martes, 25 de noviembre de 2014


Elvira

Por Adela Crespo | Se nos ha muerto Elvira. Como a Miguel Hernández se le murió Ramón Sije, y los versos del poeta resuenan en mi mente: “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada…"
 | 23 Noviembre 2014
Se nos ha muerto Elvira. Como a Miguel Hernández se le murió Ramón Sije, y los versos del poeta resuenan una y otra vez en mi mente: “Temprano levantó la muerte el vuelo, temprano madrugó la madrugada, temprano estás rodando por el suelo…"
He convivido tiempo con Elvira S. Llopis, hemos hablado de muchas cosas durante muchos años. Ella era responsable de la Secretaría de la Mujer de CCOO de Madrid, cuando yo dirigía el “Madrid Sindical”, corría el año 97, ella estaba presente en las tareas, en las correcciones, en el cuidado a la hora de elegir titulares, de equilibrar las fotografías, de dar presencia a las mujeres e intentar que la igualdad se reflejara en cada página, en cada foto, en cada texto.
Cualquier cosa le servía para evidenciar el papel de la mujer, la importancia de la mujer, la necesidad de reivindcar permanentemente, desde distintos frentes
Años después pasamos varios años juntas en laFundación Sindical de Estudios, donde ella era “la Vice”, siempre preparando artículos, trabajos, exposiciones, textos divulgativos, y donde el discurso de la igualdad era el hilo conductor.
Cualquier cosa le servía para evidenciar el papel de la mujer, la importancia de la mujer, la necesidad de reivinciar permanentemente, desde distintos frentes. En ocasiones decía “creo que en toda mi vida solo he escrito un articulo”. No era cierto, ha escritos cientos de artículos, aunque era fácil adivinar sus inquietudes y sus preocupaciones en cada uno de los mismos, su preocupación y su ocupación por lograr un mundo más justo, más solidario, más igual, era lo que siempre aparecía en sus artículosy conferencias.
Años después fue Vicepresidenta de la Fundación 1º de Mayo, su trabajo muchas veces era resaltar el trabajo de otros, era enriquecer y ayudar a redondear los trabajos de muchos otros. Era contribuir a un trabajo colectivo, probablemente al trabajo que solo son capaces de hacer las personas generosas, las que luchan cada día, cotidianamente, intensamente por un mundo y una sociedad mejor.
Pero además de sindicalista y feminista, Elvira fue y es una gran amiga. Una amiga que se va demasiado pronto, que se enfrentó a la enfermedad demasiado pronto, que empezó a luchar demasiado pronto. Hoy me ha dejado, nos ha dejado a los que la queremos, un poco más solos y un poco más tristes.
Descansa amiga, tus ideas y tus pensamientos me acompañaran, la lista de tus libros y las lecturas recomendadas. Mi gratitud por haberte conocido y compartido tantas cosas a pesar de que nos han quedado muchas más por hablar. Ahora que te has ido me doy cuenta de que aún teníamos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera.

domingo, 23 de noviembre de 2014

No diga gol, diga Messi

El delantero del Barça destroza al Sevilla con un triplete, festeja su diana 253 en la Liga y supera por dos tantos el histórico registro de Zarra

Messi, manteado tras superar el récord. / Andreu Dalmau (EFE)

No es fácil jugar al fútbol sentado en un barril de pólvora, y menos para un equipo tan sensible como el Barcelona, pendiente de cada mueca de Messi desde que a sus 27 años puso en duda su continuidad de por vida en el Camp Nou. Al 10, sin embargo, le encanta la dinamita, resolver los partidos más envenenados, salir manteado de las citas exigentes, como la de ayer ante el Sevilla. A fin de cuentas, Messi es un niño que patalea cuando pierde y brinca cuando gana y marca goles, como anoche cuando metió tres y batió el récord de Zarra, ahora fijado en 253. Los tantos del 10 certificaron un triunfo gestado a balón parado después de un partido monopolizado por el Barcelona.

BARCELONA, 5 - SEVILLA, 1

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mathieu, Jordi Alba (Adriano, m. 81); Xavi (Rafinha, m. 75), Busquets, Rakitic; Luis Suárez (Pedro, m. 73), Messi y Neymar. No utilizados: Ter Stegen; Bartra, Sergi Roberto y Munir.
Sevilla: Beto; Coke, Carriço, Pareja, Diogo Figueiras; Banega, Krychowiak; Aleix Vidal (Deulofeu, m. 61), Denis Suárez (Gameiro, m. 61), Vitolo; y Bacca (Iago Aspas, m. 75). No utilizados: Sergio Rico; Kolodziejczak, M'bia y Reyes.
Goles: 1-0. M. 21. Messi. 1-1. M. 47. Jordi Alba, en propia puerta. 2-1. Neymar. 3-1. M. 65. Rakitic. 4-1. M. 71. Messi. 5-1. M. 77. Messi.
Árbitro: Martínez Munuera mostró cartulina amarilla a Coke, Pareja y Mathieu.
Camp Nou. 78.283 espectadores.


A veces no queda más remedio que recurrir a las suertes más convencionales y desacostumbradas para combatir males mayores, y ayer el fin justificaba los medios en el Camp Nou. La estrategia, inédita desde la visita del Apoel, redimió al colectivo, siempre bien orientado por Busquets. Asegurada la victoria, se impuso la exhibición de Messi, que no paró hasta firmar el 5-1, el dígito mágico del Barça, autor de un excelente final en el Camp Nou ante el aplauso del Sevilla. No hay manera de que Unai Emery le gane un encuentro al Barcelona. Apenas hubo noticias del equipo andaluz, extraviado desde la alineación y también sorprendido después de la entrada en escena de Deulofeu.
Al equipo azulgrana le llevó un buen rato acabar las jugadas, quizá porque el equipo parecía empeñado en que marcara Messi. Había la sensación de que el Barcelona no volvería a ser el Barcelona hasta que igualara el récord de Zarra. Y el reto se alargaba de manera sorprendente, como si fuera una maldición, desde hacía ya tres jornadas. Hasta que llegó el Sevilla, uno de sus rivales preferidos, saco de 15 tantos suyos en 16 partidos anteriores, dos menos de los endosados al Atlético. Ayer, en el minuto 20, el argentino sumó su gol 251, récord de la Liga que compartía con el que fuera ariete del Athletic. El 1-0 fue el anuncio de la goleada y también de la marca del 10.
Messi no transformaba precisamente un libre directo desde el 20 de abril contra el Athletic. Tomó la pelota en el balcón del área y la puso en la cruceta derecha de Beto. Hasta el portero pareció aplaudir el buen gol de La Pulga. Hubo una cálida ovación en el estadio, muchos hinchas sacaron su móvil para inmortalizar el momento y en el marcador se anunció que Messi había atrapado a Telmo Zarra. La finura mostrada por el argentino en el lanzamiento a balón parado contrastaba con su falta de delicadeza cuando se trataba de dar continuidad a la jugada, incluso cuando recibía de Xavi. La torpeza final anulaba las buenas intenciones de Neymar y Messi.
Tenía el Barça un problema serio con el balón y, en cambio, se batía como un jabato cuando se trataba de correr, chocar, presionar, disputar o meter la pierna, cosa seria ante equipos físicos y tácticos como son los de Emery. Muy enérgicos, los azulgrana explotaban su vena febril, la intensidad y el entusiasmo, suficiente para mantener a raya al Sevilla. Las transiciones defensivas y ofensivas eran continuas y el marco de Bravo parecía bien cerrado por la capacidad de anticipación de Piqué, que volvió a la formación ante el descanso de Mascherano por la política de rotaciones del técnico. El juego, sin embargo, era excesivamente acelerado, a veces desordenado, mal resuelto, incluso por Messi.

La tabla de los récords / EL PAÍS

A Neymar le dio por atarse las botas en pleno ataque barcelonista. Luis Suárez entró y salió como 7 o como 9, siempre al servicio del 10, y Messi pidió falta en las cuatro ocasiones que perdió el cuero hasta que metió el 1-0. Al equipo le sobraba agitación y le faltaba pausa, precisión y delicadeza, igual daba que el balón estuviera a pies de Leo que de Neymar o Jordi Alba, excelente en las aperturas por su banda y desafortunado en el cierre, protagonista de un gol en propia puerta tras un centro de Vitolo mal defendido por Mathieu y Bravo, y bien atacado por Denis Suárez
A pesar de no haber chutado, el Sevilla empataba en el Camp Nou: 1-1. Al rescate del Barça acudió de inmediato su nuevo goleador: Neymar cabeceó una falta que botaron a medias Xavi y Rakitic: 2-1. El gol, sin embargo, no serenó a los azulgrana, descontrolados y entregados a un ir y venir que provocaba multitud de montoneras, también en su área, cada vez más acosada por el Sevilla. El Barcelona sólo pudo cerrar el encuentro cuando se paró y tiró la jugada desde la calma: el pase cruzado de Piqué para el desmarque de Luis Suárez y el centro del uruguayo desde la derecha al segundo palo para la llegada de Rakitic, certero con la testa: 3-1.

El argentino convirtió el barril de pólvora en una caja de fuegos artificiales

Las sustituciones ofensivas del Sevilla resultaron una bendición para el Barcelona y especialmente para Messi, manteado por sus compañeros nada más marcar el 4-1, el que batía el récord goleador de la Liga, en una jugada armada por él mismo. Aceleró el argentino, abrió para Neymar y el centro del 11 lo atacó Messi sin que nada pudiera decir Luis Suárez, que sigue inédito como goleador, triunfador en cambio como asistente. Repitió Leo más tarde después de un apoyo en Neymar y el estadio se convirtió ya en un homenaje. Messi había convertido el barril de pólvora en una caja de fuegos de artificio para un aliviado Camp Nou.


Girando con Moustaki

Marina Rossell presenta el disco tributo al trovador que grabó en directo en el Grec

 
NÚRIA MARTORELL/ EL PERIODICO DE CATALUÑA/Sábado, 22 de noviembre del 2014

Hay amistades, amores imperecederos. Y legados que trascienden; eternos. En las siguientes generaciones recae el poder de la memoria. Marina Rossell invitó a artistas como David Carabén (Mishima), Cesk Freixas, Josep Tero, Nilda Fernández, Bikimel y Alessio Arena a cantar con ella en el anfiteatro del Grec en el sentido homenaje que quiso brindar, una vez más, a su admirado Iosif, el nombre en griego de George Moustaki. Del concierto salió un cuidado disco en directo, 'Tribut a Moustaki', cuya gira de promoción empezará este domingo en el teatro La Faràndula de Sabadell.
Después de dos discos de estudio, Rossell cierra una trilogía en la que, de nuevo, prevalecen "criterios como la autoexigencia". La búsqueda "de la excelencia". "En momentos de crisis es cuando más hay que hacer girar la rueda de la vida y del arte, con la calidad como objetivo".
Xavi Lloses ha vuelto a ser su fiel aliado. "La de horas que nos hemos pasado juntos buscando la esencia, despojando las canciones de lo superfluo. Cada nota que hay está para emocionar, para conmover. No para adornar". En el recital, le arropará Lloses al piano. Y contará con dos músicos más: el contrabajista Miquel Àngel Cordero y el guitarrista Pau Figueres.

Tomar el testigo

"Después de tener la suerte de ofrecer esta actuación en el Festival Grec, me vino a la cabeza lo que decía Rubert de Ventós: 'conocer algo es hacerse cargo de eso'. Una frase que me ha ayudado mucho y en muchos momentos: Cuando me fui a cantar a Ciudad Juárez, Irak, Guatemala... Lugares extremos que he conocido y que ya nunca más me dejaron indiferente". Y por eso quiso también, explica, elegir a cantantes de distintas generaciones para que tomaran el testigo y se hicieran cargo del imprescindible cancionero del autor de 'Le Métèque'.
En el concierto contó con otra colaboración muy especial, la de la hija del cantautor, Pia Moustaki, con la que abordó un animado 'Milord'. "Su presencia fue muy importante. La conocí en los hospitales, y en el entierro. No sabía qué relación podía establecer con ella. Resulta que tenemos la misma edad, el mismo signo del zodiaco... La invité sin saber qué respondería. Y lo que ha surgido es una sincera amistad -relata-. Cuando salió ella a cantar, sentí que la rueda de Moustaki seguía girando. Sé que Musta, como le llamaba yo de cariño, hubiera estado muy contento de vernos juntas".
Rossell compuso una letra al malogrado trovador, 'Absents', que cantó con su habitual halo de invocación; de trascendencia. "Es una deuda de amor recíproco, que empezó cuando él tradujo al francés y cantó mi pieza 'Màrmara'. Y cuando a él empezó a faltarle la voz, yo me convertí en la suya".


jueves, 20 de noviembre de 2014


Mediterráneo inunda Las Vegas

Serrat recibe el homenaje de la industria de la música latina con un espectacular concierto


Joan Manuel Serrat durante la ceremonia en Las Vegas. / Chris Pizzello (AP)

“No hago otra cosa que pensar en ti”, cantaba en la noche del miércoles Joaquín Sabina. Lo hacía en un escenario en un casino de Las Vegas, lo que sea que eso significa para Sabina, y se lo cantaba a Joan Manuel Serrat, dentro del homenaje que la industria de la música latina ofreció al artista catalán como Persona del Año. “Gracias por tanto”, saludó Sabina a su amigo, al que escoltó durante toda la noche. Antes, Niña Pastori había inaugurado el concierto con La Saeta, Juanes había cantado Hoy puede ser un gran día. Jorge Drexler derritió Tu nombre me sabe a yerba y Pablo Alborán hizo una versión arrolladora de Fiesta que dio el tono literal de lo que fue la noche de Serrat en la ciudad del espectáculo.
Rubén Blades, vestido de traje, con una increíble versión caribeña de Para la libertad cerró a las 10 de la noche (7 de la mañana del viernes en España) un show impecable como quizá solo puede dar Las Vegas. “Me encanta esta ciudad”, proclamaba poco antes del concierto Andrés Calamaro. “Esta babilonia tan interesante en medio del desierto. La última vez que vine me compré una guitarra autografiada por Muddy Waters. Pero ni el más grande y mágico de los magos de Las Vegas podría sacar de la cartera una figura de la talla y el compromiso de don Juan Manuel Serrat”.
Juanes toca 'Hoy puede ser un gran día' en el homenaje a Serrat. / Reuters
“Me siento muy feliz, muy honrado y muy emocionado”, dijo Serrat, finalmente sobre el escenario del hotel Mandalay Bay. “Es la primera vez que estoy en un concierto mío en el que yo no canto”. Serrat hablaba para un público de artistas cuando dijo: “Canto por el placer de cantar. Todos lo hacemos, desde el más humilde hasta la estrella más rutilante canta por el placer de cantar. Cantamos también por el placer de contar historias. La música, escribir, y todo lo que conlleva subir al escenario es algo maravilloso”. Y a continuación cantó que en su niñez sigue jugando en la playa, que escondido tras las cañas duerme su primer amor, y que nació en el Mediteráneo. El poder de esa canción, en la voz de Serrat septuagenario en la noche de Las Vegas, resumió lo que se estaba celebrando allí.
Miguel Bosé interpreta 'Lucía' en el homenaje a Serrat. / John Parra
"Serrat es el mejor escritor de canciones en lengua castellana, esa es mi opinión", sentenciaba Jorge Drexler en los momentos previos a la gala. "Es un maestro del verso, con una musicalidad y un refinamiento en los textos inigualable", afirmaba Drexler, que está nominado en cinco categorías en los premios Grammy Latinos que se celebran este jueves. 
El concierto homenaje a la Persona del Año es el evento de los Grammy Latinos más apreciado por los artistas. Mientras la entrega de premios del jueves está orientada al márketing y la televisión, este es un concierto donde solo importa la música, destacaba en la alfombra roja Enrique Bunbury. "Vemos a nuestros compañeros encima del escenario, es fantástico. Va a ser una noche muy bonita". Sobre Serrat, Bumbury afirmó que "estamos ante un gigante de la música, nuestro Dylan, nuestro gran poeta. Todos los que nos dedicamos a la música de los 60 para aquí estamos influidos por Serrat, queramos o no". El año pasado, la Persona del Año de la Academia Latina de la Grabación fue Miguel Bosé, que en esta gala regaló a Serrat vestido de negro una sobria y sentida versión de Lucía, el nombre de su madre.
El entorno del casino de Las Vegas y de la celebración de los Grammy Latinos no dejaba de decir algo también de la talla internacional de Serrat, que hay cumplido 50 años de carrera este año. Calamaro, que tiene dos nominaciones en los premios del jueves por la noche (madrugada del viernes en España) destacaba que “ningún autor tiene semejante repertorio, de esa calidad y con ese carisma. Estoy orgulloso de pertenecer al mismo gremio que él desde la humildad de mis canciones”.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Querer a Serrat

Escucharle quizá nos dé el sosiego para entender que todos somos de la misma raíz



El restaurante de Buenos Aires donde él recala cuando viene aquí, desde donde escribo ahora, es un lugar en el que se idolatra a Joan Manuel Serrat. Este mediodía le están dando en Madrid el premio Ondas; han pasado unas horas desde que su disco nuevo, Antología desordenada, que iba a llamarse Trencadís, está en la calle, y su voz (opinando, rememorando) está en todas las emisoras y en todos los periódicos.
En las paredes del restaurante él está retratado con los grandes ídolos de la historia musical, literaria y futbolística argentina, con Borges y con Cortázar, con Messi y con Maradona, y también con Tomás Eloy Martínez y con Astor Piazzola. El mesero habla de él señalando para una mesa, como si ahí estuviera Serrat siempre, “hace un rato estuvo acá”. Como si el Noi del Poble Sec fuera el muchacho de la Boca, como si él mismo, que ya es veterano, aunque menos que Serrat, lo hubiera llevado de chico a la escuela.
El suplemento literario de La Nación de Buenos Aires publica este mismo día (el jueves último) un inmenso reportaje de una de las estrellas del periodismo (y de la escritura) de acá, Jorge Fernández Díaz. Revela “los secretos de un poeta plebeyo”. Así acaba, como si reflejara el clima que acabamos de ver en torno al cantante en su restaurante más querido de la ciudad: “Mientras espero el taxi suena su ringtone muy cerca: es la voz de Serrat, pero en versión metálica. Para la libertad, sangro, lucho y pervivo. Para la libertad”.

Ha ahondado tanto en lo que no sabemos decir que sus palabras y su ritmo han sido instrumento para que lo pudiéramos decir

Durante los años oprobiosos, los argentinos tenían esa melodía en la cabeza clandestina y en las casas, y era Serrat tan de dentro que ahora, cuando hablan de él quienes lo evocan o lo describen, abren los ojos como si estuvieran dando noticias de un pariente. En ese reportaje con que saluda esta mañana la presencia de Serrat en Argentina y en el mundo hay un relato de lo que ha sido su modo de decir (canciones, palabras) a lo largo de los años, desde que era un pibe allá en Barcelona hasta este viaje en el que ahora se ha empeñado, con su Trencadís que se llama Antología desordenada. En realidad, Serrat ha ido contando, con su voz y las de los poetas (Machado, Hernández, Benedetti…), la angustia y la esperanza de un tiempo que, como cantó también su amigo Raimon, será el nuestro, o un país que no hemos hecho.
El resultado de esa larga excursión íntima por lo que ve y por lo que le afecta ha sido, en cierto modo, una traslación sentimental de lo que ha ido pasando por la cabeza de las diversas generaciones que lo abrazan o lo tararean. No se trata, tan solo, de canciones, pues éstas se pueden oír en la voz metálica de los taxis; se trata de que Serrat ha ahondado tanto en lo que no sabemos decir que sus palabras y su ritmo han sido instrumento para que lo pudiéramos decir. Eso lo ha convertido en compatriota de todos, en España, en Iberoamérica.
Ahora que no sabemos decir lo que nos pasa, en el fragor de lo que pasa, escuchar a Serrat quizá nos dé el sosiego suficiente para entender que todos somos de la misma raíz. Esa raíz es la poesía y el acuerdo, la señal de que entendernos de veras sería otro cantar.
Oír a Serrat es quererlo. Cuando dejo el restaurante al que él va me dan recuerdos para él. En el altavoz chiquito suena su voz, en catalán ahora.