sábado, 8 de enero de 2011
sábado, 1 de enero de 2011
Otra paliza y la vida sigue igual
El Regal Barcelona arrolla al acomplejado Madrid de Messina (95-75) y lo desbanca del liderato
ROBERT ÁLVAREZ - EL PAÍS - 30/12/2010
Se suceden los partidos, las competiciones; cambian los equipos, las circunstancias, los estados anímicos, pero no hay manera de que el Madrid se sitúe a la altura que exige su antagonista en la eterna película del clásico. Todo lo contrario le sucede al Barcelona. Si había un duelo en el que compareciera sin su habitual velocidad de crucero, con una necesidad perentoria de ajustar piezas y revertir un primer tramo competitivo en que el Madrid se alzó con el liderato, era el partido que despidió el 2010. Ni por esas. Todo lo presenciado desprendió una sensación de
REGAL BARCELONA 95 - REAL MADRID, 75
REGAL BARCELONA: Rubio (2), Navarro (14), Grimau (13), Lorbek (13), Perovic (8); Sada (6), Lakovic (17), Vázquez (8), Inglés (0), Anderson (0), Morris (12) y Ndong (2).
REAL MADRID: Prigioni (0), Llull (10), Suárez (3), Reyes (11), Fischer (11); Tomic (8), Velickovic (6), Garbajosa (0), Tucker (13), Rodríguez (13) y Mirotic (0).
Parciales: 28-15, 21-19, 25-21 y 21-20.
Árbitros: Hierrezuelo, Conde y Peruga. Eliminaron por cinco faltas personales a Anderson (min.38) y a Grimau (min.38).
Palau Blaugrana. 7.411 espectadores.
Si realmente existió alguna duda, el Barça la disipó con la misma receta con la que ha exhibido una fantástica línea de juego de la mano de Xavi Pascual, en dos años en los que el Madrid no es capaz de reordenarse por más vueltas que le da Messina. Son ya diez victorias azulgrana en sus últimos 11 duelos y esta vez, además, volvió a reducir a las cenizas a su rival, como en las últimas finales de la Copa y la Supercopa.
El Madrid quedó retratado en dos minutos. En un abrir y cerrar de ojos, el Barça, muy puesto en el rebote, con una transición fulgurante y mucha chispa en su juego, puso tierra de por medio (13-3). Messina tuvo que pedir un tiempo y relevar a Suárez, en evidencia tras dos pérdidas de balón, y a Felipe Reyes, igualmente fuera de foco al cometer dos faltas personales. El Barcelona alcanzó la canasta del Madrid por todos los medios: contraataque, penetraciones, triples o aproximaciones que acababan de rematar sus pívots, especialmente inspirados Lorbek y Vázquez. El Madrid no encontró manera no ya de frenar la avalancha sino ni siquiera de agarrarse al partido. Algún triple de Tucker, alguna acción con ventaja de Suárez o Velickovic en el poste bajo, muy poquita cosa.
Las diferencias fueron haciéndose abismales (22-5, 33-15, 55-35 y 83-57) a medida que los triples y penetraciones de un inspirado Lackovic y la picardía, velocidad y agresividad de Ricky, Grimau, Sada y Navarro destrozaron a un Madrid sin respuestas. Navarro sufrió un topetazo en la nariz con Ricky en el tercer cuarto y apenas volvió a aparecer. No lo necesitó el Barça, que no notó los seis triples fallados por su estrella ni la desubicación y las faltas de sus dos últimas incorporaciones, Ingles y el debutante Anderson.
El inicio del segundo tiempo fue definitivo. Se repitió el arranque de partido y Messina tuvo que pedir otro tiempo tras solo dos minutos y relevar a dos jugadores. Se puede hablar de Prigioni, de Tomic, de Suárez, de Velickovic, de Garbajosa, de Mirotic, pero el naufragio del Madrid fue colectivo. Hay pocas maneras más de quedar en evidencia. El Barça desbancó del liderato a su rival y lo suspendió en su asignatura pendiente, la de mostrarse competitivo ante los grandes, en un clásico. La vida sigue igual.
sábado, 25 de diciembre de 2010
Honestidad crítica
Albert Sáez. Director adjunto-EL PERIÓDICO DE CATALUÑA- 25 de diciembre del 2010
Una fina línea separa al profesor del maestro: la capacidad de dejar huella. El maestro Iñaki Gabilondo se despidió el jueves marcando impronta. Hizo una de las mejores síntesis de lo esencial en periodismo: la honestidad crítica. Este oficio de explicar historias lleva un par de siglos intentando delimitar lo nuclear y expulsar lo accesorio. Vamos, que lleva un par de siglos intentando explicar sintéticamente la distancia sideral que separa a Gabilondo de Belén Esteban aunque los dos salgan por la tele. Demasiadas veces ha buscado lo esencial en lo altisonante. Conceptos como verdad, objetividad, imparcialidad, compromiso... han resultado tan repetidos como vacíos. El periodismo tiene con la verdad los mismos problemas que el científico; con la objetividad, similares a los del pintor; con el compromiso, no muy diferentes de los del economista, y así podríamos seguir infinitamente.
Lo que se les puede pedir a todos es que sean honestos. El lingüista Grice lo resume en una máxima: «No digas lo que sabes que es mentira». La honestidad no es defender la verdad que creemos sino abominar de la mentira que sabemos. En definitiva, negarse a admitir que la realidad no puede estropear un buen reportaje.
Conceptos indisociables
Quizá lo esencial del periodismo es el adjetivo que puso Gabilondo. Los periodistas debemos ser honestos como los científicos, los pintores y los economistas. Pero en el caso de los contadores de historias, a la honestidad hay que sumar el plus de la crítica, de la pregunta permanente, de la curiosidad sin límites.
Y para ser críticos deberíamos empezar por ser autocríticos sin ser autodestructivos. Deberíamos empezar por reconocer que a menudo olvidamos la honestidad en el afán de criticar aquello que no nos gusta o que no nos conviene. Y viceversa, nos amparamos en la honestidad para evitar la crítica a lo que compartimos o nos protege.
Pese a la tristeza de la despedida, Gabilondo nos ha hecho un buen regalo de Navidad: recordarnos lo que somos y aceptar que nos critiquen cuando lo olvidamos. Gracias, maestro.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Gabilondo, Blanco White, Larra y Vazquez Montalbán.
Del blog de J.Luis López Bulla (metiendo bulla).
lopezbulla.blogspot.com
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