sábado, 10 de mayo de 2014



Historia de una obsesión a dos voces

El dúo formado por Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernandez Miró dignifica el arte de la versión en ‘granada’, llamado a convertirse en uno de los grandes discos del año

Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernandez Miró, fotografiados ayer en Madrid. / LUIS SEVILLAN



Si Sílvia Si en Silvia Pérez Cruz encontramos algo de la madre tierra —profunda, tenaz, intuitiva y volcánica—, en Raül Fernandez Miró aguarda la agilidad propia de un duende del bosque, ese audaz y apacible catalizador de mil fantasías. Quizá esto explique el fértil matrimonio artístico que estos dos jóvenes catalanes representan y que ahora, de la mano de granada (así, en minúscula), un disco de versiones a dúo, llega a su máxima expresión. Versiones de canciones de músicos tan dispares como Lluís LlachVioleta ParraÉdith PiafLeonard Cohen,Albert PlaSchumann o Morente cuya autoría se regenera y unifica en un trabajo insólito de voz y guitarra que desde que se presentó a finales de abril en el teatro Tívoli de Barcelona no deja de asombrar.
“Después del concierto del Tívoli tardé una semana en encontrarme bien”, confiesa Raül. “Interpretar este disco es un esfuerzo físico, mental y emocional enorme”, añade ella. Juntos emprenden un viaje extenuante a un territorio común: el de esa “verdad” musical sin la que aseguran jamás hubiesen seguido adelante con este proyecto. “Hemos encontrado un equilibro nuevo para nosotros y como sabemos que no lo tendremos toda la vida lo vamos a aprovechar”.
El equilibrio al que se refiere Raül nunca fue fácil y ha requerido mucho trabajo común. Cuando se conocieron, hace ocho años, en el espectáculo Immigrasons, básicamente, no se soportaron. “Parecía imposible juntar nuestras visiones, veníamos de lugares opuestos, chocábamos en todo”, recuerdan. “Yo tengo una idea borrosa de todo aquello”, asegura Pérez Cruz, ganadora del goya a la mejor canción original por Blancanieves. “Solo recuerdo que me afectó mucho no entendernos”. El punto de inflexión llegó en directo: “Un día nos sentamos a hablar para dar por zanjada la colaboración. Pero esa misma noche, durante el concierto, ocurrió algo muy especial que nos hizo olvidar la conversación y continuar”, explica él, que, tras el alias de Refree, ha desarrollado una de las carreras más interesantes de la última década como músico y como arreglista o productor de Kiko Veneno, Nacho Umbert, La Mala Rodríguez, Christina Rosenvinge o Josh Rouse.
El álbum mezcla ‘chanson’, flamenco, música brasileña y ‘lieder’ de Schumann
Lo que vino después fueron años de indagación individual y de observación mutua. En 2012, Sílvia Pérez Cruz publicaba 11 de novembre,coproducido con Fernandez Miró y compuesto casi en su totalidad por ella. El impacto de la intérprete en el panorama musical español fue sobrecogedor. Joven y guapa, cantaba con una autenticidad y desgarro casi primitivo. Su ancestral grito despertaba la llamada de una tierra que parecía adormecida. “Me limpié por dentro, fue un disco muy fuerte a nivel emocional. Pasé un luto con él. Saqué todo lo que llevaba dentro”.11 de novembre estaba dedicado a Càstor Pérez, su padre, cantante de habaneras, el hombre a quien había acompañado en el escenario desde pequeña y cuya ausencia aún pivota en torno a su voz y su obra.
Sin aquel duelo jamás hubiera llegado el idilio de granada, ese territorio explosivo (el de la fruta y el de la bomba) en el que dos opuestos están destinados a encontrarse y cuidarse. “Entre nosotros hay un hilo invisible. Si Sílvia no está bien lo noto al momento. Y ella sabe cosas de mí que yo no le he explicado nunca”.
Ella, con una piel curtida desde la infancia (“yo cantaba con mi padre pero me educó mi madre, ella, muy hippie, montó una escuela de arte y me enseñó a ordenar la belleza, a expresarme”), no olvida que desde niña se ha “hartado” de interpretar versiones, que aprendió a hacerlas suyas. Y él (“yo vengo de una formación más clásica, recuerdo a mi abuela tocando el piano en casa”) confiesa que sentía el temor de perder su propia voz al entrar en el paisaje de otros. “No podía ser un disco menor. Y ese miedo ha sido una premisa importantísima para mí. Para hacer una mera relectura de las canciones de otros mejor no hacer nada. Ya hay demasiado plástico a nuestro alrededor”.

Repertorio singular

Despegando, de Enrique Morente, fue el disco que ayudó al dúo a romper el bloqueo creativo. De él, incluyen dos canciones.Compañero y Que me van aniquilando. Hay un tercermorente, Pequeño vals vienés, versión de Leonard Cohen.
Hay varios temas delcancionero catalán: Abril 74 yCorrandes d’exili de Llach; Mercè, de Bonet, un medley de tres canciones de Albert Pla llamado Albert y el tradicionalEl cant dels ocells.De Latinoamérica traen a Violeta Parra, Carabelas nadade Fito Páez y el Acabou chorare de los tropicalistasbrasileños Novos Baianos.Édith Piaf, dos lieder deSchumann y un estándar de jazz completan el álbum.
Grabado hasta tres veces, ordenado de manera obsesiva por los dos, cuidado en el más mínimo detalle, el disco sale a la calle porque cumple la expectativa de ambos. “No hemos parado hasta estar satisfechos. Me gusta usar el símil del baile, estoy contenta con las coreografías, en ellas están los límites y también las virtudes de cada uno”. “En definitiva”, añade Raül, “hemos descubierto que Schumann no está tan lejos de Albert Pla”.
Entre uno y otro, en granada la intensidad crece según pasan los minutos y las canciones. Pero ya desde la primera, Abril 74, de Lluís Llach, unos ecos grabados al final nos abren una puerta íntima y secreta: estamos en una reunión familiar y las voces que se escuchan no son las de sus protagonistas. Son las de Glòria Cruz y Càstor Pérez. “Ese momento entre los padres de Sílvia fue inspirador para el disco”, asegura Raül antes de que ella entorne la puerta otra vez con su recuerdo: “Mis padres tocaban juntos, a dúo, hasta que se separaron, muy pronto. Pero una vez, poco antes de que mi padre muriera, nos reunimos. Mi hermana acababa de parir y fuimos a nuestra casa de Portugal, en el Alentejo. Aquel día, después de 20 años, mis padres volvieron a cantar. Aquello era la verdad, la simplicidad y el feeling. Por eso, en la grabación se me escucha decirles: ‘El dúo es la mejor formación del mundo”.

lunes, 5 de mayo de 2014


El Barça de hockey conquista la vigésima

El equipo azulgrana reina en Europa tras ganar en la final al Oporto (3-1) con una soberbia actuación de su portero, Egurrola

Egurrola levanta el trofeo que acredita al Barça como campeón de Europa. / Andreu Dalmau (EFE)

El FC Barcelona sigue agrandando su leyenda en Europa. El equipo que dirige Ricard Muñoz se proclamó campeón de la Liga Europea de hockey patines por vigésima vez en su historia al ganar por 3-1 al Oporto en la final celebrada en el Palau Blaugrana. El Barça es el absoluto dominador del palmarés de la competición. El Reus, el segundo equipo más laureado, suma siete títulos.
“No tengo palabras para describir lo que he sentido. Me gustaría hacer memoria y mirar a este equipo hace unos meses. Después de un año difícil en el que no lograron ningún título, estos jugadores han demostrado lo que son y dónde están. Estoy muy orgulloso de todos ellos”, aseguró el técnico azulgrana. “El trabajo bien hecho nos ha dado esta recompensa tan grande”.
El Barcelona tenía una espinita clavada con esta competición después de que el año pasado cayera eliminado en la tanda de penaltis de la semifinal contra el Benfica. El encuentro comenzó con un claro dominio del Barça. El Oporto optó por replegarse en defensa y esperar la embestida de los locales. Los de Muñoz dispusieron de las mejores ocasiones. La gran actuación de Joan Ignasi Edo, el portero catalán del conjunto portugués, retrasó la llegada del primer gol. Hasta que Marc Torra lo superó en el minuto 17 con un tiro lejano que, tras tocar en un defensa blanquiazul, se coló en la portería portuguesa.

BARCELONA, 3; OPORTO, 1

Barcelona: Egurrola; Gual, Panadero, Pablo Álvarez, Pascual —cinco inicial—; Reinaldo García, Torra y Barroso.
Oporto: Edo; Moreira, Barreiros, Reinaldo Ventura, Jorge Silva —cinco inicial—; Ricardo Oliveira y Hélder Nunes.
Goles: 1-0. M. 17. Marc Torra. 1-1. M. 28. Hélder Nunes, de penalti. 2-1. M. 39. Barroso. 3-1. M. 54. Marc Torra.
Palau Blaugrana. 4.756 espectadores. Final de la Liga Europea de hockey patines.


No bajaron el pistón los azulgrana y asediaron al Oporto, que encontró en los postes de su portería a su mejor aliado. Hasta en tres ocasiones evitaron que aumentara la brecha en el marcador. El conjunto portugués por su parte empezó a tener ocasiones claras al contraataque, pero un espectacular Aitor Egurrola, el portero y capitán azulgrana, mantuvo a cero su portería hasta la media parte. Pasados tres minutos de la reanudación, el Barça cometió su décima falta de equipo, lo que propició una falta directa que Hélder Nunes no desaprovechó para empatar.
El Palau respondió a este contratiempo con cánticos a su equipo y volvió a ser el de las grandes citas que pidió Ricard Muñoz. Cuando parecía que el encuentro iba a llegar a la prórroga, Xavi Barroso, jugador formado en la cantera del Barça, se sacó un potente disparo cruzado de la manga y rompió el empate en el marcador. El Palau enloqueció y se volvió una fiesta continua, ya empezaban a tocar el trofeo con los dedos. Acabó de certificar el triunfo azulgrana Marc Torra, con su segundo tanto, después de una contra llevada a cabo a la perfección.
“Es verdad que son muchas Ligas Europeas, pero seguimos teniendo la ilusión de conseguir alguna más”, aseguró Egurola. El título tiene un valor especial para él ya que, aunque ya lo había ganado en ocho ocasiones, es la primera que lo conquista como capitán del equipo y, además, ante su afición. “La recordaré siempre, levantándola en el Palau delante de nuestro público”, sentenció.
Después de una temporada espectacular, con 23 victorias en 25 partidos disputados en la OK Liga, el Barça ve recompensado su buen juego y su trabajo en forma de títulos. A esta Liga Europea se le puede sumar la OK Liga el próximo viernes si los azulgrana vencen al Reus Deportiu en el Palau Blaugrana. El equipo azulgrana desea quitarse el mal sabor de boca de la pasada campaña, en la que no logró ningún título.

martes, 29 de abril de 2014


Habitualmente, cuándo quiero resaltar un artículo de un de los blogs de los que soy seguidor me limito a  copiar el ehlace. Pero esta vez, excepcionalmene, voy a "copiar" el artículo entero del compañero Javi López.  Grandioso y preciso tu artículo, Javi. Un saludo.j.m.marañón

AL 1 DE MAYO, CONTRA EL PODER DE LOS FRIKIS


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-Hay un millón de personas con cero cualificación y te obligan a pagarles aunque no valgan para nada.
Lo dice una friki, una de esas personas que se han encontrado todo hecho en la vida. De esas que nacieron en “alta cuna”. De esas que hicieron carrera de Ciencias Económicas y Empresariales y luego completaron estudios en la London School of Economics (esa misma que Blesa quiso traernos a Madrid de la mano de uno de sus fieles vicepresidentes). De esas con seis hijos, que montó negocio propio, manejando su apellido, su fortuna, su crédito familiar y encontrando, por su buen hacer, sin duda, una magnífica acogida para su empresa de seguridad, que ha actuado en plazas reconocidas, como Madrid Arena en aquella triste y fatídica noche, Mercamadrid, Madrid Salud. Presidenta y accionista mayoritaria de una de esas empresas que ha hecho fortuna cortesana en este Madrid que tan bien sabe repartir dádivas y beneficios entre sus cortesanos.
Lo dice esta friki, que se ha beneficiado de la baja cualificación cada vez que ha sido posible y se permite, ahora, pedir un salario supermínimo para esos que, por su baja cualificación, “no valen para nada”.
Lo que muchos dicen en los corrillos de los desayunos cortesanos que pueblan las mañanitas madrileñas, el argumentario en los selectos palcos, en las presentaciones vespertinas del último libro de cualquier tertuliano, o de cualquier personaje cuyas memorias son escritas en negro por un guionista a sueldo, va esta friki y lo suelta en público, ante los numerosos medios de comunicación presentes.
-Hay que sacar a los ninis del limbo en el que viven…
-Las prestaciones por desempleo promueven el parasitismo entre los parados…
Y lo dice quien participa en el reparto del maná que cae de las administraciones. De todas las administraciones, directamente, a unos pocos y selectos empresarios que se reparten el pastel, en la corte y en cada corte autonómica o municipal. Que se turnan, se rotan, cambian de nombre, pero siempre son los mismos perros, aún con distintos collares, o los mismos collares, los mismos amigos, los mismos dineros en liza.
Se llaman liberales, neoliberales, ultraliberales, amantes de la libre competencia y la libre concurrencia, pero siempre que la competencia sea ordenada, controlada, entre unos pocos buenos compadres. Ese tipo de “emprendedores”que partía a América a vencer o morir, o volver ricos, indianos, ennoblecidos por el dinero, tras dejar un rastro de sangre, fuego, selvas arrasadas, indios esclavizados. Ese tipo de conmilitón que convertía el honor en negocio y el negocio en patria, aunque para ello hubiera que desangrar a los patriotas, en sucesivas e interminables contiendas, guerras civiles, alzamientos, pronunciamientos.
Hemos entrado en Europa, hemos entrado en la OTAN, pero esos personajes patrios han perdurado en el tiempo. Nunca entenderán la miseria de este pueblo, el cansancio secular de este pueblo, ante los malos gobiernos, los salvapatrias, los chupasangres. Nunca entenderán que este silencio no es asentimiento, ni resignación, sino el preludio de la tormenta. Porque ya no hay patria que nos una en los derechos. Porque esos derechos que exhiben sin pudor, parece convertirles en patriotas y a todos los demás nos transforma en extranjeros. Aunque, tal vez, en realidad, estos personajes sean los extranjeros y seamos nosotras y nosotros, los patriotas.
Han utilizado la crisis para mantener y recomponer sus beneficios, a costa de todos los demás. Han medrado con la crisis, porque han convertido en negocio cada uno de nuestros derechos. La educación, la sanidad, la dependencia, nuestra seguridad, se han convertido en su nuevo pelotazo. Han puesto precio a cada servicio. Han decidido que no todos podemos acceder a los mismos servicios. No todos podemos tener un empleo. No todos podemos costearnos la vida con un salario decente. No todos podemos obtener protección, si el empleo falla.
Antes de esta crisis el Estado velaba por el empleo, por una vida digna, por una protección a las personas. Ahora ya no. Gracias a esta generación friki, de antiguos caciques y nuevos esclavistas, la crisis supone el fin del Estado como garante de derechos compartidos. A fin de cuentas qué más les da a estos frikis vivir aquí o en cualquier otro lugar del planeta. Qué les importa atrincherarse, con sus empresas privadas de seguridad, en sus urbanizaciones y espacios de lujo inimaginables para el común de los mortales.
Cantan la recuperación económica y preparan el asalto definitivo a los derechos laborales y sociales. El Estado del Bienestar ha muerto, el Estado Social ha muerto, la Constitución Española ha muerto, la Europa de los Ciudadanos ha muerto. Es la hora de los mercaderes, de competir a muerte, del sálvese quien pueda, del final de la solidaridad, del individualismo feroz.
-Estás solo. Camina o revienta. Nadie va a hacer nada, ni a dar un duro por ti…
Han decretado la recuperación económica para ver si ganan algo, si no pierden tanto, en las contiendas electorales que se avecinan. Pero la publicidad y la propaganda masiva no pueden ocultar los recientes y transparentes datos de la EPA (Encuesta de Población Activa). Una tasa de paro del 25´93% no es recuperación económica.184.600 empleos destruidos en un trimestre y 424.000 personas menos con empleo en un año, no aportan ni un solo brote verde en el horizonte. Todo el empleo perdido es del sector privado, que sigue sin remontar y más de 42.000 son empleos industriales. Tenemos menos capacidad productiva. Somos un país que se achica, adelgaza hasta el raquitismo. Un país de sectores productivos conducidos al enanismo.
-Poco más de 5 millones de personas paradas.
(Rajoy lo dice así, para decirnos que ese poco más son 933.300 personas. Es decir, somos ya 5.933.300 personas paradas en este país de todos los demonios).
Lo más grave, lo que nunca entenderá la friki, ni su corte de frikilianos, es que con más de 53.000 nuevos hogares con todos sus miembros en paro, tenemos ya 1.978.900 familias en esta dramática situación. 6 millones de personas viven en estos hogares en los que nadie tiene un empleo. Dónde quedan sus seis hijos, sus pagas semanales convertidas en créditos, su tratar a los niños como si fueran empresas y ella la gran mamá banquera.
Por eso volveremos al 1 de Mayo. Porque no queremos un país gobernado por frikis. Porque toleramos mal las imposiciones. Porque queremos vivir en un país con derechos laborales y sociales generales y compartidos. Porque sabemos que no hay recuperación sin crear empleo. Porque no hay futuro, con empleo basura. Porque no tendremos país si algunos de nuestros mejores jóvenes, los más cualificados, se van.
(los jóvenes de hoy son los más preparados de nuestra historia, mal que le pese a alguna gente friki e indocumentada).
Porque no creemos en una España que deja en la cuneta a millones de sus mejores ciudadanos y ciudadanas. Porque no creemos que ser competitivos sea sinónimo de ser degenerados xenófobos.
Estamos dispuestos a sentarnos a hablar de estas cosas. De empleo, de jóvenes, de recuperación de los salarios para una recuperación económica real, de protección a las personas. Estamos dispuestos a aceptar que, si queremos encontrar un camino como país, tendremos que sentarnos con algunos frikis para hablar de estas cosas. Pero decir esto, no significa que aceptemos insultos, imposiciones, menosprecios, por parte de quienes no saben nada de España, ni les interesan sus ciudadanos y ciudadanas, porque su patria no son los españoles, sino el dinero, su dinero, sus beneficios especulativos, sus pelotazos.
Somos gentes sencillas. Vivimos de nuestro trabajo. Si no tenemos trabajo malvivimos, o no vivimos, o nos amoldamos a ir muriendo. Nuestro trabajo es nuestra pensión futura. Nuestra protección por desempleo. Nuestro trabajo asegura los recursos para la sanidad, la educación, los servicios sociales. Porque no son los frikis, somos nosotros, los que pagamos impuestos y no los evadimos, no los compensamos, ni los bonificamos, ni los deducimos.
El trabajo es nuestra patria. Y nuestro día de la patria es el 1 de Mayo. Por eso seguimos conmemorando en las calles las luchas y la sangre que han conquistado derechos. Derechos que ninguna friki tiene autoridad moral, ni ética, ni categoría humana, para cuestionar. Derechos a los que no vamos a renunciar y por los que vamos a seguir luchando, porque esos derechos son nuestra línea roja.
¡Viva el 1 de Mayo!
Francisco Javier López Martín

lunes, 28 de abril de 2014


Una remontada de ‘dream team’

El Barça sella su pase a la Final a Cuatro tras ganar por siete goles al Rhein-Neckar

Karabatic celebra la victoria del Barcelona / fcb

Con un triunfo de otra época, con una remontada de dream team, el Barça aplastó al Rhein-Neckar Löwen y sacó el billete para la Final a Cuatro de Colonia (31 mayo-1 de junio) . Los azulgrana honraron al Palau, el coliseo donde todo es posible. Incluso dar la vuelta a siete goles de diferencia (38-31 en la ida en Alemania). En unos cuartos de final. Ante el líder de la Bundesliga. Porque para honrar al Palau, Sterbik se vistió de Svensson y Barrufet; Raul Entrerríos fue Masip, Víctor Tomàs rindió tributo a O’Callaghan y Antonio Carlos Ortega. Y Karabatic... Karabatic se erigió en lo que fue y sigue siendo: el único hechicero capaz de generar tanta magia.

BARCELONA, 31-RHEIN-NECKAR, 24

Barcelona: Sterbik; Víctor Tomás (6, 3p.), Gurbindo (3), Sorhaindo (2), Raúl Entrerríos (3), Karabatic (7), Juanín (2) —siete inicial—; Morros, Rutenka (5), Noddesbo, Sarmiento (1), Lazarov (2, 1p) y Ariño.
Rhein-Neckar Löwen: Landin, (Stojanovic); Groetzki (7), Petersson (4), Myrhol (1), Schmid (3), Ekdahl Du Rietz (2), Gensheimer (2) —siete inicial—, Isaias Guardiola, Manojlovic, Gorbok (5), Gedeón Guardiola y Sigurmannsson.
Marcador cada cinco minutos: 2-1, 4-2, 7-5, 8-8, 12-11, 15-11 (descanso); 17-14, 19-15, 21-16, 24-20, 28-21 y 31-24.
6.800 espectadores, lleno, en el Palau Blaugrana.

La urgencia colapsó al Barcelona durante buena parte del partido. Las imprecisiones se sucedían en el conjunto azulgrana, ansioso por abrir diferencias cuanto antes. Pero una remontada así requiere de una tortura para el equipo rival. Una gota malaya que se inició en la recta final de la primera parte. Quizás en el minuto 22, cuando Karabatic anotó su primer gol. Cuando ya no hubo discusión y el francés jugó en ataque y en defensa. No hay sobre el 40x20 mundial un jugador tan determinante como el galo en forma. Metió Karabatic el miedo en el cuerpo a los alemanes, vulnerables entre tanto estruendo, anulados en ataque Gensheimer y Myrhol. Solo Landin los mantuvo con vida, porque opciones de victoria no tuvieron. El líder de la Bundesliga sucumbió de forma estrepitosa: logró los mismos goles que en toda la primera parte del partido de ida.
Le costó al Barça, sin embargo, alcanzar la épica. Lo tuvo en sus manos Rutenka cuando faltaban 14 minutos para completar los 120 de la eliminatoria. Vencía el Barça por seis goles y el bielorruso erró un lanzamiento que activó al Rhein-Neckar. De la remontada se pasó a una ventaja de solo tres tantos. Estéril. No dejó pasar la segunda ocasión. Apenas quedaban cinco minutos para claudicar y el Barça se situó 27-21. Sterbik agrandó su ya gigantesca leyenda y detuvo un penalti a Gensheimer, aquel muchacho que seis días atrás había marcado 14 goles. Y fue el capitán, Víctor Tomàs, en la siguiente jugada quien puso el 28-21. Los siete goles de diferencia eran ya una realidad. Suficientes, pues era imposible que el Rhein-Neckar alcanzara los 31 del Barça en la ida.
Se desgañitaba Xavi Pascual en el banquillo azulgrana mientras Svensson, ayudante del técnico alemán, miraba a la nada. El exportero sueco saboreó durante muchos años lo que estaba padeciendo. Guardián junto a Barrufet del eterno dream team de la segunda mitad de los noventa, veía cómo la magia del Palau sentenciaba a su equipo.
El triunfo del Barcelona es un balón de oxígeno, al menos estadístico, para el balonmano español, que los últimos seis años ha luchado por el máximo cetro continental. Desde que el Teka ganase la Copa de Europa en 1994 al menos un equipo español ha alcanzado las semifinales, que han ganado en 13 ocasiones: cinco de ellas un Barça para el recuerdo. Un dream team que vislumbra reencarnación.



La vida alrededor de un balón

Vilanova fue 12 años futbolista profesional, además de pasar tres cursos como director deportivo y ocho en los banquillos

Tito, con Messi / Getty

No había nadie mejor para explicar el fútbol, toda vez que Pep Guardiola, entonces entrenador del Barcelona, solo atendía en las ruedas de prensa por lo que apenas se podía mantener un diálogo o profundizar en un tema específico. Pero Tito Vilanova, segundo hasta que tomó el relevo en 2012, encontraba a veces un hueco para atender a las preguntas de los periodistas, sobre todo si versaban sobre el juego del Barça, inquietudes del balón. No era extraño que su voz apagada cogiera ritmo y se extendiera en las explicaciones del porqué se atacaba por ahí, del porqué el balón se sacaba desde ese lugar, del porqué se presionaba en tales zonas… “¿Lo has entendido?”, cuestionaba al final. Le preocupaba transmitir la idea del cuerpo técnico. Y le daba vueltas sin parar al juego, hasta el punto de que Andoni Zubizarreta, director deportivo azulgrana, llegó a decir que “trabaja dormido”. Pero la enfermedad le privó de ocuparse del grupo y de hacer lo que siempre hizo, rodeado de balones.
Tito llegó a La Masia a los 14 años, procedente de Bellcaire d’Empordà, un pueblo de unos 620 habitantes en el corazón de Girona. Centrocampista que en ocasiones actuaba de mediapunta, cómodo con alguien físico por detrás, brillaba en la conducción y en el pase, por más que siempre estuviera a la sombra de Guillermo Amor, el futbolista en el que todos los jóvenes de la cantera se fijaban, como el propio Guardiola. Pero Tito se ganó su sitio en un equipo de futbolistas con pinta de Primera, como Sebastián Herrera, Sergi López –era el hermano de Gerard, ahora seleccionador de Cataluña-, Jordi Roura –su segundo en el Barça-, Cristóbal Parralo y, un año después, Chapi Ferrer. Juego de jerarquía que se explicó en dos finales juveniles de la Copa del Rey: un espléndido 6-3 sobre el Madrid; un ajustado 2-1 sobre el Athletic con gol sobre la bocina del 7, de Tito.
Asentado en el filial azulgrana de Lluís Pujol, entonces Barça Atlètic, la falta de resultados en 1989 –descendieron de Segunda a Segunda B- y que Danny Muller era su rival por el puesto (además del yerno del propio Johan Cruyff, entrenador del primer equipo), hicieron que Vilanova perdiera protagonismo en el club. Aun así, el holandés le llamó para disputar dos amistosos, el primero contra el Banyoles (2-6; día en el que también se estrenó Pep); el segundo ante el Palamós (2-1), siempre figurante en las segundas partes.
Tito Vilanova, en su época en el Celta / halacelta.com

Sin más recorrido como azulgrana, Vilanova se marcha al Figueres de Jorge D’Alessandro, equipo en el que llegaría a jugar la promoción de ascenso a Primera en 1992. Allí, además, coincidió con Aureli Altimira, Albert Valentín y Pere Gratacós, actual preparador físico, responsable de la gestión de la secretaría técnica y relaciones deportivas del Barcelona, respectivamente. También estaba otro exazulgrana, Alejo Indias, uno de los pioneros en ponerle el apodo de Marqués, toda vez que era fino y elegante en el manejo del balón al tiempo que siempre quería el césped bien regado y bien cortado, pendiente de cualquier detalle. “Manejaba códigos, valores de vestuario y era riguroso y analista. Tito ama el fútbol”, le reconocía D’Alessandro. Su excelente participación en el Figueres hizo que el Celta le diera la tentativa de Primera, donde pasó tres años. Época de elogios y críticas entremezclados porque era un jugador técnico en un equipo al que se le exigía brega y pelea, siempre con el descenso como alarma. Por lo que a su inicial efervescencia del primer curso le siguieron dos temporadas de ostracismo con Txetxu Rojo y Carlos Aimar. “Vivíamos uno frente al otro, íbamos a entrenarnos juntos y las conversaciones eran de fútbol y más fútbol”, recordaría Patxi Salinas.
Terminado el sueño de Primera, Tito nunca renunció a darle al balón, feliz por defender a equipos de Segunda como el Badajoz, donde, de la mano de Colin Addison –exjugador de Arsenal y técnico del Atlético, entre otros- se quedaron a un tanto del ascenso, con Tito más escorado a la derecha, una suerte de volante. Un año más tarde, ya en 1996, fichó por el Mallorca de Víctor Muñoz y Pichi Alonso, despedidos del equipo en abril cuando eran líderes. Logrado el ascenso, en cualquier caso, Tito se marchó al Lleida de Juande Ramos. Un año más y de nuevo las maletas para jugar, de 1998 a 2000, en el Elche, donde le entrenó Bartolomé Plaza y después, otra vez, D’Alessandro. Pero su carrera se acabó dos cursos más tarde, en la Gramenet, donde compartió vestuario con Oleguer.


Entrenó al Cadete B del Barça, la generación del 87, con intérpretes como Piqué, Cesc y Messi


A Tito no le costó nada coger la pizarra al colgar las botas; en el mismo 2002 entrenó al Cadete B del Barça, uno de los grandes equipos de La Masia, la generación del 87, con intérpretes como Piqué, Cesc y Messi, entre otros. Pasó después por el Palafrugell, probó fortuna como director deportivo del Figueres y Terrassa, y en 2007 atendió la llamada de Pep Guardiola para ser su segundo en el filial del Barcelona. Ascenso, títulos y gloria después, cogió las riendas del primer equipo. “Continuaremos jugando igual para ganarlo todo”, aseguró. Y el Barça empezó como un tiro, espectacular porque ganó 17 partidos y empató uno, ante el Madrid (55 de 57 puntos posibles), récord histórico en la Liga. Si bien después se desinfló, ya con Tito en Nueva York y con Jordi Roura en el banquillo, vapuleados ante el Bayern en Europa, el grupo logró imponerse en la Liga con 100 puntos, otro récord del Barcelona, el récord de Tito.