sábado, 6 de marzo de 2010


Negocio a cuenta del futuro de las pensiones
ANTONIO GUTIÉRREZ-EL PAÍS- 06/03/2010


No siempre es trigo limpio apelar al futuro para justificar sacrificios inminentes. Una cosa es esforzarse hoy para mejorar el porvenir de la gente y otra muy distinta decidir ahora por quienes deberán hacerlo mañana ejerciendo sus derechos. Así, por ejemplo, los Objetivos del Milenio trazados por Naciones Unidas para reducir la pobreza en el mundo, o el Protocolo de Kioto para frenar el cambio climático, requerían de aportaciones al desarrollo y de inversiones en reducción de gases contaminantes, respectivamente, que deberían haberse venido realizando desde hace más de un decenio para evitarle males mayores a las generaciones futuras. Pues bien, las principales potencias han respondido ante ambos retos con un corte de mangas.
Se siembra angustia sobre el mañana para
fomentar hoy la contratación de planes privados

Sin embargo, se urge a restringir el sistema público de pensiones inmediatamente so pretexto de asegurárselas a quienes se jubilen dentro de 30 o 40 años. Se arguye que la evolución demográfica previsible incrementará porcentualmente los pasivos mucho más que los activos y se concluye que será financieramente insostenible el sistema porque pasará de absorber el 8,4% del PIB al 15,1%, por lo que es inexcusable acordar ya el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años e iniciarlo paulatinamente desde 2013.
Tan alarmante esquema podría objetarse recordando de entrada que la demografía, siendo importante tenerla en cuenta, no es la variable principal en el análisis económico desde hace casi dos siglos, cuando se equivocó aquel pastor anglicano de Albury, Malthus, que sin atisbo alguno de piedad anatematizaba la beneficencia para con los pobres porque les mantenía vivos y no habría manera de evitar que el crecimiento de la población superase demasiado al de la producción de los medios de subsistencia, caminando todos inexorablemente hacia la hecatombe mundial. La Revolución Industrial, que ya se estaba desarrollando ante sus narices mientras él sólo tenía ojos para elaborar su Ley de la Población, vino a proporcionar nuevos medios de producción que necesitaron de más mano obra y como aún no daban abasto con la que se detraía del campo para engrosar el proletariado industrial, indujo crecimientos poblacionales sin precedentes.
Tampoco estaría de más reiterar que las jubilaciones las pagan quienes trabajan, cotizando en función de lo que cobran; o sea que la clave de bóveda para el mantenimiento futuro del sistema radica en que aumente la población ocupada y que los empleos sean de mayor calidad y mejor remunerados. Obviamente, hay que empezar por acabar con el paro, incrementar el nivel de ocupación (especialmente entre mujeres y jóvenes) y, simultáneamente, mejorar la productividad con crecimientos más vigorosos por hora trabajada en una economía que produzca bienes y servicios con más valor añadido.
Cumplidas estas premisas, que constituyen nuestra primera obligación para con el futuro inmediato, se echarán las cuentas sobre la riqueza que la sociedad futura sea capaz de generar; y después decidirán si quieren redistribuir el resultado de su trabajo destinando tal o cual porcentaje a pensiones y tal otro para políticas públicas que consideren necesarias para su tiempo y que hoy no podemos determinar, como por ejemplo no se podía calibrar 30 años atrás la importancia de la "dependencia". O a lo mejor se les ocurre fomentar la natalidad siguiendo el ejemplo de los países nórdicos y que tan obstinadamente siguen ignorando quienes sin embargo ven con tanto fatalismo el imparable declive de los nacimientos en España.
También es posible que las gentes del mañana no quieran seguir siendo tan generosos con la fiscalidad de las rentas de capital ni mantener la presión fiscal seis o siete puntos por debajo de la media europea.
Pero lo que se disputa en este recurrente debate no son ideas, sino intereses: los de quienes necesitan sembrar la incertidumbre sobre el futuro de las pensiones públicas para fomentar desde ahora mismo la contratación de planes privados.
Que toda institución al servicio de la equidad social debe ser reformada para adecuarla a los cambios sociales es tan obvio que parece una tautología. Para desligar el debate sobre las pensiones de la contienda partidista se suscribió el Pacto de Toledo en 1995 bajo los auspicios del Gobierno socialista de entonces, y para cristalizar las recomendaciones parlamentarias en reformas concretas se firmó al año siguiente el Acuerdo para la Racionalización y Mejora de la Seguridad Social entre los sindicatos CC OO y UGT y el primer Gobierno popular. Desde entonces se examina la evolución de las pensiones en la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo, y ésta propone reformas que se vienen transformando en acuerdos cada cuatro años con un elevado consenso social y político.
Reformas necesariamente parciales, porque el sistema en su conjunto funciona cada vez mejor y más saneado, como demuestra el extraordinario volumen que ha podido alcanzar el Fondo de Reserva. Y reformas aplicables en periodos razonables, precisamente para facilitar su adaptabilidad a los cambios sociales y económicos. En tales condiciones deberemos entregárselo a los que vendrán detrás para que puedan tomar sus decisiones libremente.
Antonio Gutiérrez Vegara, diputado del PSOE por Madrid, es presidente de la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de los Diputados.


Las corridas de toros son "La exaltación máxima de la agresividad humana"



Félix Rodríguez de la Fuente

miércoles, 3 de marzo de 2010


"La conmiseración con los animales está íntimamente unida con la bondad de carácter, de tal manera que se puede afirmar de seguro, que quien es cruel con los animales no puede ser buena persona"
Schopenhauer

sábado, 27 de febrero de 2010





La mirada del negro que jugaba al fútbol
UNA OBRA SOBRE EL RACISMO VIVIDO EN PRIMERA PERSONA


REYES Mate-EL PERIÓDICO DE CATALUÑA-27/2/2010
• Lilian Thuram ha querido mandar una carta a la sociedad que le ignoró de niño y le agasaja de adulto


Lilian Thuram aprendió de niño en una escuela de las afueras de París que los héroes eran blancos, y los negros, esclavos. Tuvo que interiorizar la superioridad de la raza blanca y familiarizarse con la idea de que su sitio en la sociedad francesa sería siempre marginal. Pudo, sin embargo, escapar al destino gracias al fútbol, en el que brilló. El balón le abrió las puertas de los más selectos salones blancos. Sarkozy pensó incluso en él para ministro del Deporte. Con Mis estrellas negras. De Lucky a Barack Obama, el exfutbolista de la Juve y del Barça ha querido mandar una carta a esa sociedad que le ignoró de niño y le agasaja de adulto. No hay rencor en ella, sino la amable porfía del alumno que aprendió en la vida que las estrellas, como los angelitos de Machín, también son negros. En ese panteón de negros ilustres hay cantantes y artistas; científicos y escritores; también políticos, caso de Nelson Mandela, y pensadores como Aimé Césaire o Franz Fanon.El libro puede ser leído como un intercambio de cromos entre niños de distinto color o también como la cortés invitación de alguien, tan respetable como Thuram, a que repasemos la imagen que los blancos nos hemos hecho y mantenemos de los negros. En la escuela le enseñaron que solo servían de figurantes tristes en una galería de brillantes blancos. Como lo seguimos pensando ahora, se trae testigos de excepción para demostrar que entre ellos también los hay grandes, pero, sobre todo, para que veamos con sus ojos lo que hemos dicho y les hemos hecho.La compañía de Aimé Césaire y de Franz Fanon, autores del Discurso sobre el colonialismo y de Condenados de la tierra, respectivamente, avisa de que no habrá lugar para la complacencia. El descaro con el que teólogos, filósofos, científicos, escritores y políticos han machacado durante siglos y hasta anteayer, como recuerda Mandela, que la esclavitud era algo natural, que el negro merece el mismo trato que el animal doméstico, que el blanco nace superior y está obligado a sentirse superior, da idea del recorrido que hay que hacer para calmar la mirada angustiada del niño negro en una escuela de blancos.Jean Améry, superviviente de Auschwitz y uno de los críticos más feroces de la Europa que construyó los campos de exterminio, alimentó la xenofobia y trivializó el sufrimiento, reconoce que tuvo que leer a Franz Fanon para darse cuenta de que la esclavitud no era algo normal, sino una aberración a la altura del hitlerismo que él tuvo que sufrir. Somos contemporáneos de Luther King y de Mandela, es decir, de sociedades blancas donde se trataba a los negros como los romanos a sus esclavos. No queda tan lejos ese tiempo de entreguerras en el que la burguesía parisina se paseaba por los alrededores de la iglesia de la Trinité para adquirir libros forrados con piel de negros congoleños o bolsos de señora hechos con los senos de muchachas negras.Thuram aboga por una sociedad mestiza. Pero, para mezclar dos experiencias tan enfrentadas, la del señor y la del esclavo, no basta el apretón de manos. Lo que Thuram propone no es que conozcamos mejor al negro, sino que nos conozcamos mejor a nosotros mismos, mirándonos en ellos como en un espejo: al fin y al cabo la idea del negro salvaje es una construcción europea. Y muy guapos no salimos. Ocurre con todos esos grandes valores que esgrimimos para justificar las conquistas o los imperios, lo mismo que la invasión de Irak por el trío de las Azores: que los valores civilizatorios son solo intereses inconfesables. Esto somos capaces de descubrirlo sin que nos lo diga nadie. Hay algo, sin embargo, en esta historia que se nos escapa y que solo gracias a algunas de las estrellas del exjugador del Barcelona conseguimos ver, a saber, que no se deshumaniza al otro impunemente porque quien trata al otro como una bestia acaba él mismo embrutecido. Aimé Cesaire, el diputado negro de La Martinique, dice, después de rastrear la historia colonial y esclavista de Europa, que «uno no se deshace fácilmente de todas esas cabezas rebanadas, de esas cosechas de orejas cortadas, casas incendiadas, sangre humeante y ciudades saqueadas. La colonización deshumaniza al hombre más civilizado».conquistador y conquistado se refieren a la misma historia, pero la cuentan de forma diferente, mejor dicho, opuesta. Las estrellas negras de Thuram invitan a que observemos el cuidado que los blancos han puesto en privar de significado el daño que hacían, la inteligencia con la que lavaban la posible mala conciencia del dominador por sus atropellos. Hay un misionero belga, el padre Tempels, que se enamora de la filosofía bantú, y descubre en poco tiempo que esa cultura del negro reconocía por adelantado la superioridad del blanco. Miel sobre hojuelas.Esos velos ideológicos con los que se ha legitimado la barbarie están tejidos con los materiales más nobles de Occidente, llámense religión, razón ilustrada, moral, intereses civilizatorios o progreso. Son valores que siguen cotizando en bolsa. Gracias a la luz que proyectan las estrellas negras sobre estos juegos bursátiles sabemos que ahí se camufla mucho estraperlo.
* Filósofo e investigador del CSIC.




lunes, 8 de febrero de 2010



El adiós de una leyenda




MANEL SERRAS - El País- 08/02/2010



David Barrufet, portero del Barcelona, deja el balonmano con 39 años y 70 títulos.

Rozando ya los 40 años -los cumplirá el 4 de junio-, David Barrufet ha decidido decir adiós. Se despedirá del balonmano esta misma mañana en el Palau Blaugrana, siendo todavía capitán del FC Barcelona. El portero barcelonés es ya una auténtica leyenda del balonmano español e internacional y acapara 70 títulos en su poblado palmarés, que incluye siete copas de Europa, dos Recopa de Europa, 12 Ligas Asobal, nueve copas del Rey y seis copas Asobal. Sin embargo, lo que más satisfacción le produce a Barrufet es el hecho de haber dado siempre lo mejor de si mismo.
"No puedo reprocharme nada", asegura el que ha sido reconocido como mejor portero del mundo en 2001 y 2002. "Siempre he dado lo máximo que he podido a este deporte, a mi club y a la selección. Y estoy orgulloso de haberlo hecho y de haber podido desarrollar toda mi carrera en el Barcelona. Era mi sueño". Barrufet, que acaba contrato con el Barça esta temporada, es licenciado en derecho y especialista en derecho deportivo y seguirá trabajando en el club azulgrana en el departamento jurídico.