés y cantó mi pieza 'Màrmara'. Y cuando a él empezó a faltarle la voz, yo me convertí en la suya".